
El 19 de abril de 2000, el Vuelo 541 de Air Philippines terminó en desastre cuando se estrelló durante la aproximación a Dávao. La aeronave, un Boeing 737-200, había partido desde Manila y no logró completar su recorrido: murieron las 131 personas a bordo.
El accidente ocurrió en medio de condiciones climáticas adversas. Mientras se preparaba para aterrizar, la tripulación decidió realizar una maniobra de aproximación frustrada, pero en lugar de seguir el procedimiento indicado, intentó continuar el descenso de forma visual en un entorno de baja visibilidad.
Según testigos, el avión volaba a muy baja altura cuando impactó contra la copa de un cocotero, lo que provocó la pérdida de control. A pesar de un intento de recuperación, la aeronave terminó estrellándose en una zona montañosa de la isla de Samal y se incendió tras el impacto.
Las investigaciones posteriores señalaron como causas principales el error humano y la decisión de no respetar los protocolos de vuelo instrumental. Además, se detectaron limitaciones en el equipamiento del aeropuerto de Dávao, lo que agravó el escenario.
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