
Hay historias que parecen escritas para el deporte. La de Augusto Servello tiene todos esos ingredientes: un niño que descubrió la esgrima mirando El Zorro junto a su abuelo, una decisión que terminó cambiándole la vida, años de entrenamientos, viajes, sacrificios y una carrera que lo llevó a representar a la Argentina en algunos de los escenarios más importantes. Este lunes, volvió a escribir una de sus páginas más importantes: se consagró campeón de florete individual masculino en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
La final tuvo un condimento especial. Del otro lado estaba Andrea Nigosanti, también argentino, por lo que la definición aseguró de antemano una medalla para la delegación nacional. Servello fue por todo y se impuso 15-10, para volver a subirse a lo más alto del podio sudamericano cuatro años después de su primera consagración en Asunción.
El camino hasta la final
El recorrido de Servello hasta la definición fue exigente y tuvo prácticamente de todo. El misionero comenzó la jornada con un triunfo 5-3 ante Andrés Montaño, de Bolivia, y luego volvió a festejar frente al brasileño Pedro Marostega, al que derrotó 5-2. Su único tropiezo llegó ante el chileno Leopoldo Alarcón, que se impuso 5-2, pero el argentino reaccionó rápidamente y cerró la fase preliminar con una victoria 5-3 frente al venezolano César Aguirre.

Ya en las eliminatorias, Servello derrotó 15-9 al colombiano Alejandro Bolaños en octavos de final, superó un durísimo duelo ante el brasileño Guilherme Amaral por 15-14 en cuartos y volvió a demostrar su jerarquía en semifinales, donde venció 15-12 al peruano Alessio Fukuda. Así llegó a la final, donde lo esperaba Nigosanti. Allí, en una definición completamente argentina, volvió a imponerse: 15-10 y medalla de oro.
Pero detrás de esa jornada hay mucho más que una sucesión de victorias. La carrera de Servello también está marcada por el sacrificio. Para poder continuar con su carrera deportiva, entrena en sus tiempos libres y tiene tres trabajos, una rutina que le permite reunir el dinero necesario para afrontar los costos de la esgrima, comprar el equipamiento que necesita y viajar a los distintos torneos. En una disciplina en la que los viajes internacionales, los materiales y la preparación representan un esfuerzo económico importante, el camino hacia el alto rendimiento no fue sencillo para el misionero. Cada entrenamiento, cada competencia y cada viaje implicaron también una pelea fuera de la pista.
Una historia que empezó con El Zorro
Servello nació en Posadas, Misiones, el 1 de diciembre de 1999, y comenzó a practicar esgrima a los ocho años. El origen de su vínculo con este deporte tiene una historia muy especial: durante su infancia miraba El Zorro junto a su abuelo Alfredo, quien le explicó que aquellas luchas con espadas tenían relación con una disciplina deportiva llamada esgrima.
Después de la muerte de su abuelo, Augusto decidió comenzar a practicarla. Lo que empezó como una fascinación infantil terminó convirtiéndose en una carrera deportiva que lo llevó a competir internacionalmente y a representar a su país.
Aunque creció en Buenos Aires, nunca perdió su vínculo con Misiones. La tierra colorada forma parte de su identidad y también de una historia que hoy tiene una nueva página dorada. Desde aquel niño que descubría la esgrima frente a una pantalla, hasta el deportista que hoy representa al país en los grandes escenarios, el recorrido estuvo acompañado por una constante: la decisión de seguir adelante incluso cuando las condiciones no fueron las ideales.
Un campeón que volvió a encontrar el oro
La conquista de Rosario tiene además un enorme significado deportivo. Servello ya había sido campeón sudamericano en Asunción 2022, cuando derrotó 15-9 al brasileño Guilherme Toldo en la final de florete individual. También consiguió en aquella edición la medalla de plata en la competencia por equipos.
Un año después, en los Juegos Panamericanos Santiago 2023, volvió a subir al podio: consiguió la medalla de bronce en florete individual, consolidándose entre los principales exponentes argentinos de la disciplina.
Ahora, cuatro años después de aquella primera dorada, volvió a hacerlo. Esta vez fue en Rosario, con otro argentino enfrente y después de superar una jornada que lo llevó desde un comienzo irregular hasta una final completamente albiceleste.
De aquel niño que descubrió la esgrima mirando El Zorro junto a su abuelo, al deportista que trabaja, entrena cuando puede, consigue con esfuerzo su equipamiento y viaja para competir; de Posadas a los grandes escenarios internacionales y ahora al oro en Rosario. Augusto Servello volvió a ser campeón sudamericano. Y esta vez, detrás de la medalla dorada, también está la historia de todo lo que tuvo que hacer para llegar hasta ella.
AUGUSTO SERVELLO CONQUISTÓ EL ORO EN FLORETE Y ES BICAMPEÓN SURAMERICANO 🤺🇦🇷
🤺 El misionero Augusto Servello derrotó 15-10 a su compatriota Andrea Nigosanti en una final 100% argentina y se consagró campeón sudamericano de florete individual masculino por segunda vez… pic.twitter.com/CtbWRdLfFf
— Boing 97.3 (@radioboing) September 15, 2026
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