
La industria metalúrgica profundizó su retroceso durante agosto y volvió a mostrar señales de un sector que todavía no consigue recuperar niveles de actividad. Según el último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la producción cayó 6,1% frente al mismo mes de 2025 y bajó otro 3,9% en comparación con julio.
Con este resultado, la actividad metalúrgica acumula una contracción del 5,6% en los primeros ocho meses de 2026, sin que los últimos datos permitan advertir un cambio de tendencia.
Uno de los indicadores que mejor refleja la situación es el de utilización de la capacidad instalada. En agosto se ubicó en 39,6%, 5,2 puntos porcentuales por debajo del nivel registrado un año atrás. En otras palabras, seis de cada diez unidades de capacidad productiva permanecieron sin utilizar.
De acuerdo con ADIMRA, el indicador se mantiene en niveles similares a los registrados durante la salida de la pandemia de 2020. El presidente de la entidad, Elio Del Re, sostuvo que la producción metalúrgica continúa sin mostrar una recuperación significativa y vinculó la baja utilización de las plantas con la falta de un horizonte claro para el sector.

Todos los rubros quedaron en rojo
La caída no se concentró en una única rama de la actividad. Bienes de capital fue el segmento más golpeado, con una baja interanual del 11,1%, seguido por Fundición, que retrocedió 7,9%.
También cayeron Carrocerías, remolques y semirremolques (-6,6%), Autopartes (-6,4%), Otros productos de metal (-4,7%), Equipos y aparatos eléctricos (-4,4%) y Equipamiento médico (-3,2%).
La maquinaria agrícola mostró una contracción más moderada, del 2,7%, aunque con comportamientos diferentes entre empresas. El relevamiento señaló que la mejora vinculada con la demanda estacional del agro convivió con menores ventas y pedidos en otras firmas.
El deterioro también atravesó a las distintas cadenas de valor. Por segundo mes consecutivo, todas registraron variaciones negativas. Consumo Final encabezó las bajas, con 9,6%, seguida por Construcción (-8,2%) y Agrícola (-7,9%). También retrocedieron Minería (-6,4%), Petróleo y Gas (-4,4%), Energía Eléctrica (-3,2%), Alimentos y Bebidas (-2,6%) y Automotriz (-1,1%).
Industria en alerta: el uso de la capacidad cayó y hay sectores en rojo
Santa Fe también sintió el freno
El escenario nacional tuvo su correlato en Santa Fe, una de las principales provincias metalúrgicas del país. Durante agosto, la producción del sector cayó 4,4% interanual, aunque la baja fue menor a la registrada en Buenos Aires (-7,3%), Córdoba (-7,8%) y Entre Ríos (-8,8%).
En el caso santafesino, ADIMRA señaló el desempeño negativo de los fabricantes de equipos eléctricos y bienes de capital, aunque algunas empresas vinculadas con maquinaria agrícola mostraron una evolución positiva.
El dato adquiere especial relevancia para Rosario y su región, donde la industria metalúrgica forma parte de un entramado productivo vinculado tanto al agro como a la fabricación de maquinaria, autopartes, bienes de capital y otros insumos industriales.
Industria y construcción reportaron fuertes caídas: dudas por la recuperación económica
Menos producción, menos empleo y más dificultades financieras
La menor actividad también comenzó a trasladarse al empleo. En agosto, la cantidad de puestos de trabajo en empresas metalúrgicas cayó 2,5% interanual y registró una baja mensual del 0,3%.
A esto se suma una señal de mayor tensión financiera: el 10,3% de las firmas metalúrgicas declaró registrar atrasos en sus obligaciones. Para ADIMRA, la debilidad de la demanda comienza a impactar sobre la capacidad financiera de las compañías.
Las perspectivas tampoco anticipan una recuperación inmediata. El 68,1% de las empresas no espera aumentar su producción durante el próximo trimestre: un 46,8% prevé mantenerla sin cambios y un 21,3% directamente anticipa una nueva caída.
El resultado de agosto vuelve a dejar así una fotografía de una industria metalúrgica que continúa operando con una parte importante de su capacidad ociosa, mientras la demanda, el empleo y las expectativas empresarias siguen mostrando señales negativas.
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