
El Gobierno nacional puso en marcha una profunda actualización del Sistema Nacional de Sangre con el objetivo de modernizar los mecanismos de donación, mejorar la seguridad transfusional y optimizar el funcionamiento de los servicios de hemoterapia en todo el país. La reforma, impulsada por el Ministerio de Salud, introduce cambios que buscan facilitar la experiencia de los donantes, fortalecer los controles sanitarios y adecuar la normativa a estándares científicos internacionales.
Desde la cartera sanitaria destacaron que la iniciativa representa la actualización más importante de los últimos diez años y que tiene como objetivo garantizar una mayor disponibilidad de sangre segura para quienes la necesiten.
Entre las modificaciones más relevantes se encuentra el impulso definitivo a la donación voluntaria y habitual. A partir de ahora, se busca dejar atrás el sistema de donación por reposición, mediante el cual pacientes y familiares debían conseguir donantes para determinadas intervenciones médicas. La nueva normativa prohíbe condicionar una cirugía o tratamiento a la presentación de donantes, salvo en situaciones excepcionales que cuenten con justificación terapéutica.
Las autoridades sostienen que este modelo permite contar con un stock más seguro, ya que los donantes voluntarios y frecuentes presentan menores índices de enfermedades transmisibles.
Nuevos criterios para donar
La actualización también incorpora cambios en la evaluación de quienes desean donar sangre. El nuevo esquema deja de centrarse en la pertenencia a determinados grupos poblacionales y pasa a analizar conductas individuales y factores de riesgo específicos, siguiendo recomendaciones internacionales basadas en evidencia científica.
En ese marco, se eliminaron restricciones consideradas obsoletas y se redefinieron los períodos de espera para donar en determinadas situaciones. Entre ellas figuran haber tenido nuevas parejas sexuales o múltiples parejas en los últimos meses junto con determinadas prácticas consideradas de riesgo, haberse realizado tatuajes o piercings recientemente, ciertos procedimientos estéticos invasivos o haber permanecido en instituciones penitenciarias por más de 72 horas.
Además, se eliminó la exigencia de concurrir en ayunas. Por el contrario, ahora se recomienda ingerir líquidos antes de la extracción para favorecer el bienestar de los donantes durante el procedimiento.
Más control y trazabilidad
Otro de los ejes centrales de la reforma es la digitalización de todo el sistema. La nueva normativa establece la obligatoriedad de informatizar registros y garantizar la trazabilidad completa de cada unidad de sangre, desde la captación del donante hasta la transfusión al paciente.
De esta manera, cada etapa deberá quedar documentada, supervisada y sujeta a auditorías, permitiendo un mayor control sanitario y una respuesta más eficiente ante cualquier eventualidad.
Reorganización de la red de hemoterapia
La medida también fortalece el funcionamiento de los Centros Regionales de Hemoterapia y promueve una reorganización progresiva de la red de bancos de sangre, con el objetivo de centralizar procesos, optimizar recursos y elevar los estándares de calidad y seguridad.
Según el Ministerio de Salud, este modelo permitirá mejorar la capacidad de respuesta del sistema, reducir costos operativos y garantizar una distribución más eficiente de los componentes sanguíneos en todo el territorio nacional.
Avances en terapias celulares
La actualización normativa incorpora además nuevas regulaciones para procedimientos vinculados a terapias celulares y productos especiales como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y el Suero Autólogo Oftalmológico (SAO).
Con estas disposiciones, el Estado nacional busca asegurar que la elaboración de estos tratamientos se realice únicamente en establecimientos habilitados y bajo controles específicos establecidos por la legislación vigente.
Las nuevas reglas comenzaron a regir tras su publicación en el Boletín Oficial. No obstante, los centros de hemoterapia y las instituciones sanitarias dispondrán de un plazo de hasta dos años para adecuar sus sistemas tecnológicos y estructuras operativas a los nuevos requerimientos.
Desde el Ministerio recordaron que una sola donación puede beneficiar hasta cuatro personas y remarcaron que el fortalecimiento de la donación voluntaria constituye una herramienta clave para garantizar sangre segura y disponible en todo momento.
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