
Fotos: Farid Dumat Kelzi
La confianza en el Gobierno nacional volvió a deteriorarse en septiembre. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella cayó 5,9% respecto de agosto y se ubicó en 1,94 puntos sobre un máximo de 5, igualando el registro más bajo de la presidencia de Javier Milei, alcanzado también en septiembre de 2025 y julio de 2026.
El dato adquiere relevancia porque el ICG no mide solamente la aprobación de una medida o la imagen de un funcionario. Se trata de un indicador que busca captar cómo la sociedad evalúa distintos aspectos del funcionamiento y desempeño del Gobierno, a través de una serie que la Universidad Di Tella construye desde 2001. La medición de septiembre fue realizada sobre 1.000 personas mayores de 18 años entre el 1 y el 9 de septiembre.
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Una caída que alcanzó a todas las dimensiones
El resultado de septiembre presenta un elemento especialmente relevante: los cinco componentes que integran el índice retrocedieron simultáneamente.
La mayor caída correspondió a la percepción sobre la preocupación del Gobierno por el interés general, que descendió 12,3%, hasta 1,50 puntos. También sufrió una baja importante la evaluación general de la gestión, que cayó 9,3%, hasta 1,60.
En tanto, la percepción sobre la capacidad del Gobierno para resolver problemas bajó 4%, la eficiencia en el gasto público retrocedió 3,5% y la evaluación de la honestidad de los funcionarios disminuyó 2,9%.
La amplitud del retroceso es uno de los elementos que vuelve significativo al resultado: no se trata de una caída concentrada en una sola dimensión, sino de un deterioro generalizado de las percepciones que componen el índice.

Por qué el indicador es seguido de cerca
El ICG tiene además una particularidad que explica por qué recibe atención en ámbitos políticos y empresariales: su evolución histórica mostró una correlación con el respaldo electoral de los oficialismos, aunque la Universidad Di Tella aclara que el indicador no fue diseñado como una medición de intención de voto.
Por eso, una caída sostenida de la confianza puede funcionar como una señal sobre el clima político alrededor de una administración, aunque no pueda traducirse automáticamente en un porcentaje de votos ni en una proyección electoral.
En el caso del Gobierno de Milei, el indicador acumula una disminución del 21,4% desde diciembre de 2025. La mayor parte del deterioro se produjo entre enero y mayo, mientras que durante los meses siguientes la serie se mantuvo alrededor de los 2 puntos, con oscilaciones más moderadas.
El problema para la Casa Rosada
La preocupación para el Gobierno aparece, entonces, en la combinación de un nivel bajo y una nueva caída después de la recuperación registrada en agosto. Ese mes, el ICG había subido 6,4%, hasta 2,06 puntos, pero en septiembre perdió nuevamente ese avance.
Además, el resultado se produce en un momento en el que la administración nacional enfrenta distintos frentes de tensión económica y política. El deterioro de la confianza no implica por sí mismo que exista un cambio definitivo en el respaldo social al Gobierno, pero sí constituye una señal que la Casa Rosada debe observar en conjunto con otros indicadores de opinión pública, actividad económica y situación financiera.
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La serie histórica también permite poner el número en perspectiva. En el mes 33 de gestión, el promedio del ICG durante la presidencia de Milei se ubica en 2,34 puntos. El registro actual permanece por encima de los niveles que habían mostrado Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández en momentos equivalentes de sus mandatos, aunque queda por debajo del nivel registrado por Néstor Kirchner en ese mismo punto de su gestión.
Así, el dato de septiembre no permite por sí solo anticipar un resultado electoral, pero sí muestra que la percepción ciudadana sobre el Gobierno volvió a deteriorarse y que la recuperación observada en agosto no logró consolidarse. Para la administración nacional, el desafío pasa por evitar que un indicador que venía oscilando alrededor de los 2 puntos vuelva a instalarse en una trayectoria descendente.
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