
La productora, autora y creadora de algunos de los mayores fenómenos televisivos y musicales de Argentina, Cris Morena, fue reconocida por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires como Personalidad Destacada de la Cultura. Durante el acto, la artista brindó un emotivo discurso en el que repasó su trayectoria, recordó a su familia y dejó una profunda reflexión sobre el valor de los sueños, el arte y la resiliencia.
Visiblemente conmovida, Cris Morena agradeció el reconocimiento y aseguró que el homenaje trasciende su figura personal. “Este reconocimiento tiene un valor más profundo. Celebra a mi familia, a Ro y Tomás, a mis nietos Franco, Azul, Valentín, Inti y Mila, a mis compañeros de trabajo, amigos, a los artistas y, sobre todo, a nuestro público que hizo suyas nuestras canciones e historias”, expresó.
La creadora de éxitos como Chiquititas, Rebelde Way, Floricienta y Casi Ángeles destacó que el verdadero valor de su recorrido artístico no está en los premios obtenidos, sino en el legado que pudo transmitir a distintas generaciones. En ese sentido, sostuvo que la mayor recompensa de su carrera fue haber compartido valores, emociones y herramientas para que otros continúen construyendo sus propios caminos.
“El mayor premio no es lo que generamos sino lo que pudimos dejarles: sueños, el juego, la magia y esa intensa y poderosa pasión por continuar”, afirmó durante su discurso.
El recuerdo, la familia y la fuerza para seguir adelante
A lo largo de sus palabras, Cris Morena hizo especial referencia a su familia, uno de los pilares fundamentales de su vida y de su obra. El homenaje estuvo atravesado por la memoria de quienes marcaron su historia personal y profesional, especialmente de su hija Romina Yan, fallecida en 2010.

Sin nombrar directamente el dolor que la acompañó durante estos años, la productora dejó una de las frases más conmovedoras de la noche al reflexionar sobre la capacidad de seguir adelante pese a las pérdidas.
“A veces el corazón se llena de agujeritos”, expresó, en una definición que sintetizó las heridas que deja la vida y, al mismo tiempo, la decisión de continuar creando, soñando y compartiendo. La frase resonó entre los presentes como una muestra de la sensibilidad que caracteriza a una de las figuras más influyentes de la industria cultural argentina, siendo una frase que marcó generaciones enteras.
Un reconocimiento a una trayectoria que acompañó a la infancia
Desde la Legislatura porteña destacaron el impacto cultural de la obra de Cris Morena, cuyas producciones atravesaron varias generaciones y trascendieron las fronteras del país, convirtiéndose en fenómenos internacionales.
Sus historias, canciones y personajes formaron parte de la infancia y adolescencia de millones de personas en Argentina y América Latina, además de servir como plataforma para el lanzamiento de numerosos artistas que luego desarrollaron exitosas carreras en televisión, cine, teatro y música.
Durante la ceremonia, la artista también reafirmó su vínculo con el país y destacó la importancia de sus raíces. “Lo recibo con una emoción que guardaré para siempre en mi corazón, que siempre estuvo y estará en Argentina, mi maravilloso país”, manifestó.

El poder de los sueños
Uno de los momentos más destacados de su intervención llegó cuando compartió una frase que definió como una guía de vida y que resume gran parte de su filosofía artística. “No soy nada, no quiero ser nada. Aparte de esto tengo todos los sueños del mundo”, expresó.
Para Cris Morena, la imaginación, la creatividad y la capacidad de soñar continúan siendo motores fundamentales, incluso después de décadas de carrera. Por eso, aprovechó el homenaje para enviar un mensaje a las nuevas generaciones de artistas y creadores, alentándolos a sostener la pasión y la ilusión frente a cualquier dificultad.
El reconocimiento como Personalidad Destacada de la Cultura no solo celebró una extensa trayectoria artística, sino también una forma de entender el arte como herramienta de transformación, encuentro y esperanza. En una noche cargada de emociones, Cris Morena dejó claro que su legado va mucho más allá de los escenarios y las pantallas: permanece vivo en las historias, las canciones y los sueños de quienes crecieron acompañados por sus creaciones.
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