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17 de octubre

La historia de los Juegos Evita: el torneo que descubrió a Maradona

La competición que jugaron Menotti, Bilardo y el Diego que le dio acceso a la salud a miles de chicos a lo largo y ancho del país de la mano de Eva Perón y Ramón Carrillo.

Evita da el puntapié inicial: comienza la primera edición de los Juegos Evita.

Hoy es el día de la lealtad peronista y es una buena oportunidad para recordar una de las obras que describen lo que fue la experiencia del primer justicialismo en el país.

Corría octubre de 1948, Argentina se encontraba en verdadera una transformación social: hacía 4 años, una clase obrera masiva y desconocida tanto para el Estado como para el ciudadano ilustre de las grandes urbes, había copado la Plaza de Mayo pidiendo por la liberación de quien al año ganaría la presidencia en las urnas.

Los argentinos ya habían adquirido derechos laborales y sociales inéditos en América Latina, como el aguinaldo, las vacaciones pagas y la sanción del voto femenino.

La figura de Juan Domingo Perón tomaba cada vez más trascendencia y apoyo, la clase trabajadora crecía como nunca antes y acompañando a la figura de Perón, crecía otra figura que adquirió un carácter de deidad en la masa popular: Eva Perón.

Con su fundación, reemplazó la figura de la caridad y el asistencialismo, (hasta ese rol lo ocupaba la Sociedad de Beneficencia, manejada por las damas de la oligarquía porteña con fondos estatales y la iglesia, con el diezmo y la limosna) y comenzó un proceso que partía desde el Estado y lo comunitario que elevaba el lema: “Los únicos privilegiados serán los niños”, con una intervención directa, cercana y urgente.

Cuando el relator radial “Lalo” Pelliciari y el periodista Emilio Rubio (jefe de deportes del diario Noticias Gráficas), le presentaron a Eva Perón la propuesta de organizar un torneo masivo de fútbol infantil, Evita recibió esta propuesta con entusiasmo y armó una comisión organizadora con referentes deportivos e institucionales.

Entre ellos el director del diario Crítica Américo Barrios, el exárbitro Bartolomé Macías, el presidente de Racing César Paillot y Ramón Cereijo (Ministro de Hacienda).

Y en paralelo, se juntó con una pieza fundamental: el Dr. Ramón Carrillo (Secretario y posterior Ministro de Salud Pública).

Uno de los niños que pudo participar de los juegos fue Diego Armando Maradona.

Carrillo ve en los juegos Evita la posibilidad de solucionar problemáticas estructurales en materia de salud y futuro:

Hasta ese entonces, los chicos de los barrios humildes accedían a un chequeo médico recién a los 18 años con el servicio militar obligatorio. De esta forma, Argentina medía la salud de su población infantil utilizando tablas antropométricas e índices de salubridad importados de Europa y Estados Unidos, los cuales resultaban insuficientes para diagnosticar la realidad social y biológica del país.

El Estado nacional en ese entonces comprendió que el deporte era una herramienta de transformación social. No un simple entretenimiento de las elites: era una posibilidad de convocatoria masiva perfecta para garantizar la contención social y el cuidado de la salud.

“Preparamos a los hijos del pueblo para que sean conductores”

¿Cómo se llevó a cabo?

Carrillo, junto con el gobierno peronista, planificó adelantar la revisación médica pública a los 11 y 12 años de edad, utilizando la inscripción a los torneos como puerta de entrada al sistema de salud. Utilizando los juegos como incentivo, decretó la obligatoriedad del examen médico pre-deportivo para poder participar.

Se llevaron a cabo operativos donde a cada niño y niña inscripto se le realizaba un chequeo clínico integral (estudios médicos generales, controles odontológicos, radiografías y actualización del esquema de vacunación), otorgándole su respectiva libreta sanitaria. Programas que hasta ese entonces, no existían en el país. Al contar con estos datos, el Estado tendría estadísticas propias y podría formular el concepto de medicina aplicada al deporte para supervisar el bienestar físico, controlar la nutrición y promover hábitos de higiene en las delegaciones juveniles.

Los primeros botines, gracias a los Juegos Evita

La Fundación Eva Perón, regalaba las camisetas, equipamientos y trasladaba a chicos de todo el país para que pisen por primera vez una cancha de fútbol profesional.

Niños de sectores populares que jugaron en estadios profesionales como los de San Lorenzo, Racing o La Bombonera y tuvieron acceso a sus primeros botines.

También recorrieron y conocieron diversos puntos del país, la Ciudad de Buenos Aires (recorriendo el Congreso, cines y teatros) o viajar a los complejos turísticos de la Costa Atlántica (Mar del Plata y Chapadmalal) o a las sierras de Córdoba (Embalse).

Es decir, un pibe argentino, tenía la posibilidad de participar de un torneo nacional que le brindaba acceso a la salud pública, a la cultura, al deporte y que promovía los valores del respeto, la competición y la gratitud.

Los premios del torneo eran también representativos:

a los equipos ganadores se les construían canchas y sedes comunitarias, lo que dio origen o fortalecimiento a clubes de barrio (como el célebre Club Sacachispas).

En 1948, Aldo Hugo Vázquez y Roberto González, vecinos del barrio porteño de Nueva Pompeya (y luego instalados en Villa Soldati), reunieron a un grupo de amigos de un potrero para competir en los primeros torneos infantiles organizados por el gobierno de Juan Domingo Perón y Eva Perón.

Así fue como el torneo, inicialmente de fútbol, que luego se extendió a múltiples disciplinas (como Basquet, atletismo, pelota paleta y ajedrez), dio lugar al surgimiento de equipos y deportistas que luego triunfaron a nivel nacional. César Luis Menotti, Carlos Salvador Bilardo, Enrique Sívori, Silvio Marzolini, José Yudica y Jorge Griffa dieron sus primeros pasos en los Juegos Evita.

En los primeros años de la década del 50 aparece un equipo de fútbol que fue sensación de los Evita: Evita Mornig Star, de Santa Fe, que se consagró campeón en 1952 con un juego de alto vuelo y algunas individualidades de categoría que llegaron a Primera División como José Yudica, Norberto Puppo (Newells Old Boys) y José Cerro (Rosario Central), entre otros.

Los Cebollitas

En 1955, los Juegos se suspendieron tras el golpe de Estado que derrocó y proscribió al Presidente Juan Perón. Su regreso debió esperar hasta 1973, con el regreso de la democracia y de Perón al poder.

El 10 de “Los Cebollitas”.

En esta edición, las planillas nombraban a un joven cuyo apellido sería recordado años más tarde. En el equipo “Los Cebollitas”, estaba enlistado un tal Diego Maradona.

Pelusa en acción en los Juegos Evita 1973.

Los Cebollitas eran el equipo integrado por la categoría 1960 de las divisiones inferiores de Argentinos Juniors, dirigidos por el entrenador Francis Cornejo. 

Hicieron su aparición en los Juegos Evita en la reedición de 1973.

Llegaron a semifinales contra el representativo de la localidad de Pinto (Santiago del Estero). Tras empatar en el tiempo reglamentario, cayeron en la definición por penales. Un hecho curioso fue que el propio Diego erró su penal. Pese a la derrota, surgió una gran amistad y dos meses después el plantel viajó a Pinto invitado por los rivales para compartir unos días juntos.

Los Cebollitas ganaron su primer título un año después en 1974. Vencieron 3 a 0 a la selección de Misiones en la final y se consagraron campeones nacionales. Este logro significó la primera vuelta olímpica y el primer título de la carrera de Diego Maradona.

El origen de una de las fotos Maradonianas más emocionantes

Diego consuela a otro niño en la edición 1973 de los Juegos Evita.

El partido de la famosa foto era la final juvenil entre Entre Ríos y Corrientes. Maradona se quedó a ver el encuentro desde afuera de la cancha únicamente para apoyar a Alberto “Pichón” Pacheco (el número 10 de Corrientes, quien llora en la foto), a quien su padre “Don Diego” ya conocía por ser correntino.

Cuando el partido terminó, Corrientes había perdido de forma contundente por 8-1 y el joven se arrojó a llorar desconsolado. Fue ahí cuando el Diego saltó al campo de juego y se arrodilló para abrazar y consolar a Pacheco, diciéndole que ‘No tenés que llorar, las finales se ganan y se pierden, te tenés que quedar tranquilo’. 

Los Juegos Evita hoy

El golpe de Estado de 1976 se encargó de desmantelar la infraestructura, el programa y disolvió el torneo. Este volvió a realizarse recién en 2003, tras asumir la presidencia, Néstor Kirchner. En los últimos años se produjo una quita del 80% en cobertura de traslados y estadía.

Un día como hoy, desde todos los espacios y signos políticos, creo esencial reflexionar sobre la posibilidad, a partir del deporte, de los clubes y de la intervención y planificación estratégica del Estado, de transformar la vida de los más jóvenes, sembrando futuro y pensando qué país queremos el día de mañana.

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