
El precio del petróleo volvió a dispararse este jueves y se acercó a los 105 dólares por barril, en un contexto de creciente incertidumbre por la situación en Medio Oriente y la falta de avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
El crudo Brent registró una suba del 2% y se negoció en torno a los 103 dólares, mientras que el WTI —referencia en el mercado estadounidense— alcanzó los 94 dólares tras avanzar 1,15% respecto al cierre previo. La escalada marca un fuerte salto frente a los valores de fines de febrero, cuando el barril cotizaba cerca de los 72 dólares.
La tensión geopolítica también impactó de lleno en los mercados financieros. Las principales bolsas europeas, como las de Londres, Madrid, Milán y Frankfurt, operaron con caídas cercanas al 1%.
El mismo escenario se replicó en Asia, donde el índice Shanghai Composite retrocedió 0,32% y el Hang Seng de Hong Kong cayó 0,95%. En tanto, los futuros de Wall Street anticipaban una jornada negativa, con bajas en el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq.
Uno de los principales focos de preocupación es la situación en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del suministro global de petróleo y gas. El tránsito en esa zona continúa seriamente afectado, lo que genera temor por el abastecimiento energético mundial.
En este contexto, el Departamento de Defensa estadounidense informó la intercepción de un buque sin bandera que transportaba petróleo iraní en el Océano Índico, lo que suma tensión al conflicto y refuerza la volatilidad en los mercados.
Con este escenario, el precio del crudo acumula un aumento cercano al 43% desde finales de febrero, impulsado por la incertidumbre geopolítica y los riesgos sobre la oferta global de energía.
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