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“Malvinas no tiene nada que ver”: un rosarino habló de la independencia de Escocia

Desde Edimburgo, Walter Celi explicó el reclamo separatista, su trasfondo histórico, el impacto del Brexit y la situación económica local.

“End London rule” (Fin al mandato de Londres) es un lema político utilizado por los partidarios de la independencia de Escocia para exigir la soberanía total

La posibilidad de que Escocia, Gales e Irlanda del Norte vuelvan a plantear un referéndum para independizarse del Reino Unido reabrió un debate que, lejos de ser nuevo, permanece presente en la política y en la sociedad británica. Desde Edimburgo, el rosarino Walter Celi explicó cómo se vive la situación y advirtió que, aunque el reclamo independentista sigue vigente, no se trata de un fenómeno impulsado por la cuestión Malvinas.

En diálogo con Antes de Todo, por Radio Boing 97.3, Celi contó que en los últimos días comenzó a encontrar algunas referencias al tema en redes sociales, aunque no ocupa un lugar central en los principales medios escoceses.

“El tema de la independencia está siempre. De alguna manera u otra está en la sociedad, en la política, en la economía también”, explicó el rosarino, que vive en Edimburgo desde hace varios años y conoce de cerca la discusión sobre una eventual separación del Reino Unido.

Según relató, existe un entendimiento entre Escocia, Gales e Irlanda del Norte para volver a poner sobre la mesa la posibilidad de realizar consultas populares, aunque cada territorio presenta una situación particular y cuenta con distintos niveles de autonomía dentro del Reino Unido.

Escocia, un caso diferente

Celi remarcó que Escocia tiene características económicas que la diferencian de Gales e Irlanda del Norte. Entre sus principales recursos mencionó el petróleo y destacó que, desde la zona donde vive, pueden observarse plataformas petroleras en el mar.

“Escocia tiene mucho recurso propio, que le permitiría a lo mejor que esa independencia vaya a algún lado, económicamente hablando”, sostuvo.

El rosarino también planteó una discusión vinculada con los aportes tributarios. Según explicó, desde su perspectiva existe la percepción de que Escocia realiza una contribución importante al sistema británico y que una eventual separación tendría consecuencias económicas tanto para Edimburgo como para Londres.

El reclamo independentista tiene además una larga historia. Celi recordó que el enfrentamiento entre Escocia y la Corona británica se remonta a varios siglos y que la cuestión volvió a tomar fuerza en las últimas décadas, especialmente de la mano del Scottish National Party (SNP), una de las principales fuerzas políticas del país y la que históricamente sostuvo una posición favorable a la independencia.

Sin embargo, aclaró que el antecedente más importante continúa siendo el referéndum celebrado en 2014, cuando los escoceses rechazaron la independencia por aproximadamente 55% contra 45%. “Yo soy recontra proindependentista, pero la realidad es que en ese momento cuando se hizo el referéndum salió 55 a 45”, recordó.

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¿Qué tiene que ver Malvinas?

Durante la entrevista, uno de los puntos centrales fue la posibilidad de que el nuevo impulso independentista pudiera estar relacionado con la cuestión Malvinas, especialmente después de las recientes declaraciones de Donald Trump sobre una eventual discusión acerca de la soberanía de las islas.

Para Celi, esa relación prácticamente no existe. “No le veo recorrido por ese lado”, afirmó. Según explicó, el conflicto por Malvinas no ocupa un lugar relevante en la agenda cotidiana de los escoceses y tampoco constituye uno de los motores del reclamo independentista.

El rosarino contó que, durante los años que lleva viviendo en Escocia, conoció personas de origen escocés e irlandés que tienen una postura fuertemente crítica hacia el antiguo Imperio británico e incluso que participaron de la guerra de Malvinas. Sin embargo, consideró que esas posiciones no representan el sentir general de la sociedad. “Acá no le dan ni cinco de bola al tema de Malvinas”, resumió.

Incluso explicó que, para buena parte de la población británica, existe una mirada pragmática sobre la permanencia de las islas bajo administración del Reino Unido. “Al común de la gente te dicen: ‘No tiene sentido que tengamos un territorio ultramar a 8.000, 9.000 millas de distancia cuando nosotros tenemos que bancar a los isleños que viven allá y acá tenemos un montón de problemas’”, relató.

Por eso, consideró que el debate independentista escocés responde principalmente a cuestiones propias de su relación con Londres y no a la discusión sobre la soberanía de las islas del Atlántico Sur.

El impacto del Brexit

Celi también recordó que la relación entre Escocia y el Reino Unido se volvió todavía más compleja después del Brexit. En el referéndum de 2016, Escocia votó mayoritariamente por permanecer en la Unión Europea, pero finalmente quedó fuera del bloque junto con el resto del Reino Unido.

El rosarino contó que cuando llegó a Escocia, entre 2019 y 2020, el clima político estaba atravesado por esa salida. “Escocia salía de la Unión Europea el primero de enero de 2020”, explicó. Incluso recordó una campaña publicitaria que, en los días previos, utilizaba el mensaje “volveremos pronto”, una referencia al vínculo que muchos escoceses mantenían con Europa.

Para Celi, ese episodio demuestra que la discusión sobre la independencia no desapareció después del referéndum de 2014, sino que reaparece de acuerdo con el contexto político.

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Cómo se vive en Escocia

Más allá de la discusión institucional, el rosarino también describió la situación cotidiana en Edimburgo, una ciudad de aproximadamente 500.000 habitantes donde vive junto a su familia.

Celi señaló que la situación económica se deterioró en los últimos años, aunque remarcó que continúa siendo considerablemente mejor que la de Argentina y que la de otros países europeos. “Acá la situación sigue siendo mejor que en muchísimos otros lugares, pero sí empezás a notar cosas”, explicó.

Contó que tiene dos trabajos: junto a su esposa lleva adelante un negocio familiar de comidas y además trabaja para una empresa china. Esa actividad le permite estar en contacto con mayoristas, importaciones y otros sectores de la economía. Desde ese lugar, afirmó que percibe una disminución en el gasto y cierto deterioro de la situación macroeconómica, aunque aclaró que las necesidades básicas continúan cubiertas.

También mencionó el impacto que tienen los programas de asistencia y la llegada de refugiados provenientes de distintos países, entre ellos Ucrania y Medio Oriente. En ese sentido, señaló que la inmigración se convirtió en uno de los principales temas de discusión política en el Reino Unido.

Una ciudad donde “se vive bien”

Celi diferenció además la realidad escocesa de la de Inglaterra y destacó especialmente la seguridad en Edimburgo. “Escocia es un país aparte, no tiene nada que ver con Inglaterra”, sostuvo, tanto por la forma de vida como por determinados aspectos sociales.

El rosarino contó que tiene tres hijas y que, salvo la menor por su edad, las otras pueden salir y regresar durante la noche sin que la familia tenga el mismo nivel de preocupación que existe en otras ciudades. “Nosotros vivimos en Edimburgo, que es la capital de Escocia. Tengo tres hijas y el resto sale tranquilo, vuelven de noche y no hay problema”, relató.

Así, mientras la posibilidad de una nueva consulta independentista vuelve a instalarse en la agenda política, desde Edimburgo Celi observa un escenario en el que el debate por la separación del Reino Unido continúa vivo, pero está atravesado principalmente por cuestiones políticas, económicas e históricas propias de Escocia.

Para el rosarino, Malvinas no es el factor que explica este nuevo impulso. La discusión, en cambio, forma parte de un conflicto mucho más antiguo entre Escocia y Londres, que sigue esperando una definición sobre si alguna vez los escoceses volverán a tener la posibilidad de decidir en las urnas qué relación quieren mantener con el Reino Unido.

 

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