
El dolor del diez se hizo carne en las calles de su barrio natal. Tras conocerse la triste noticia del fallecimiento de Jorge Messi, padre y pilar fundamental en la vida y carrera del capitán de la Selección Argentina, la ciudad que los vio nacer no tardó en reaccionar. En cuestión de horas, la histórica casa familiar ubicada en la zona sur, en el barrio de La Bajada se transformó espontáneamente en un santuario.

En la calle Estado de Israel al 3200, el silencio habitual del barrio se vio reemplazado por un murmullo respetuoso. Vecinos de toda la vida, aquellos que conocieron a los Messi antes de que el apellido fuera sinónimo de gloria mundial, se mezclaron con cientos de rosarinos que llegaron desde distintos puntos de la ciudad. El objetivo fue uno solo: acompañar a la familia en este difícil momento.
Quiénes acompañaron a Jorge Messi en sus últimas horas en Rosario
La vereda de la vivienda, aquella que Lionel recorría de niño con una pelota atada al pie, se iluminó con decenas de velas. Flores de todos los colores, rosarios y cartas escritas a puño y letra comenzaron a tapizar el frente de la casa.
“El fue el guía, la dirección de lo que es Leo hoy. Le agradecemos, que esté con Dios y que lo siga guiando como lo guió hasta ahora”, comentó emocionado un vecino.

Jorge Messi no solo fue el representante de Lionel; fue el padre que confió en el talento de su hijo cuando las puertas se cerraban, el que emigró a Barcelona buscando un tratamiento médico y un futuro, y el que siempre mantuvo a la familia conectada con sus raíces en la zona sur. Hoy, esas mismas raíces se convirtieron en un abrazo gigante, en forma de memorial, esperando brindar algo de consuelo al ídolo en su hora más oscura.
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