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Mundial 2026

Goles gemelos: Messi ya había hecho un gol idéntico al de hoy

En su último Mundial, el Diez destrabó el partido ante Austria con un zurdazo calcado a su histórico gol al Real Madrid en 2017. Una marca registrada que desafía el paso del tiempo.

Esta definición es característica del Diez y ya es una marca personal. A nadie le ha de sorprender la calidad que posee esa zurda y la sangre fría que conserva en los momentos donde cualquier jugador tiembla.

La joya de 2017: El Bernabéu rendido a sus pies

Para encontrar la primera versión de esta obra de arte, es necesario retroceder al 23 de abril de 2017. En uno de los clásicos más vibrantes de la última década, Barcelona visitaba al Real Madrid con la obligación de llevarse los tres puntos. Con el marcador 2-2 y el reloj agonizando en el minuto 92, Sergi Roberto inició un contraataque letal que derivó en la banda izquierda para Jordi Alba. El lateral lanzó su clásico pase hacia atrás y Lionel Messi llegó de frente para conectar un zurdazo inatajable al ras del suelo, sellando el 3-2 definitivo.

Aquel tanto, que además fue su gol número 500 con la camiseta culé, quedó inmortalizado por la mítica celebración en la que el rosarino se quitó la camiseta y se la exhibió a la tribuna del Santiago Bernabéu.

La fotocopia mundialista:

Dallas 2026

Nueve años después, el escenario cambió por completo, pero la resolución fue un auténtico déjà vu. Hoy, por la segunda fecha de lo que seguramente será su último Mundial, Argentina disputaba un encuentro durísimo y muy cerrado ante Austria.

El capitán llegaba al partido arrastrando el peso de una semana sumamente difícil, plagada de ruido mediático y especulaciones sobre la salud de su padre, Jorge. El panorama parecía oscurecerse aún más tras el penal errado en los primeros minutos de juego.

Pero los genios aparecen cuando las papas queman. Finalizando el primer tiempo (minuto 38), la jugada de 2017 se reencarnó: un desborde por la izquierda de Facundo Medina, el pase rasante hacia el punto penal, la pantalla magistral de Thiago Almada dejándola pasar, y Messi entrando de frente para acomodarla con el borde interno de su pie izquierdo.

Una definición calcada que no solo sirvió para destrabar el partido con el 1-0 parcial, sino que además lo coronó —junto a su posterior doblete en el final del encuentro— como el máximo goleador en la historia de las Copas del Mundo, superando a Miroslav Klose. El tiempo pasa, pero el talento es completamente inmune.

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