
La provincia de Santa Fe se posiciona como referente a nivel nacional en materia de donación de sangre, en un contexto en el que el Gobierno nacional actualizó las normas del Sistema Nacional de Sangre tras una década. El nuevo marco formaliza un modelo que el territorio santafesino ya venía aplicando, basado en la donación voluntaria y habitual.
A partir de la Resolución N° 536/2026, se deja atrás el esquema que obligaba a pacientes o familiares a conseguir donantes para acceder a tratamientos o cirugías. En Santa Fe, ese cambio ya estaba implementado a través de un sistema organizado por el Ministerio de Salud provincial, con eje en el trabajo del Cudaio y su red de hemoterapia.
Actualmente, la provincia realiza más de 200 colectas públicas de sangre por año y procesa unas 30.000 unidades anuales, que son destinadas a intervenciones quirúrgicas, tratamientos oncológicos, enfermedades crónicas y situaciones de emergencia. Este circuito incluye la recolección, el procesamiento y la distribución de componentes sanguíneos en todo el territorio, garantizando disponibilidad y calidad.

Uno de los puntos clave del sistema es la incorporación de tecnología. Durante 2025, el Gobierno provincial invirtió más de 526 millones de pesos en equipamiento para optimizar el procesamiento de sangre. Entre estas mejoras se destaca un sistema automatizado que reduce significativamente los pasos del proceso y mejora el aprovechamiento de cada donación.
Antes de esta incorporación, una gran parte de las unidades recolectadas no permitía obtener ciertos componentes como plaquetas. Con la nueva tecnología, se logra recuperar miles de unidades adicionales por año sin aumentar la cantidad de donantes, lo que impacta directamente en la capacidad de respuesta del sistema de salud.

En paralelo, la nueva normativa nacional introduce cambios en los criterios de selección de donantes. Se eliminan restricciones consideradas obsoletas y se pasa a evaluar conductas individuales de riesgo en lugar de excluir a grupos completos. También se flexibilizan algunas condiciones, como el ayuno previo, y se ajustan los tiempos de espera para donar según distintas situaciones.
Con estos avances, Santa Fe consolida un modelo de hemoterapia basado en la planificación, la inversión y la promoción de la donación voluntaria, clave para garantizar el acceso equitativo a la sangre y sus componentes en el sistema de salud público.
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