Dólar

Dólar Oficial:$1370 / $1420
Dólar Blue:$1400 / $1420
Dólar Bolsa:$1437 / $1441.4
Dólar Contado con liquidación:$1494.6 / $1495.8
Dólar Mayorista:$1390.5 / $1399.5
Informe

INFIDELIDAD

Donde uno no quiere, dos no pueden. Pero ¿quién no quiso primero?

Foto: Farid Dumat Kelzi.

Una pareja puede encontrar su fin -o su tormenta- en innumerables razones y variopintas situaciones, la infidelidad es una de ellas. Pero la pregunta fundacional es, o debiera ser, ¿signo o síntoma?

El libro “Los días perfectos” del español Jacobo Bergareche se divide en dos partes, cada una de las cuales es una carta. Luis, el escritor de ambas epístolas dirige una a Camila, su amante y otra a Paula, su esposa.

En la carta a Camila, repasa el inicio, desarrollo y ocaso del vínculo. Iniciado durante un viaje de trabajo que se realiza una vez al año por tan solo cuatro días durante los cuales describe un estado de disfrute, placer y gozo plenos. Desde los encuentros íntimos que por supuesto están cargados de la adrenalina que adiciona la clandestinidad hasta las salidas gastronómicas extrañas -y hasta extremas- a sitios que en su “vida normal” jamás se animaría ni siquiera a imaginar.

En suma, constantemente compara la chispa de lo desconocido y la avidez por descubrir, contra la monotonía de un matrimonio añoso, con tres hijos en el camino y una rutina feroz que parece haber arrasado con todo a su paso, como una mancha voraz irremediable.

Como lector y observador exógeno, se torna complicado no pensar en la esposa abnegada que mientras su marido viaja por trabajo se hace cargo de la casa, los hijos y su profesión.

Cuando llega la carta a Paula, hay que batallar para sostener esa idea. Sin entrar en la discusión respecto a la fidelidad, que requiere un debate aparte completo y exclusivo, propongo detenernos un paso antes; en la individualidad del sujeto que forma parte de un vínculo con un otro, pero que no se funde en ese vínculo. Que pretende mantener su independencia y que exige emoción en su vida para sentirse vivo.

El sujeto que se mira al espejo y cuando quita todo lo que no es de a dos (hijos, pareja, obligaciones familiares ampliadas, solo por citar algunos) lo que ve no le gusta y mucho menos le satisface. “No busco la realización como pareja en un momento de comunión familiar” ilustra Bergareche en la carta a Paula y abre el universo del cuestionamiento: ¿qué nos pasó?

Probablemente la vida, la maternidad, la paternidad, la presión en el trabajo, la presión social, las necesidades familiares antepuestas a las personales, la resignación de espacios de exclusividad en pos de los compartidos. La disolución del sujeto en lo colectivo.

La carta a la esposa oscila entre anécdotas divertidas y nostálgicas de cuando ambos disfrutaban de la compañía del otro y la enumeración de rutinas y cronogramas tediosos, que aniquilan todo atisbo de suspicacia intuitiva.

El mar de fondo del libro es la cachetada que significa darse cuenta que una pareja se marchita porque ambos dejaron que pasara. Es posible que la infidelidad de quien se atrevió a dar el paso en falso sea la consecuencia (extrema, si se me permite el desliz), pero es probable que antes de eso ya no sucediera nada de a dos; “No nos pasa nada juntos, sino que a mi me pasa una cosa y a ti otra”. Entonces, ¿quien dejó primero que se apagara la pareja?

Comentarios

5