
El periodista acreditado en Casa Rosada por Clarín, Emiliano Russo, analizó la reapertura de la sala de prensa tras diez días de cierre y advirtió que el regreso se da bajo condiciones más restrictivas para los trabajadores de medios.
En diálogo con el programa Antes de Todo, señaló que, si bien se retomó el acceso, ahora los periodistas deben ingresar por un circuito más controlado, con mayores medidas de seguridad y limitaciones en la circulación interna.
“Entran con mayor vigilancia, los escanean y los conducen directamente a la sala. Ya no hay libre tránsito como antes”, explicó. Según detalló, el acceso se realiza por un ingreso lateral cercano a la calle Hipólito Yrigoyen, frente al Ministerio de Economía.
Russo remarcó que todavía no está claro el motivo del cierre previo ni si las nuevas condiciones serán permanentes. “Hay que ver si es algo momentáneo o si se sostiene en el tiempo. No quedó del todo explicado por qué se cerró ni por qué se reabre ahora”, planteó.
En ese sentido, sostuvo que la reapertura también responde al impacto negativo que generó la medida, incluso a nivel internacional. “Hubo cuestionamientos de organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y al Gobierno no le conviene quedar mal en ese plano”, afirmó.
Por otro lado, el periodista puso el foco en la situación del vocero presidencial, Manuel Adorni, y las tensiones internas dentro del oficialismo. Según indicó, a pesar de los cuestionamientos públicos, el funcionario mantiene respaldo dentro del círculo cercano del presidente.
“Llama la atención que siga teniendo tanto apoyo. Por mucho menos han desplazado a otros funcionarios”, sostuvo, y agregó que la permanencia se explica en parte por una lógica política: “Creen que si avanza una crítica fuerte contra él, puede escalar hacia el propio presidente”.
Russo también hizo referencia a investigaciones periodísticas que generaron fricciones con el entorno oficial y reconoció que existen presiones sobre algunos trabajadores de prensa. “No tengo buena relación con ciertos funcionarios, pero sigo trabajando con otras fuentes dentro del Gobierno”, indicó.
En ese contexto, la reapertura de la sala de periodistas aparece atravesada por un clima de mayor control y tensiones latentes entre el Gobierno y la prensa acreditada.
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