
Este fin de semana volvió a caer preso el adolescente que en marzo de 2024 había ejecutado tres de los cuatro crímenes de trabajadores en Rosario que conmocionaron al país: el del playero Bruno Bussanich y los taxistas Héctor Figueroa y Diego Celentano. El joven sicario tenía 15 años al momento de aquellos crímenes y fue detenido nuevamente durante un procedimiento policial realizado este domingo por la madrugada en zona noroeste. Según la incidencia policial, estaba acompañado por otros dos sospechosos y en el operativo se secuestró un arma de fuego con municiones.
De acuerdo a la información a la que pudo acceder Red Boing, “al menor lo habían trasladado fuera de la provincia con su mamá, cuando fueron los hechos trágicos. Pero aparentemente no tuvo arraigo y volvió a Rosario. En noviembre de 2025 había vuelto a caer preso, ahora con bochas de estupefacientes. Sin embargo, estaba en libertad”.
El procedimiento ocurrió en la madrugada del domingo, cuando efectivos que realizaban patrullajes preventivos interceptaron a dos jóvenes en inmediaciones de las calles Colastiné y Blomberg. Al identificarlos, descubrieron que uno de ellos era el menor señalado como autor material del asesinato de Bussanich, el empleado de 25 años ejecutado de varios disparos mientras trabajaba en una estación de servicio Puma de Mendoza al 7600.
El crimen del playero se produjo el 10 de marzo de 2024, en medio de la escalada de violencia narco que jaqueó a Rosario durante varios días. Las imágenes de las cámaras de seguridad mostraron en ese momento cómo el atacante ingresó al minimarket de la estación y disparó a quemarropa, sin mediar palabra. El hecho tuvo un fuerte impacto y marcó un parteaguas para la seguridad en la ciudad.
La investigación por aquel crimen estuvo encabezada por el fiscal Patricio Saldutti, que logró la detención del adolescente pocos días después del homicidio. En aquel momento, el gobierno provincial incluso había ofrecido una recompensa para obtener datos sobre el autor del ataque.
Ahora, la nueva detención vuelve a poner el foco sobre la situación judicial del menor y sobre el debate por la imputabilidad, un tema que había cobrado fuerza tras el asesinato del playero. Incluso la pareja de Bussanich había reclamado públicamente cambios en la legislación penal juvenil luego de conocerse la edad del acusado.
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