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Santa Fe 2026

De jugar en familia a representar a sus países: las historias que dejó el tenis de mesa de los Juegos Suramericanos

Gustavo Gómez, Guilherme Teodoro, Giulia Takahashi y Daniela Ortega hablaron sobre la exigencia mental, el esfuerzo familiar y los años de preparación necesarios para llegar al alto rendimiento.

El tenis de mesa es una de las disciplinas que forma parte del programa de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y tiene como escenario al Estadio Salvador Bonilla del Club Atlético Provincial, ubicado en el Parque de la Independencia de Rosario. Allí, representantes de distintos países de la región se encuentran para disputar las diferentes modalidades del torneo.

La jornada de Dobles Mixtos de este martes dejó uno de los partidos más intensos de la competencia. La dupla chilena formada por Daniela Ortega y Gustavo Gómez logró recuperarse después de quedar 0-2 abajo frente a Brasil y terminó imponiéndose 3-2, en un encuentro atravesado por la velocidad, los cambios de ritmo y la tensión propia de una definición.

Podio del tenis de mesa en la modalidad dobles mixto.

Pensar antes de que llegue la pelota

La rapidez es una de las características centrales del tenis de mesa. Los jugadores deben responder en fracciones de segundo y leer permanentemente los movimientos del adversario para anticipar hacia dónde llegará la pelota.

Pero la exigencia no se limita al aspecto técnico. La fortaleza mental tiene un papel decisivo, especialmente en partidos en los que una ventaja puede desaparecer rápidamente. Guilherme Teodoro, integrante de la dupla brasileña que alcanzó la final, resumió esa característica con una palabra: resiliencia.

El brasileño explicó que la dinámica del juego obliga a mantener la concentración y la confianza incluso cuando el partido cambia de rumbo: “Es un deporte que todo puede cambiar muy rápido. Puedes sentirte muy bien y en 10 minutos todo puede cambiar“.

Giulia Takahashi, su compañera, también eligió una idea que considera fundamental para afrontar cada encuentro: “Lo más lindo del tenis de mesa es no desistir. Siempre acreditar cada punto”.

Una historia que empezó en casa

Detrás de cada representante internacional existe un recorrido que comenzó mucho antes de llegar a los grandes torneos. Para la chilena, Daniela Ortega, el tenis de mesa apareció desde muy pequeña y estuvo relacionado directamente con su familia.

Su hermano ya practicaba la disciplina cuando ella comenzó a acercarse al deporte, a los cuatro años. El vínculo se remonta incluso a antes de su nacimiento: “Nos llevamos 9 años de diferencia. Y desde que estaba en la barriguita de mi mamá, ya estaba ahí escuchando el ping pong“, contó.

En el caso de Gustavo Gómez, el primer acercamiento también ocurrió dentro de su hogar. Su familia fue el punto de partida de una carrera que con el paso de los años se transformó en una profesión.

Mi papá me enseñó a jugar. Mi hermana jugaba, toda mi vida estuvo ligada al tenis de mesa“, recordó. Con el tiempo, aquella actividad se convirtió en su forma de vida: “Es mi trabajo y toda la vida va a estar conectado a esto”.

Daniela Ortega y Gustavo Gómez.

Viajar, entrenar y aprender a estar lejos

Convertirse en un deportista de alto rendimiento implica mucho más que competir. Los entrenamientos, las giras internacionales y las largas estadías fuera del país forman parte de la rutina de quienes buscan desarrollarse al máximo nivel.

Daniela Ortega conoce especialmente esa realidad. Varios integrantes del seleccionado chileno viven y entrenan actualmente en Europa, una experiencia que implica permanecer lejos de sus seres queridos durante buena parte del año.

“Vivimos lejos de nuestra familia. Hay veces que nos encontramos solos y tenemos que salir adelante. Trabajamos mucho para esto“, comentó.

Rosario, un escenario que también acompaña

Los Juegos Suramericanos representan además una oportunidad para que disciplinas como el tenis de mesa lleguen a nuevos espectadores. En Rosario, la respuesta del público fue uno de los aspectos que los protagonistas destacaron durante la competencia.

Gustavo Gómez valoró especialmente el recibimiento que tuvieron los deportistas durante su estadía en la ciudad: “La gente ha sido muy cariñosa. Han tratado muy bien a los deportistas, las condiciones han sido increíbles, sostuvo.

Teodoro también resaltó el impacto de las tribunas llenas y la importancia de generar mayor interés alrededor del deporte en la región: “El público es muy importante para el deporte en Sudamérica porque es muy difícil que la gente vaya a ver el tenis de mesa, y se llenó mucho”.

La competencia continuará hasta el sábado 26 de septiembre en el Estadio Salvador Bonilla, donde se disputarán las distintas modalidades previstas para el torneo.

Entre puntos que duran apenas unos segundos, remontadas, viajes y años de entrenamiento, los protagonistas del tenis de mesa dejaron en Santa Fe 2026 una mirada que trasciende la competencia: detrás de cada golpe hay una historia de familia, sacrificio y perseverancia.

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