
“Obsesión”
“Ten cuidado con lo que deseas porque puede convertirse en realidad”. La frase, atribuida a Oscar Wilde, advierte que detrás de cada deseo suele esconderse una fantasía imposible de controlar. El segundo largometraje como realizador del joven youtuber Curry Barker (tiene apenas 26 años) luego de Milk & Serial -que filmó en 2024 con apenas 800 dólares y acumuló millones de vistas en, claro, YouTube- toma esa premisa y la lleva a un extremo donde el horror convive con la comedia y la fascinación amorosa deriva lentamente hacia un territorio enfermizo marcado por la paranoia, la manipulación y la pérdida de toda racionalidad.
Así lo padecerá el bueno de Bear (Michael Johnston), que en la primera escena ensaya una muy romántica declaración de amor a su compañera de trabajo Nikki (Inde Navarrette), que todo indica que lo quiere, con suerte, como amigo. Lo cierto es que Bear posterga una y otra vez el blanqueo de su situación, hasta que una noche compra una baratija que promete cumplir un deseo al romperla. Sin mucho que perder, luego de llevar a Nikki a su casa en auto, pide que ella lo ame más que nadie en este mundo, sin siquiera sospechar que ni bien termine la frase ella frenará en seco su caminata y le pedirá que por favor entre con ella a la casa.
Pero el romance dura apenas una secuencia de montaje. Poco después, ella comenzará a mostrar comportamientos un tanto extraños, con observaciones nocturnas, mensajes constantes, necesidad permanente de atención y celos difíciles de justificar. Es apenas el comienzo de una escalada tanto de intensidad como en el grado de violencia que convertirá a Nikki en una presencia invasiva, sofocante y cada vez más amenazante.

Fantasía romántica adolescente devenida en auténtica pesadilla posesiva, Obsesión parece ir a contramano de lo que uno esperaría de un director youtuber. Si allí todo es híper velocidad y estímulo, aquí aparece un interés más ligado a construir un clima de incomodidad creciente, una sensación constante de que algo no funciona del todo bien incluso en las escenas más cotidianas, que a apostar por los sustos más fáciles.
La película pasa de la comedia incómoda al terror psicológico y de allí al thriller violento sin que las transiciones resulten forzadas. Incluso en sus momentos más extremos, nunca pierde del todo el registro de sátira sobre ciertos vínculos contemporáneos atravesados por la idealización romántica, lo que convierte a Barker en un director a tener muy en cuenta.
EZEQUIEL BOETTI. Otros Cines.
En Las Tipas, Cinemark, Cinépolis, Monumental y Del Centro.
https://www.youtube.com/watch?v=TQFbCLShs2E
“Exit 8”

Un hombre (Kazunari Ninomiya) viaja en subte en hora pico. Otro pasajero le grita e incluso insulta a una mujer que no puede hacer que su bebé deje de llorar. La situación es por demás incómoda y violenta, pero nadie hace nada. Tampoco él. El protagonista saldrá del vagón y recibirá un llamado de su ex novia, que le dice que está embarazada y que no sabe qué hacer. La comunicación es mala, él se sumerge en los pasillos del metro y al poco tiempo se dará cuenta de que no puede salir, que está en una suerte de laberinto, en un loop que lo hace volver siempre al mismo lugar y cruzarse con las mismas personas (un pelado con pantalón negro, camisa blanca y maletín que sonríe y no deja de caminar; un niño que se ha escapado de su madre para que ella se vea obligada a buscarlo; y una muchacha que no dice demasiado).
Surreal, hipnótica, pesadillesca, Exit 8 tiene elementos propios del cine fantástico y de terror, pero en vez de apostar por los golpes de efecto (hay un par de escenas sobrenaturales ya muy avanzado el relato) Genki Kawamura opta por construir un thriller psicológico de tono alucinatorio y paranoico.
Nuestro antihéroe, un tipo asmático (se la pasa tosiendo) y en plena crisis existencial, parece estar viviendo una experiencia en una suerte de purgatorio (¿imaginario?, ¿mental?) como castigo por su cobardía, su falta de compromiso y responsabilidad. Deberá apelar a su capacidad de observación (cada mínimo cambio tiene sus imprevisibles consecuencias), ingenio, su perspicacia y su resiliencia para poder sobrevivir.
Con pocos elementos, con un buen diseño de arte y producción, con irrupciones de comedia negra y absurda, con un uso de la steadycam para narrar tanto con cámara subjetiva (algo muy propio de los videojuegos) como objetiva las desventuras del protagonista y de los personajes con que se va topando una y otra vez, Genki Kawamura consigue un film tan enigmático como de a ratos fascinante. Una auténtica y bienvenida rareza.
DIEGO BATLLE. Otros Cines.
En Las Tipas, Cinemark, Cinépolis, Monumental y Del Centro.
https://www.youtube.com/watch?v=emZZexEJO8c
“Tú, yo & la Toscana”

Una mujer se hace pasar por la prometida del dueño de una villa italiana vacía. Mientras surge un romance inesperado, su engaño amenaza la verdadera conexión que han encontrado.
En Cinépolis, Monumental y Del Centro.
https://www.youtube.com/watch?v=APgA8ycU3Sk
“Umamusume: Pretty Derby”

Jungle Pocket, una umamusume que ha estado entrenando arduamente para convertirse en la mejor corredora, está lista para competir en la serie Classic Triple Crown, un conjunto de tres carreras que solo se pueden disputar una vez en la vida. Sin embargo, se interponen en su camino rivales de su misma generación, cuyo talento podría incluso superar el suyo.
En Cinemark.
https://www.youtube.com/watch?v=MKfgE-Z8ddQ
“En la zona gris”

Los carismáticos Henry Cavill, Jake Gyllenhaal y Eiza González encabezan el extenso elenco de En la zona gris, nuevo largometraje del prolífico y ecléctico director británico Guy Ritchie en el que explora las profundidades sombrías de las altas finanzas, ese mundo donde hasta los métodos más ilegales sirven para la recuperación de deudas millonarias.
Se trata de un thriller de alto ritmo donde el dinero no es sólo motor narrativo, sino que también genera una estructura criminal donde los negocios enmascaran actividades ilícitas. La película se adentra en el universo oscuro de las grandes corporaciones y muestra las estrategias que definen la toma de decisiones a nivel global.
En ese contexto la astuta abogada Rachel Wild (Eiza González), especializada en recuperación de activos, es contratada por la banquera inversionista Bobby Sheen (Rosamund Pike) para enfrentar a Manny Salazar (Carlos Bardem), un magnate corrupto con una deuda de mil millones de dólares que no quiere honrar.
El hombre, con mano dura, maneja su propio ejército privado y posee una red de influencia que se extiende en los capitales internacionales a través de numerosas empresas vinculadas a la explotación petrolífera y las comunicaciones.
Para semejante tarea la bella y cerebral Rachel organiza un equipo de intervención que incluye a Sid (Jake Gyllenhaal) y Bronco (Henry Cavill), dos de sus mejores hombres, especialistas en intimidación, tácticas de choque y operaciones encubiertas. La maniobra a emplear es una mezcla de litigio en tribunales, sabotaje económico e industrial, negociaciones fallidas entre ambos flancos y sobre todo mucha violencia.
Ritchie filma este universo con su estilo característico donde el ritmo fragmentado y frenético, el montaje acelerado, la ironía contenida y una estructura coral que multiplica puntos de vista, demuestran, una vez más, que sabe cómo rodar escenas de acción que mantienen en tensión al espectador.
En sintonía con trabajos previos, como El gran engaño o Los caballeros, aquí traslada la mecánica de un golpe planificado al mundo de los círculos de poder, donde los asaltos no ocurren en bancos sino en oficinas, valiéndose de cuentas offshore y empresas fantasmas.
En cuanto al elenco, la mexicana Eiza González (El aprendiz del crimen, Rápido y furioso), compone a la profesional de gran frialdad estratégica, una figura que carece de sentimentalismo e impone una autoridad que no se cuestiona. Es capaz de moverse como pez en el agua frente a una jueza y no tener escrúpulos frente a un asesino.
En paralelo, los experimentados Henry Cavill (El hombre de acero, La liga de la justicia) y Jake Gyllenhaal (La novia, Presunto inocente, Secreto en la montaña), aportan el contrapeso físico como los ejecutores del plan. Son hombres entrenados para la acción directa que liberan adrenalina gracias al riesgo permanente y reciben órdenes sin cuestionar lo que deban hacer para satisfacerlas.
Sorprende el españolísimo Carlos Bardem (30 monedas, Celda 211), como el despiadado cazador que terminará atrapado en su propia trampa, y Rosamund Pike (Saltburn, Nada es lo que parece 3), demuestra que no existen roles pequeños cuando se trata de grandes actrices.
JORGE MONTIEL. Clarín.
En Las Tipas, Cinemark, Cinépolis y Del Centro.
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