
La crisis de la industria nacional de maquinaria agrícola sumó un nuevo capítulo. Los trabajadores de Pauny tomaron la fábrica de tractores que la empresa tiene en Las Varillas, Córdoba, después de varias semanas de reclamos por salarios adeudados y ante la falta de respuestas concretas de los propietarios. El conflicto alcanza a unos 450 empleados y sus familias, en una localidad donde la compañía tiene un peso central en la actividad económica y productiva.
La decisión se tomó después de una asamblea de trabajadores y de dos audiencias sin resultados entre los representantes gremiales y la empresa. Según la información difundida por los operarios, la firma adeuda tres quincenas de salarios y no presentó un cronograma para regularizar los pagos ni precisiones sobre cómo sostendrá la actividad en las próximas semanas.
La situación había llegado a un punto crítico en los últimos días, cuando la empresa depositó apenas $100.000 por trabajador, una suma insuficiente frente a los compromisos salariales pendientes. Ante la falta de ingresos, el conflicto comenzó a trasladarse también a las calles de Las Varillas, donde familiares y vecinos acompañaron los reclamos y organizaron iniciativas solidarias para asistir a los hogares afectados.
La toma de la planta representa un nuevo escalón en una crisis que ya excede el problema salarial. La incertidumbre alcanza a proveedores, comercios y otras empresas vinculadas con la actividad industrial de la localidad cordobesa.
Pauny se suma a la crisis de Metalfor y Plantium
El conflicto de Pauny se inscribe en un escenario más amplio de dificultades para la industria nacional de maquinaria agrícola y tecnología para el campo. En los últimos días, otras dos empresas del sector también quedaron en el centro de las preocupaciones por su situación financiera y laboral.
Uno de los casos es el de Plantium, firma de tecnología aplicada al agro radicada en Villa Constitución. La compañía, junto con Gentec, otra empresa del mismo grupo, anunció un fuerte ajuste que incluyó el despido de más de 100 trabajadores y el cierre temporal de su planta. Su titular, Jorge Gentili, atribuyó las dificultades a la caída de la demanda, los problemas de cobranza y la competencia de equipos importados.
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A ese panorama se sumó este martes Metalfor, uno de los fabricantes tradicionales de maquinaria agrícola de Córdoba, que solicitó la apertura de su concurso preventivo de acreedores. La empresa, con sede en Marcos Juárez, acumula una deuda bancaria superior a los $49.500 millones y más de $9.400 millones en cheques rechazados.
La firma comunicó que la decisión busca ordenar sus compromisos financieros y preservar la continuidad de sus operaciones. Aseguró que continuará con la producción, la comercialización, las entregas de equipos y el servicio técnico.
De esta manera, las dificultades de Pauny, Plantium y Metalfor exponen la delicada situación de distintas empresas que forman parte de la cadena de valor del agro argentino. Aunque cada compañía atraviesa problemas particulares, la caída de la demanda, las dificultades financieras y el avance de la competencia importada aparecen entre los factores que golpean al sector.
El fantasma de Zanello y la crisis de 2001
La situación de Pauny tiene además una carga histórica particular. La fábrica que hoy atraviesa el conflicto laboral es la misma que en 2001 funcionaba bajo el nombre de Zanello y terminó quebrando en medio de una profunda crisis económica y financiera.
En aquel momento, la empresa dejó de funcionar con unos 380 trabajadores y salarios pendientes de pago. Sin embargo, la historia tuvo una salida que permitió conservar la actividad industrial.
Los empleados comenzaron a organizarse para sostener la fuente laboral y conformaron una cooperativa junto con antiguos integrantes del personal jerárquico y concesionarios de la marca. La iniciativa derivó en una nueva sociedad en la que esos tres sectores quedaron con participaciones iguales, mientras que el municipio de Las Varillas conservó una porción minoritaria.
Con autorización judicial para alquilar las instalaciones de la antigua Zanello, la nueva organización retomó la producción el 2 de enero de 2002. De aquella experiencia nació Pauny, que consiguió reconstruir la actividad, recuperar mercados y volver a posicionar a Las Varillas como uno de los principales centros de fabricación de tractores del país.
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Veinticinco años después, la historia vuelve a presentar un escenario de incertidumbre en la misma planta. La diferencia es que ahora Pauny todavía tiene propietarios y atraviesa una crisis financiera y productiva que amenaza su continuidad, mientras sus trabajadores buscan respuestas para cobrar los salarios y preservar sus puestos de trabajo.
La compañía acumula deudas bancarias superiores a los $30.800 millones y más de $1.000 millones en cheques rechazados. También perdió terreno en el mercado frente a los tractores importados, especialmente los de origen chino, que compiten con precios inferiores a los de los fabricantes nacionales.
Los números comerciales reflejan el deterioro. Pauny llegó a vender más de 200 tractores mensuales y producir cerca de 2.000 unidades al año. Sin embargo, en septiembre pasado apenas registró 24 patentamientos.
El desenlace del conflicto será determinante no solo para los 450 trabajadores afectados, sino también para el entramado productivo de Las Varillas y una industria que acumula señales de alarma.
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