
La Copa Mundial de la FIFA 1986 estaba programada para jugarse en Colombia entre el 31 de mayo y el 29 de junio de ese año. Sin embargo, el país sudamericano renunció a la organización cuando faltaban cuatro años para el torneo, en una decisión anunciada por el presidente Belisario Betancur el 25 de octubre de 1982 y confirmada por la FIFA días después.
La medida marcó un hecho sin precedentes: Colombia se convirtió en el único país de la historia que renunció a una Copa del Mundo luego de haber sido designado sede oficial. Como consecuencia, la FIFA debió abrir un nuevo proceso de selección que terminó otorgándole el torneo a México, que se transformó así en el primer país en organizar dos Mundiales.
La historia comenzó a principios de la década de 1970. El principal impulsor fue Alfonso Senior Quevedo, uno de los dirigentes más influyentes del fútbol colombiano, ex presidente de Millonarios y figura de peso dentro de la FIFA. Senior veía en el Mundial una oportunidad para posicionar internacionalmente a Colombia y logró reunir apoyos políticos para impulsar la candidatura.
En 1973, la Federación Colombiana de Fútbol presentó oficialmente su postulación y recibió la visita de una comisión de la FIFA. Las relaciones personales de Senior con dirigentes de la entidad, entre ellos el entonces presidente Stanley Rous, resultaron determinantes. Finalmente, el 9 de junio de 1974, la FIFA designó a Colombia como sede de la XIII Copa Mundial de Fútbol.
La decisión generó una enorme expectativa en el país. El entonces presidente Misael Pastrana celebró la noticia y destacó el logro alcanzado por la dirigencia deportiva colombiana. Durante aquellos años, el Mundial aparecía como un proyecto capaz de colocar a Colombia en el centro de la escena internacional.
Cuando Colombia recibió la sede, los Mundiales eran disputados por 16 selecciones. Sin embargo, la FIFA decidió ampliar el torneo a 24 equipos a partir de España 1982, una modificación que cambió radicalmente las necesidades organizativas para 1986.
Lo que inicialmente parecía un desafío manejable pasó a convertirse en una empresa mucho más costosa y compleja. La ampliación obligaba a construir más estadios, mejorar aeropuertos, ampliar la infraestructura hotelera y desarrollar sistemas de transporte capaces de conectar múltiples sedes.
Tras la designación de 1974, Colombia atravesó tres gobiernos consecutivos sin avances concretos para el Mundial. Durante la presidencia de Alfonso López Michelsen (1974-1978), pese a las promesas iniciales, las obras nunca comenzaron.
Luego, bajo el gobierno de Julio César Turbay (1978-1982), tampoco se registraron progresos importantes. En ese período se creó la Corporación Colombia 86, una entidad privada que debía conseguir los fondos necesarios para financiar la organización sin recurrir al Estado.
El proyecto contaba con el respaldo de importantes grupos empresariales como Santo Domingo y Grancolombiano, pero los recursos nunca llegaron en la magnitud requerida.
La única infraestructura que mostró avances concretos fue la vinculada al Estadio Metropolitano de Barranquilla y al Pascual Guerrero de Cali. Mientras tanto, la FIFA observaba con creciente preocupación la falta de progreso.
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Las exigencias de la FIFA
La tensión alcanzó su punto máximo en 1982.
La FIFA estableció una serie de requisitos que Colombia debía cumplir para conservar la sede. Entre ellos figuraban:
- 12 estadios con capacidad mínima de 40.000 espectadores.
- 4 estadios con capacidad mínima de 60.000 personas.
- 2 estadios con capacidad mínima de 80.000 espectadores para el partido inaugural y la final.
- Construcción de una torre de comunicaciones en Bogotá.
- Aeropuertos aptos para recibir aviones de gran porte en todas las sedes.
- Una red vial capaz de conectar las ciudades anfitrionas.
- Una red ferroviaria para facilitar el traslado de equipos y aficionados.
- Congelamiento de tarifas hoteleras para miembros de la FIFA.
- Libre circulación de divisas internacionales.
- Disponibilidad de una flota de vehículos para autoridades del organismo.
Algunas de estas exigencias fueron consideradas razonables para un evento de semejante magnitud. Otras fueron vistas por sectores políticos y empresariales colombianos como pedidos excesivos e incluso como una intromisión en cuestiones de soberanía económica. Las críticas aumentaron especialmente por las exigencias relacionadas con el manejo de divisas, beneficios fiscales y condiciones especiales para dirigentes de la FIFA.
Más allá de la discusión sobre los requisitos, el principal problema era otro. A comienzos de los años 80, Colombia enfrentaba un escenario extremadamente complejo.

El país atravesaba dificultades económicas, conflictos sociales y el crecimiento acelerado del narcotráfico. Al mismo tiempo, el Estado intentaba avanzar en procesos de diálogo con organizaciones guerrilleras como las FARC, el ELN, el M-19 y el EPL. La infraestructura nacional también presentaba enormes limitaciones.
Expertos de la época advertían que construir en pocos años una red moderna de carreteras y ferrocarriles para conectar las sedes resultaba prácticamente imposible debido a la geografía montañosa del país y a los costos involucrados. Además, sectores del gobierno sostenían que los recursos debían destinarse a necesidades más urgentes como vivienda, salud, educación y seguridad.
La decisión de Belisario Betancur
La llegada de Belisario Betancur a la presidencia terminó siendo decisiva.
Durante la campaña electoral ya había manifestado que no estaba dispuesto a comprometer recursos estatales para financiar el Mundial.
Finalmente, el 25 de octubre de 1982, anunció oficialmente la renuncia de Colombia a la organización del torneo.
Su discurso quedó grabado como uno de los momentos más recordados de la historia deportiva colombiana.
“Anuncio a mis compatriotas que el Mundial de Fútbol de 1986 no se hará en Colombia. No se cumplió la regla de oro consistente en que el Mundial debía servir a Colombia y no Colombia a la multinacional del Mundial. Aquí tenemos muchas otras cosas que hacer y no hay siquiera tiempo para atender las extravagancias de la FIFA y sus socios”. La FIFA confirmó oficialmente la renuncia el 5 de noviembre de 1982.
Con el paso de los años surgieron distintas teorías sobre lo ocurrido. Una de ellas sostenía que patrocinadores y sectores vinculados al negocio del fútbol presionaban para trasladar el torneo a mercados más desarrollados.
Incluso circularon versiones sobre reuniones informales entre dirigentes de la FIFA y representantes de Estados Unidos. Sin embargo, nunca aparecieron pruebas concluyentes que confirmaran esas sospechas.
Para varios historiadores y especialistas deportivos, la explicación principal sigue siendo la misma: Colombia no estaba en condiciones materiales ni financieras de cumplir los requisitos exigidos para organizar un Mundial de 24 selecciones.

Cómo México terminó siendo la nueva sede
Tras la renuncia colombiana, la FIFA abrió una nueva convocatoria.
Los candidatos fueron:
- México.
- Estados Unidos.
- Canadá.
- Brasil.
Brasil abandonó rápidamente la carrera y Canadá no contaba con la infraestructura necesaria. Estados Unidos decidió concentrarse en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 y postergar su objetivo mundialista para el futuro.
Así, el 20 de mayo de 1983, la FIFA eligió por unanimidad a México como organizador de la Copa del Mundo de 1986. El país ya había sido sede en 1970 y disponía de buena parte de la infraestructura necesaria.

El terremoto que volvió a poner todo en duda
Cuando parecía que el problema estaba resuelto, ocurrió una nueva crisis. El 19 de septiembre de 1985, un devastador terremoto sacudió la Ciudad de México y otras regiones del país.
El sismo provocó miles de muertos, enormes pérdidas económicas y una destrucción masiva de edificios. Durante algunos días volvió a surgir la pregunta: ¿podría México organizar el Mundial?
Finalmente, los principales estadios no sufrieron daños estructurales graves y la FIFA decidió mantener la sede. La Copa del Mundo se disputó según lo previsto.
La renuncia dejó una profunda huella en Colombia. Alfonso Senior, uno de los grandes impulsores de la candidatura, lamentó duramente la decisión.
“Colombia es un país enano al que no le quedan bien las cosas grandes. Yo quería para Colombia algo de ese porte, y Colombia me falló”.
El país tardó muchos años en volver a organizar un gran torneo internacional de selecciones. Recién en 2001 fue sede de la Copa América, mientras que su primer torneo FIFA llegó con el Mundial Sub-20 de 2011.
Décadas después, Colombia volvió a intentar obtener eventos de gran magnitud, incluyendo candidaturas para el Mundial 2014, el Mundial Femenino 2023 y proyectos conjuntos para 2030, aunque sin éxito.
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