
Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 transitan su primera semana de competencias y su impacto ya se refleja más allá de los escenarios deportivos. Representantes de la hotelería y la gastronomía, junto con autoridades provinciales y del Comité Organizador, realizaron este viernes un balance del movimiento que el evento genera en Rosario y en las demás ciudades sede.
Durante la primera semana, la provincia recibió más de 560.000 visitantes -entre turistas y excursionistas-, registró una ocupación hotelera promedio del 83,5 % y generó un movimiento económico superior a los 56.000 millones de pesos. En total, hasta el jueves, 1,8 millones habían pasado por las disciplinas o los eventos vinculados a los Juegos.
La proyección para el conjunto de los Juegos supera los 1,1 millones de visitantes y los 123.000 millones de pesos de impacto económico. La estadía promedio de los turistas es de cuatro días y medio. En Rosario, la ocupación hotelera superó el 90 %; en la ciudad de Santa Fe alcanzó el 81 % y en Rafaela, el 77 %.
El ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, remarcó que la competencia moviliza a múltiples sectores. “La logística, el transporte, la gastronomía, la hotelería y el rubro de los alimentos están atendiendo una demanda que crece todos los días”, señaló. Asimismo, destacó que, según las proyecciones del Observatorio Turístico, solo en Rosario, más de 1.125.000 personas pasarán por el evento, de las cuales 281.000 serán turistas y excursionistas. “El impacto económico proyectado para los 15 días supera los 126.000 millones de pesos: 12.000 millones en alojamientos, 50.000 millones en gastronomía y casi 60.000 millones aportados por los visitantes y excursionistas”, detalló.

Puccini subrayó además el efecto sobre la denominada economía naranja, vinculada a las actividades culturales, creativas y tecnológicas. “Detrás de este evento hay diseñadores, programadores, empresas de tecnología, logística y todo el sector gastronómico. Esto nos permitirá consolidar a Santa Fe como sede de eventos nacionales e internacionales”, afirmó.
El efecto multiplicador
El diputado provincial e integrante del Comité Organizador de los Juegos, Joaquín Blanco, identificó tres sectores especialmente dinamizados por la competencia: la construcción, la gastronomía y la hotelería. En ese sentido, recordó que Rosario recibió una inversión cercana a los 45 millones de dólares en infraestructura deportiva y urbana, que incluye estadios, el Centro Acuático, la Villa Suramericana, mejoras en clubes y obras de urbanización.
Blanco destacó el efecto multiplicador de esas inversiones. “Por cada peso invertido en construcción, vuelven 1,9 pesos a la ciudad a través de proveedores y empleo directo e indirecto. En gastronomía, el retorno es de 2,4 pesos; y en alojamiento, de 1,7”, explicó.
Con un cálculo “austero”, estimó que Rosario movilizará unos 150.000 millones de pesos durante las dos semanas de competencia. Además, sostuvo que el evento genera 16.500 puestos de trabajo potenciales adicionales, entre nuevos empleos y horas de trabajo. “Los Juegos Suramericanos no son un gasto: son una inversión inteligente. A la economía real, al movimiento empresarial y a los puestos de trabajo se suma un activo intangible: el capital humano. Empresarios, trabajadores, dirigentes de clubes y más de 9.000 voluntarios incorporan conocimientos y capacidades que quedan en la ciudad”, planteó.
“Como en Vaca Muerta”
El presidente de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines Rosario (Aehgar) y gerente de Howard Johnson, Damián Auzunbud, valoró tanto el impacto económico como el efecto simbólico de los Juegos para la ciudad.
“No quiero detenerme solo en los números, aunque el impacto es muy grande. También representa un impulso anímico importante: veníamos de una situación difícil en cuanto al posicionamiento turístico de Rosario y este evento demuestra que esa etapa quedó superada”, sostuvo.
Auzunbud destacó, además, la apropiación ciudadana de la competencia. “Lo que vemos en la ciudad es impresionante, cómo la ciudadanía se apropió del evento”, afirmó. “En una época de menor poder adquisitivo, muchos sectores atraviesan vacas flacas y sentimos que estamos en Vaca Muerta: no queremos que se termine”, agregó.
Por su parte, Martín Castro, gerente general del Grupo Solans, consideró que el evento es el resultado de políticas públicas sostenidas y del trabajo conjunto entre los sectores público y privado. “Son inversiones que quedan. Estamos aplicando recursos, innovación y esfuerzo en los ejes de nuestra ciudad”, expresó.
Finalmente, el propietario del restaurante Al Volo, Nicolás Mastroberardino, se mostró “sorprendido por la organización, la logística, el buen trato, la amabilidad y la empatía”. También destacó que aumentaron las ventas y que debieron incorporar personal. En tanto, Pablo Eseverry, propietario de Picado Fino, agradeció “la oportunidad de vender valor y mostrar lo que hacemos”.
Comentarios