
El economista Gabriel Rubinstein analizó el rumbo de la economía argentina y cuestionó las dificultades del Gobierno de Javier Milei para impulsar la actividad económica, pese a la desaceleración de la inflación. Durante una entrevista en Antes de Todo, por Radio Boing 97.3, advirtió que el modelo actual beneficia a determinados sectores, pero no logra generar una recuperación generalizada.
Rubinstein consideró que los registros inflacionarios se encuentran dentro de lo esperado, aunque señaló que la economía todavía enfrenta un problema central: la falta de dinamismo en el mercado interno. Según sus estimaciones, el crecimiento económico de este año rondaría el 1,3%, una cifra considerablemente inferior a las proyecciones oficiales mencionadas durante la entrevista.
“Eso es, creo, hoy el principal déficit del modelo de Milei”, afirmó el economista, al comparar el desempeño de sectores como la minería y el agro con las dificultades que atraviesan otras actividades productivas.
En ese sentido, explicó que el potencial de crecimiento sería mucho mayor si el resto de la economía acompañara el desempeño de las actividades más dinámicas. Sin embargo, sostuvo que la recuperación continúa concentrada y que el Gobierno no presenta respuestas suficientes para revertir esa situación.
Industria, construcción y comercio: los sectores más afectados
Durante la charla con el equipo de Antes de Todo, Rubinstein puso el foco en el deterioro de la actividad industrial y las dificultades que enfrenta la construcción para recuperarse.
“El 95% de los sectores industriales están peor o mucho peor que hace cuatro años”, aseguró, al describir el panorama que atraviesa la producción manufacturera.

Para el economista, el problema no se limita a empresas puntuales, sino que responde a desequilibrios macroeconómicos que afectan al conjunto de la actividad. También señaló que la construcción no logra repuntar debido a que los costos dificultan una recuperación sostenida.
A su vez, explicó que el deterioro de estos rubros repercute directamente sobre el comercio, que depende en buena medida del movimiento económico y del poder de compra de la población.
Rubinstein cuestionó la estrategia oficial de esperar que el crecimiento de los sectores más dinámicos termine trasladándose al resto de la economía. “Es una respuesta muy pobre la que nos queda del problema planteado”, sostuvo.
El empleo y la advertencia por el dólar atrasado
Otro de los ejes de la entrevista fue la situación laboral. Rubinstein explicó que el deterioro del empleo no siempre se manifiesta mediante despidos masivos, sino también a través de la reducción de las horas trabajadas y del desplazamiento de trabajadores desde el empleo formal hacia modalidades informales.
En ese contexto, mencionó actividades vinculadas con plataformas digitales como Uber y Rappi, que funcionan como alternativas para quienes buscan generar ingresos ante las dificultades del mercado laboral.
Frente a este escenario, el economista planteó la necesidad de modificar aspectos centrales del esquema económico. En particular, cuestionó la combinación de un dólar bajo con una mayor apertura comercial, una estrategia que, a su entender, expone a las empresas locales a dificultades para competir.

“Cuando el dólar bajo debería ser el fruto de 10 años de éxito, no el comienzo de la película”, afirmó.
Rubinstein argumentó que la Argentina todavía arrastra problemas estructurales de productividad, infraestructura y costos que limitan la capacidad de adaptación de las empresas. Por eso, consideró que el país debería atravesar esta etapa con un tipo de cambio real más elevado, en lugar de anticipar condiciones de competitividad que todavía no se consolidaron.
Como referencia, estimó que el tipo de cambio real debería ubicarse aproximadamente un 30% por encima de los niveles actuales, aunque aclaró que alcanzar ese objetivo implicaría atravesar una devaluación con costos económicos.
¿Puede Milei cambiar su plan económico?
Consultado sobre la posibilidad de que el Presidente modifique su estrategia en un eventual segundo mandato, Rubinstein consideró que un giro no es lo más probable, aunque tampoco lo descartó.
El economista recordó las dificultades que generaban las propuestas de dolarización y cierre del Banco Central durante la campaña electoral de 2023. Según relató, las expectativas de una eventual dolarización provocaban incertidumbre entre las empresas y complicaban las previsiones sobre el valor futuro del dólar.
Sin embargo, sostuvo que Milei podría adoptar decisiones diferentes si las circunstancias políticas y económicas lo llevaran a reconsiderar su estrategia.

“Me parece que es mucho más político y pragmático de lo que la gente supone”, afirmó Rubinstein, quien consideró que el Presidente podría mostrar una mayor capacidad de adaptación de la que habitualmente se le atribuye.
De todos modos, advirtió que un eventual cambio de rumbo también dependerá de la voluntad política para asumir los costos de una corrección cambiaria y de las decisiones que tome el próximo gobierno, en caso de que haya un cambio de gestión.
La conclusión del economista fue que la desaceleración de la inflación, por sí sola, no alcanza para resolver los problemas de la economía argentina. La recuperación de la industria, la construcción, el empleo formal y el consumo aparece como uno de los principales desafíos pendientes del modelo económico.
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