
El sector empresario local brindó un fuerte respaldo a la realización de ExpoSeguridad Rosario y reconoció ese eje como una condición indispensable para pensar el futuro económico y productivo de la ciudad. Incluso en un contexto económico complejo, los referentes del sector coincidieron en que recuperar la confianza y despejar el estigma de la inseguridad resulta fundamental para mejorar el clima de negocios y atraer inversiones. Pero también marcaron la cancha a toda la dirigencia política, en la antesala de un nuevo año electoral, al remarcar que las políticas de seguridad deben trascender los cambios de gobierno y consolidarse como una política de Estado.
Durante las exposiciones aparecieron experiencias concretas que dieron cuenta de cuánto condicionó la violencia a la actividad económica de Rosario. Hubo proveedores y clientes que dejaron de viajar a la ciudad por temor a la inseguridad, empresas que debieron sugerirles contratar seguros para concretar visitas comerciales y auditorías que pasaron a realizarse de manera remota porque existían recomendaciones de no pisar suelo rosarino.
También se mencionaron las dificultades para organizar reuniones del sector financiero y la pérdida de talentos, con profesionales que decidieron emigrar al exterior o buscar oportunidades en otras localidades. La inseguridad dejó de ser solamente un problema social y se convirtió en un condicionante para hacer negocios, atraer inversiones y sostener los recursos humanos de las empresas.
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Para los empresarios que participaron del panel de Desarrollo Económico y Productivo de la exposición, fue inevitable remontarse a marzo de 2024, cuando la ciudad atravesaba uno de los momentos más críticos de violencia y un grupo de referentes del sector privado se reunió en la Bolsa de Comercio para ponerse a disposición de las autoridades municipales y provinciales. Todos apelaron a aquel antecedente como punto de partida para explicar cuánto había condicionado la inseguridad la actividad económica.
Si bien reconocen que la etapa más crítica parece haber quedado atrás, advierten que la inseguridad sigue siendo una preocupación latente y un tema que aparece en las conversaciones con colegas, proveedores e inversores de otras jurisdicciones. En ese contexto, y con un nuevo año electoral en el horizonte, hubo un reclamo que atravesó las distintas intervenciones: que las decisiones adoptadas en materia de seguridad se sostengan en el tiempo y se conviertan en una verdadera política de Estado, independientemente de quién gobierne.
Un empresariado organizado detrás de la agenda de seguridad
Más allá de los nombres propios, el sector empresario rosarino mantiene una dinámica de organización y articulación que también se expresó en ExpoSeguridad. Una de las entidades que impulsó el encuentro, junto con los gobiernos provincial y municipal y la Bolsa de Comercio, fue Fundación Rosario, presidida por Nicolás Ruggiero, de Edilizia, y con Ignacio Imaz, de Crucijuegos, como vicepresidente.
Entre las organizaciones que acompañaron la iniciativa y estuvieron representadas por sus referentes también se encontraron Grupo Trascender, la Federación Gremial de Comercio e Industria (Fecoi), Fundación Apertura, Fundación Libertad y la Unión de Industriales de Rosario (Unirr).
En esos espacios confluyen algunos de los empresarios más reconocidos y sectores de mayor peso en la economía local. Además de promover la articulación productiva, funcionan como canales de diálogo con el sector público. En ese vínculo, la seguridad ocupó un lugar central durante los últimos años, una preocupación que quedó nuevamente expuesta en el respaldo que el empresariado brindó a la exposición.
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El impacto de la inseguridad en los negocios
El panel de Desarrollo Económico y Productivo reunió a representantes de distintos rubros que, desde sus experiencias particulares, expusieron diagnósticos coincidentes sobre las consecuencias de la violencia. También respaldaron las medidas implementadas por el gobierno provincial y señalaron que la mejora en los indicadores de seguridad permitió recuperar parte de la actividad y la confianza.
Entre los expositores estuvieron Ángel Seggiaro, de Fundar; Silvana Del Lago, de Sonder; Gabriel Guglielmino, de MG y Qala; Román Guajardo, de JMG; y Patricia Isabel García, de Letis. También estuvo el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini y el secretario de gobierno municipal, Sebastián Chale.

Seggiaro puso el foco en la necesidad de recuperar la percepción de seguridad y destacó la importancia de la articulación entre los distintos sectores. “Es importante reconquistar la sensación térmica de la seguridad. Si no aportamos entre el sector público y el privado, no hay camino”, sostuvo.
Por su parte, Silvana Del Lago explicó que la inseguridad había llegado a ocupar prácticamente toda la agenda de las empresas y condicionaba las relaciones comerciales. “Pudimos empezar a hablar de otra cosa. Antes, el tema número uno era la seguridad y era muy difícil avanzar”, señaló.
La empresaria recordó que hubo momentos en los que proveedores y clientes directamente se negaban a viajar a Rosario. Incluso contó que llegó a sugerirles que contrataran un seguro para poder visitar la ciudad. De todas formas, consideró que todavía queda trabajo por hacer para revertir la imagen que se construyó durante los años más violentos. Su principal pedido fue que las políticas actuales trasciendan la gestión: “Que trascienda este gobierno, que quede insertado de acá en adelante. Tiene que ser una política de Estado”.
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Gabriel Guglielmino también describió cómo el contexto de violencia había afectado la llegada de personas e inversiones a Rosario. Mencionó que durante aquella etapa se frenó la llegada de estudiantes y que incluso en el ámbito financiero existían resistencias a organizar reuniones en la ciudad. También recordó el caso de Casa FOA, cuya realización estuvo atravesada por las preocupaciones vinculadas a la inseguridad. En contraste, destacó que comenzaron a aparecer nuevamente inversores provenientes de otras localidades.
Desde el sector alimenticio, Patricia Isabel García, de Letis, puso el acento en las consecuencias que tuvo la inseguridad puertas adentro de las empresas. Habló de una pérdida de talentos y de confianza, y relató el caso de una auditoría que debió realizarse de manera virtual porque existía una recomendación de no visitar Rosario.
Además, señaló que alrededor del 10% del personal de la empresa se fue al exterior, una decisión en la que, según explicó, la inseguridad también tuvo incidencia.
Las experiencias expuestas durante el panel dejaron un diagnóstico compartido, y es que la recuperación de Rosario no depende únicamente de mejorar los indicadores de violencia, sino también de reconstruir la confianza de quienes producen, invierten y generan empleo. Por eso, el mensaje del empresariado estuvo direccionado a la dirigencia política en su conjunto, a la que le reclamaron sostener la agenda de seguridad más allá de los eventuales cambios de gobierno que pueda traer el 2027.
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