
El ministro de Economía, Luis Caputo, salió este miércoles al cruce de las críticas de la Unión Industrial Argentina (UIA) y defendió el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei. En medio de los reclamos del sector fabril por la pérdida de competitividad y las dificultades que atraviesan distintas ramas industriales, el funcionario sostuvo que la Argentina está atravesando “un proceso de reconversión” y marcó distancia con los pedidos de protección para determinadas actividades.
“Yo respeto la opinión de todos. El camino en el que estamos es el correcto”, afirmó Caputo durante una exposición, en la que se refirió a las diferencias que mantiene el Gobierno con representantes del sector industrial.
El ministro planteó que las posiciones de los empresarios están vinculadas a sus propios intereses y diferenció esa situación de la responsabilidad que tiene el Estado. “El mío como ministro es defender el interés de todos los argentinos, no el de algunos empresarios o el de alguien en particular”, sostuvo.
En esa línea, Caputo aseguró que dentro de la propia industria existen miradas diferentes sobre el escenario actual. Según explicó, algunos empresarios entienden que el nuevo contexto obliga a modificar sus estructuras productivas, invertir y adaptarse a las nuevas condiciones.
“Todo momento de cambio genera reacción. Nosotros creemos que es positiva”, señaló.
El contrapunto con la UIA
Las declaraciones de Caputo se produjeron después del acto por el Día de la Industria organizado por la UIA, donde la entidad volvió a poner sobre la mesa sus cuestionamientos al funcionamiento de la economía.
El presidente de la UIA, Martín Rappallini, reclamó mejores condiciones para que las empresas argentinas puedan competir y puso el foco en cuestiones como la presión tributaria, el financiamiento, la infraestructura, los costos laborales, la competencia externa y la caída del consumo.
El vicepresidente de la entidad, Guillermo Moretti, fue todavía más duro y lanzó una fuerte crítica contra el ministro, a quien calificó como “un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”.
El enfrentamiento se suma a una discusión que viene creciendo durante los últimos meses. Mientras los industriales advierten que la apertura y las actuales condiciones de competencia ponen en dificultades a numerosas fábricas, el Gobierno sostiene que no corresponde sostener mediante protección o subsidios actividades que no logren adaptarse al nuevo escenario.
El propio Caputo ya había cuestionado en agosto las críticas a la situación industrial al señalar que entre 2011 y 2023 la actividad había caído pese a los subsidios. Desde la UIA, en cambio, Rappallini respondió que defender la industria no implica cuestionar la estabilidad macroeconómica, sino reclamar igualdad de condiciones para competir.
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Caputo: “El modelo anterior no es el que funciona”
En su exposición de este miércoles, el ministro volvió a defender el cambio de esquema económico y cuestionó las políticas aplicadas durante los años anteriores.
“El modelo anterior no es el que funciona”, afirmó, y sostuvo que actualmente la economía argentina crece “en dos velocidades”.
Según su interpretación, el proceso de transformación implica liberar recursos que anteriormente estaban destinados a determinados sectores para generar condiciones de financiamiento, planificación e inversión en otras actividades.
Para Caputo, las dificultades que atraviesa parte de la industria no necesariamente representan un fracaso del programa económico, sino que forman parte de la adaptación de la estructura productiva a las nuevas reglas.
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La advertencia sobre la situación social
En otro tramo de su exposición, Caputo reconoció que los resultados de la transformación económica no llegarán de manera inmediata a todos los sectores de la población. “Dentro de dos años aún va a haber gente que no va a llegar a fin de mes”, afirmó.
Y ante las expectativas sobre la velocidad con la que podría mejorar la situación económica y social, agregó: “Yo no puedo hacer magia”.
La definición del ministro se produjo mientras el Gobierno busca consolidar la baja de la inflación, el equilibrio fiscal y la recuperación de la actividad, pero enfrenta reclamos por el impacto de esas políticas sobre el consumo, el empleo y sectores productivos que todavía no logran recuperar los niveles previos.
De esta manera, Caputo volvió a ratificar que el Gobierno no tiene previsto modificar el rumbo para responder a los reclamos de sectores específicos de la economía, aun cuando eso implique atravesar un período de reconversión y dificultades para algunas actividades. El principal contrapunto, en ese sentido, continúa siendo con la industria, que reclama condiciones que le permitan competir sin quedar desplazada por las importaciones.
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