
La Catedral Basílica Santuario Nuestra Señora del Rosario, ubicada en la esquina de Buenos Aires y Córdoba, comenzó a ser intervenida para reparar los daños registrados en su fachada luego de la Marcha del Orgullo que atravesó el centro de la ciudad.
Los trabajos se iniciaron tras las pintadas y manchas de pintura que quedaron sobre distintos sectores del exterior del histórico templo, declarado Monumento Histórico Nacional.
Las tareas apuntan a retirar las marcas y recuperar la superficie afectada, con especial cuidado sobre una construcción de alto valor patrimonial para la ciudad.
El episodio generó repercusiones entre vecinos y transeúntes y volvió a poner en discusión la protección de los edificios históricos ubicados en los recorridos de movilizaciones masivas.
La Catedral había sido objeto de trabajos de restauración y puesta en valor en los últimos meses, por lo que los nuevos daños obligaron a realizar una nueva intervención sobre su fachada.
Con el comienzo de las tareas, el objetivo ahora es restaurar el aspecto del edificio y evitar que las marcas permanezcan sobre uno de los principales puntos patrimoniales del centro rosarino.
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