
El régimen de Irán anunció este sábado que volvió a imponer un “control estricto” sobre el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, en respuesta al bloqueo impuesto por Estados Unidos a sus puertos. La decisión fue comunicada por autoridades militares iraníes y marca un nuevo capítulo en la escalada de tensiones en Medio Oriente.
Según explicó el portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, el teniente coronel Ebrahim Zolfagari, el paso marítimo volvió a su situación previa tras una breve flexibilización. “El control del estrecho de Ormuz ha vuelto a su estado anterior y esta vía estratégica se encuentra bajo una estricta gestión y control por parte de las Fuerzas Armadas”, afirmó en un comunicado oficial.
El estrecho de Ormuz es un punto neurálgico del comercio global, ya que por allí circula cerca del 20% del petróleo mundial. La medida implica restricciones al tránsito marítimo, lo que podría generar consecuencias directas en los mercados energéticos y financieros internacionales.
Desde Teherán señalaron que, durante las negociaciones recientes, habían permitido un paso “limitado y gestionado” de buques como gesto diplomático. Sin embargo, esa concesión fue revertida ante lo que consideran un incumplimiento de Washington. “Mientras Estados Unidos no restablezca la plena libertad de tránsito de las embarcaciones desde Irán y hacia Irán, la situación en el estrecho de Ormuz permanecerá bajo un control riguroso”, advirtió Zolfagari.
En la misma línea, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, endureció el tono y cuestionó las declaraciones del mandatario estadounidense. “El estrecho de Ormuz no permanecerá abierto si el bloqueo sigue vigente”, afirmó, y agregó: “Con estas mentiras no ganaron la guerra y, sin duda, tampoco lograrán nada en las negociaciones”.

Por su parte, el expresidente estadounidense Donald Trump había asegurado recientemente que el estrecho estaba “completamente abierto” al comercio, e incluso sugirió una posible cooperación con Irán para la extracción de uranio enriquecido, una propuesta que fue rechazada por Teherán.
En paralelo, el conflicto regional muestra señales mixtas. En Israel se registraron las primeras 24 horas sin ataques aéreos desde el inicio de la guerra con Irán el pasado 28 de febrero, tras la entrada en vigor de un alto el fuego. Durante semanas, ciudades como Jerusalén y Tel Aviv estuvieron bajo constantes ataques con misiles y drones, lo que obligó a la población a refugiarse en búnkeres.
A pesar de esta tregua parcial, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que la ofensiva no ha terminado y ratificó como objetivo el “desmantelamiento” de Hezbollah. En tanto, desde Líbano, el presidente Joseph Aoun calificó el momento como “delicado y crucial”, en medio de negociaciones para sostener el alto el fuego.
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