
Los escritores Tobias Wolff y Chang-rae Lee iniciaron en mayo de 2026 una demanda contra Anthropic por el presunto uso no autorizado de sus libros para entrenar a Claude, el modelo de inteligencia artificial de la compañía. Ambos rechazaron el acuerdo colectivo de USD 1.500 millones alcanzado en otra causa y reclaman una compensación mayor, además de una orden judicial que impida utilizar sus obras en el entrenamiento de los sistemas.
Según informó el diario universitario The Stanford Daily, los autores buscan llevar el caso a un juicio con jurado. La demanda, conocida como Cruz contra Anthropic, solicita el máximo legal de USD 150.000 por cada obra infringida, frente a los aproximadamente USD 3.000 por libro que contemplaba el acuerdo colectivo.
Wolff, profesor emérito de Inglés en la Universidad de Stanford y ganador de la Medalla Nacional de las Artes, sostiene que diez de sus publicaciones fueron utilizadas sin autorización. Otros escritores vinculados con la universidad, entre ellos Abraham Verghese, Daniel Mason, Hayagreeva Rao y Myra Strober, también figuran entre los autores cuyas obras habrían sido empleadas.
Qué se discute en la demanda contra Anthropic
Los demandantes sostienen que la empresa descargó, reprodujo y distribuyó sus libros a través de bibliotecas clandestinas como LibGen y PiLiMi, y que luego los almacenó en una biblioteca central para utilizarlos en el desarrollo de sus modelos de inteligencia artificial.
Wolff cuestionó que su trabajo se utilice sin una compensación adecuada. En declaraciones a The Stanford Daily, comparó esa práctica con una forma de explotación laboral y criticó que el acuerdo colectivo deje a Anthropic un margen amplio para aprovechar el contenido literario con fines comerciales.
Sin embargo, la causa todavía no tiene una sentencia que determine si la empresa infringió los derechos de los dos escritores. Las acusaciones presentadas por los autores no equivalen a una declaración judicial de culpabilidad.

El antecedente judicial que involucra a Claude
La controversia se vincula con otro litigio contra Anthropic, conocido como Bartz contra Anthropic, en el que sí hubo una resolución judicial sobre el uso de libros para entrenar modelos de inteligencia artificial.
En junio de 2025, el juez William Alsup consideró que el entrenamiento de Claude con libros podía constituir un uso legítimo. No obstante, distinguió esa práctica de la descarga y conservación de más de siete millones de libros pirateados en una biblioteca central, que consideró una infracción de los derechos de autor.
Ese proceso derivó en un acuerdo de USD 1.500 millones, considerado el mayor de su tipo en un caso de derechos de autor en Estados Unidos. La jueza Araceli Martínez-Olguín aprobó definitivamente el acuerdo el 20 de julio de 2026, según informó Reuters.
El convenio alcanza a autores y editoriales de casi 500.000 obras registradas. Sin embargo, algunos titulares de derechos decidieron excluirse y continuar con reclamos por separado, entre ellos Wolff y otros escritores que consideran insuficiente la compensación ofrecida.
La disputa por los derechos de autor en la inteligencia artificial
El caso se suma a una creciente ola de litigios sobre el uso de contenidos protegidos para desarrollar herramientas de inteligencia artificial. De acuerdo con The Stanford Daily, ya se presentaron más de 70 demandas contra empresas del sector, impulsadas por escritores, artistas visuales y medios de comunicación, entre ellos The New York Times y Getty Images.
La directora ejecutiva del gremio Authors Guild, Mary Rasenberger, señaló que la organización también impulsa acciones judiciales contra otras compañías tecnológicas y trabaja con el Congreso estadounidense en una propuesta legislativa que obligue a obtener licencias para utilizar libros en el entrenamiento de modelos.
Por su parte, Paul Goldstein, especialista en propiedad intelectual de Stanford y participante en la demanda colectiva, advirtió sobre las dificultades prácticas de obtener autorizaciones individuales para millones de obras.
El conflicto expone uno de los principales desafíos legales de la inteligencia artificial generativa: determinar hasta qué punto las empresas pueden utilizar material protegido para entrenar sus sistemas y bajo qué condiciones deben compensar a sus creadores. Por ahora, no hay una fecha informada para el juicio de Wolff y Lee contra Anthropic.
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