
El alto el fuego entre Israel y Líbano comenzó este 16 de abril de 2026, tras un acuerdo alcanzado entre el primer ministro Benjamin Netanyahu y el presidente Joseph Aoun, con la mediación del mandatario estadounidense Donald Trump. La tregua tendrá una duración inicial de 10 días y busca abrir una instancia de negociación para poner fin al conflicto.
El cese de hostilidades llegó luego de más de un mes y medio de enfrentamientos entre el Ejército israelí y el grupo chiíta Hezbollah. Sin embargo, la violencia no cesó inmediatamente: minutos antes y después del inicio de la tregua se registraron bombardeos y disparos, especialmente en zonas del sur de Beirut.
En la previa al acuerdo, Israel llevó adelante un bombardeo en la localidad de Ghazieh, en el sur del Líbano, que dejó al menos siete muertos y 33 heridos, según medios oficiales libaneses, que denunciaron una “masacre contra civiles”. Incluso después de iniciado el alto el fuego, se escucharon intensos disparos en barrios del sur de Beirut, lo que evidenció la fragilidad del acuerdo en sus primeras horas.
El anuncio del acuerdo fue realizado por Trump, quien además aseguró que busca avanzar en una solución más amplia para la región. “Las conversaciones de paz se darán antes de que haya que extender la tregua”, sostuvo el mandatario.

Además, confirmó que invitó a Netanyahu y Aoun a la Casa Blanca para mantener “conversaciones significativas” que permitan consolidar el proceso. En paralelo, desde Washington también se refirieron a la situación regional. El vicepresidente JD Vance advirtió que el objetivo es alcanzar “un gran acuerdo” con Irán, mientras que Trump afirmó que el conflicto con ese país está cerca de terminar.
Desde la Organización de las Naciones Unidas celebraron el inicio del alto el fuego, aunque pidieron cautela y compromiso de todas las partes. El secretario general António Guterres respaldó la medida y, a través de su portavoz, remarcaron: “Acogemos con satisfacción cualquier medida que ponga fin a las hostilidades y al sufrimiento a ambos lados de la Línea Azul”.
El gobierno de Israel dejó en claro que uno de los ejes centrales de las negociaciones es el “desmantelamiento de Hezbollah”, considerado una amenaza clave en la región.La tregua de diez días aparece así como una ventana diplomática para intentar avanzar en ese objetivo y evitar una nueva escalada en Medio Oriente.
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