
El 6 de mayo del 2024 el barrio de Barracas, en la Ciudad de Buenos Aires, quedó marcada por un brutal ataque en un hotel familiar al que denominaron como “masacre de Barracas”. Ese día cuatro mujeres fueron agredidas con una bomba molotov mientras dormían, tres de ellas murieron a raíz de las heridas sufridas y la cuarta mujer sobrevivió con graves secuelas, todo esto sucedió porque eran lesbianas.
En la mañana de este lunes, a las 9:30 comenzó el juicio en el Tribunal Oral Federal N°5 de la Ciudad de Buenos Aires donde se dictaminará la responsabilidad del culpable. El acusado es Justo Fernando Barrientos, de 68 años. Sumado a esto, llegó detenido al proceso judicial imputado por homicidio agravado por odio a la orientación sexual y tentativa de homicidio.
Durante el juicio, se llevará a cabo un debate que va a ser seguido de cerca por organizaciones de derechos humanos y colectivos LGBTIQ+, que consideran el caso como uno de los crímenes de odio más graves de los últimos años en Argentina.
Todo sucedió en una pensión que estaba ubicada en el barrio de Barracas. Según la investigación, el hombre tiró una bomba molotov dentro de la habitación donde dormían las cuatro mujeres. De esta manera, se provocó un incendio de enormes dimensiones.
Las víctimas fueron identificadas como Andrea Amarante de 42 años, Pamela Fabiana Cobas quien falleció al día siguiente del ataque, Roxana Figueroa a quien se le quemó el 90% del cuerpo y Sofía Castro Riglos quien fue la única sobreviviente luego de estar internada durante un mes con quemaduras graves en el cuerpo.
La causa mantiene que el ataque fue impulsado por motivos de odio hacia la orientación sexual de las víctimas, después de reiterados episodios de discriminación y conflictos anteriores en el establecimiento en donde vivían.
A lo largo de las primeras audiencias se prevé que las declaraciones de la sobreviviente, familiares, peritos y testigos que buscan reconstruir lo sucedido dicha madrugada. Desde las organizaciones sociales remarcaron que el juicio representa un caso emblemático para visibilizar la violencia por motivos de género y orientación sexual, además de reclamar una condena ejemplar.
Familiares y agrupaciones convocaron movilizaciones y actividades frente a los tribunales para acompañar el inicio del proceso judicial y mantener vivo el reclamo de justicia por las víctimas.
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