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Educación y tecnología

Inteligencia artificial en las aulas: así es el experimento que impulsa El Salvador

Un abogado y docente salvadoreño explicó en Radio Boing cómo funciona el sistema, qué rol tienen los profesores y qué resultados obtuvo una prueba educativa.

El Salvador comenzó a implementar tutores de inteligencia artificial en escuelas públicas como parte de un nuevo modelo educativo que busca incorporar herramientas tecnológicas al aprendizaje de los estudiantes.

Sobre esta experiencia habló Misael Rivas, abogado, notario, docente y exdecano de Ciencias Jurídicas de El Salvador, quien dialogó con el equipo de Antes de Todo por Radio Boing 97.3 y destacó el potencial de combinar inteligencia artificial con la enseñanza tradicional.

Rivas aclaró durante la entrevista que no forma parte del gobierno salvadoreño ni recibe incentivos oficiales y que su mirada sobre el proceso surge de su experiencia como docente y profesional.

Cómo funciona la inteligencia artificial en las aulas

Según explicó Rivas, la IA no reemplaza al docente dentro del aula. Por el contrario, los estudiantes utilizan las herramientas tecnológicas bajo la supervisión de un profesor, que mantiene el seguimiento del proceso educativo.

“La IA ayuda con la rapidez y con todo lo que puede escudriñar”, sostuvo el especialista, al remarcar que permite acceder rápidamente a información y desarrollar preguntas que pueden resultar difíciles de abordar con los recursos tradicionales.

Como ejemplo, planteó la posibilidad de que un estudiante consulte sobre conceptos filosóficos complejos, como las diferencias entre el pensamiento de Platón, Aristóteles, Sócrates, Maquiavelo y Spinoza. En ese proceso, la inteligencia artificial puede adaptar una explicación al nivel de comprensión de cada alumno.

Para Rivas, el objetivo no es que los estudiantes abandonen los libros, sino que la tecnología funcione como una herramienta complementaria.

“Tienen que leer”

El docente insistió en que la incorporación de inteligencia artificial no implica dejar de lado la lectura.

“Sí tienen que leer, por supuesto tienen que leer”, afirmó durante la entrevista.

En ese sentido, sostuvo que los alumnos deben continuar trabajando con obras literarias y textos tradicionales para desarrollar comprensión lectora, redacción y ortografía.

La IA, según su planteo, puede utilizarse posteriormente para ayudar al estudiante a interpretar esos contenidos, formular preguntas y profundizar en determinados conceptos.

Rivas comparó este modelo con un sistema en el que la tecnología y el profesional trabajan de manera conjunta. Para explicarlo, mencionó una herramienta que, según indicó, se utiliza en El Salvador para complementar consultas médicas mediante inteligencia artificial y profesionales de la salud.

La lógica, sostuvo, podría trasladarse al ámbito educativo: la tecnología aporta información y velocidad, mientras el docente acompaña, supervisa y orienta el aprendizaje.

Computadoras y tablets desde los primeros años

Otro de los puntos destacados por el entrevistado fue el acceso de los estudiantes a dispositivos tecnológicos.

Según relató, los alumnos reciben computadoras desde cuarto grado hasta el segundo año de bachillerato general, mientras que en el bachillerato técnico el esquema se extiende hasta el tercer año.

También señaló que los niños de los primeros años de escolaridad utilizan tablets con herramientas educativas.

Para Rivas, esto permite que estudiantes de escuelas públicas tengan acceso a recursos que históricamente estuvieron más vinculados con instituciones privadas.

La prueba educativa y los resultados

Durante la entrevista, Rivas también se refirió a una evaluación educativa realizada en escuelas salvadoreñas y aseguró que un grupo de 171 establecimientos y 1.171 alumnos obtuvo resultados que, según su interpretación, fueron especialmente positivos en comparación con otros países.

Mencionó puntajes de alrededor de 417 en Matemática y entre 482 y 486 en Ciencias y Lectura Comprensiva, aunque esos datos fueron expuestos por el entrevistado durante la conversación y requieren ser contrastados con los informes oficiales correspondientes antes de establecer comparaciones internacionales definitivas.

El docente vinculó esos resultados no solamente con la incorporación de inteligencia artificial, sino también con cambios en la infraestructura escolar, la disciplina, el acompañamiento docente y el acceso a tecnología.

En ese sentido, planteó que no sería correcto atribuir exclusivamente a la IA una eventual mejora en el rendimiento de los estudiantes.

La inteligencia artificial como complemento del docente

Uno de los conceptos que atravesó toda la entrevista fue la necesidad de evitar que la tecnología sustituya el componente humano de la educación.

Rivas sostuvo que el profesor continúa teniendo un papel central para orientar a los alumnos, controlar el proceso y ayudar a transformar la información obtenida mediante IA en conocimiento.

El desafío, entonces, pasa por encontrar un equilibrio entre libros, docentes y herramientas digitales.

“La IA ayuda”, resumió el especialista, pero remarcó que el estudiante debe desarrollar por sí mismo capacidades de lectura, comprensión y pensamiento crítico.

La experiencia de El Salvador abre así un debate que excede a ese país: qué lugar debería ocupar la inteligencia artificial en las aulas y hasta dónde puede llegar como herramienta educativa sin reemplazar el vínculo entre docentes y estudiantes.

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