
Foto: Farid Dumat Kelzi
El titular de la Asociación de Panaderos de Rosario, Diego Rubio, advirtió que el sector atraviesa un escenario complejo, marcado por aumentos moderados en los precios pero con una fuerte caída en las ventas.
En diálogo con el programa Antes de Todo, explicó que en el último mes el precio del pan registró un incremento cercano al 5%, mientras que otros productos del rubro, como facturas y artículos de confitería, aumentaron alrededor de un 10%. Sin embargo, señaló que estos ajustes se ubican por debajo de los costos que enfrentan los comerciantes.
“Estamos trasladando menos de lo que recibimos porque se está vendiendo muy poco. La situación es muy crítica y el bolsillo de nuestros consumidores no da para más”, sostuvo.
En términos interanuales, el aumento del pan no alcanza el 30%, según detalló Rubio, quien remarcó que la retracción del consumo condiciona cualquier intento de recomposición de precios.
Actualmente, el kilo de pan en Rosario se ubica en torno a los 3.000 pesos en panaderías habilitadas. No obstante, el referente aclaró que, al menos en zonas céntricas, ya no es habitual la compra por kilo, sino que predomina el consumo por unidad, en parte por cambios en la composición de los hogares.
Más allá del pan, el panorama es más adverso en otros segmentos. “Se nota una caída generalizada en todos los rubros. Hoy las panaderías no son solo panaderías: muchas suman sandwichería, rotisería o productos de bar, y en todos esos sectores se ve la merma”, explicó.
Uno de los cambios más notorios, según indicó, es la reducción en las compras vinculadas a reuniones sociales o atenciones. “Antes se vendía mucho para llevar una docena de facturas o masas como regalo. Eso bajó mucho. La gente se junta menos o compra menos cantidad”, afirmó.
Además, Rubio recordó que el sector ya atravesó situaciones similares, como durante el aumento de tarifas en 2017, cuando recibieron subsidios provinciales por el alto consumo de energía. En ese sentido, señaló que actualmente solicitaron medidas similares, pero no obtuvieron respuesta.
“El consumo se concentra más en el fin de semana y durante la semana cae más de lo habitual. La gente se cuida más y busca gastar lo justo”, concluyó.
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