
Esta tarde en el aire de Todo Pasa arrancamos escuchando el descargo de Florencia Peña tras el insólito y lamentable episodio en el que dio por muerto al padre de Lionel Messi: “La productora me estaba diciendo en la cucaracha esto y no tenía por qué no creer que era así […] Pero como fui yo la que lo dije, pido mis más sinceras disculpas”.
A mí, sinceramente, no me alcanzó. Mínimamente tenés que cortar el aire y hablar con el productor. Lo que estamos viendo hoy en día es una falta de respeto al oficio. Si querés hacer comunicación en serio, comprate un dial, ponete una radio y empezá a laburar como la gente. O si no, comprá una señal y poné un canal de televisión. Lo que consumimos hoy en estas plataformas no es periodismo, es la industria del recorte.
Se instaló la mentira de que en estos nuevos espacios de streaming cada uno es libre y dice lo que quiere. Las pelotas, cada uno es libre y dice lo que quiere. Tenés que ser criterioso. A mí me enferma cuando veo a los productores que están con el celular ahí. Mientras hablan con el invitado van chequeando, pero en realidad no chequean nada. Porque lo que les pasa con el afán de dar primero una primicia es que largan la noticia así nomás. Realmente las producciones ya dejaron casi de existir. Trabajan a modo de Whatsapp, una locura la verdad.
¿Y sabés qué generaron hoy? Hoy le mataron el padre a Messi. Y yo me pregunto qué le pasó al resto de la familia con lo que hicieron hoy. La primicia dejó de existir hace más o menos 25 o 30 años. Primicia es quién ganó un partido. Pero sobre una muerte no existe la primicia y quién lo da primero. Existe la forma de laburo. La forma de trabajo, un método, el profesionalismo de la empresa.
Está claro que Florencia Peña es actriz y humorista. Todos se equivocan, todos. Pero el tradicional y el experimentado se va a equivocar menos veces, siempre menos veces que cualquier improvisado.
El problema de fondo no es el que pone la cara, sino el que dirige el barco. Y en el grupo de estos improvisados entra Nico Occhiato, que él es el primer responsable. Porque es el dueño del canal. No es el último responsable, es el primero que tiene que poner la cara. En vez de echar a todos los empleados como hizo, tiene que poner la cara y decir: “Yo soy el responsable”. Pero no lo hace.
Esto que vimos no es un caso aislado, es un síntoma de una época donde las redes sociales vinieron a pudrir un montón de cosas. Y esto se conecta directamente con lo que está pasando a nivel político. Porque Javier Milei odia tanto a los periodistas, y milita tanto el odio a los periodistas, que armó su propio canal de streaming.
Ahí lo tenés, con Santiago Caputo, qué carajo, el gordo Dan y toda esa manga de idiotas. Desinformados, poco formados. Lo único que hacen es generar odio. Porque también hay que terminar con la industria del odio que la promueve entre tantos Javier Milei.
Esta cosa en algún momento se va a depurar. Y va a quedar muy poquito, porque naturalmente vamos camino a una depuración de los canales de streaming. Y de los medios, y de los influencers, que también está lleno de mentiras. Se llenó de boludeos y de laburar por dos mangos, arruinando en gran parte a tipos que son grandes profesionales. Pero todo eso, en algún momento, se termina.
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