
La inflación volvió a encender las alarmas en Estados Unidos y ya representa uno de los principales problemas económicos para la administración de Donald Trump. El incremento sostenido en los precios, sumado a la desaceleración del consumo y a un crecimiento más débil de la economía, genera preocupación tanto en la Casa Blanca como en la Reserva Federal.
Según datos difundidos por la Oficina de Análisis Económico, el índice de precios PCE, la medición inflacionaria más observada por la Fed, alcanzó el 3,8% interanual en abril, el nivel más alto desde mayo de 2023.
En paralelo, el Producto Bruto Interno (PBI) de Estados Unidos creció apenas 1,6% durante el primer trimestre del año, por debajo del 2% esperado por el mercado.
Aunque la inflación mensual mostró una leve desaceleración, con un avance de 0,4% frente al 0,7% registrado en marzo, el gasto de los consumidores ajustado por inflación apenas aumentó 0,1%, reflejando una pérdida de dinamismo en la economía.
Uno de los principales factores que presiona sobre los precios es el conflicto en Medio Oriente, especialmente por el impacto del cierre del estrecho de Ormuz sobre el comercio internacional. La situación disparó el valor de los combustibles y afectó el abastecimiento de productos estratégicos como fertilizantes, aluminio y bienes de consumo.
De acuerdo con datos oficiales, el precio promedio de la nafta en Estados Unidos subió 12,3% en abril y acumula un incremento superior al 50% desde el inicio de la guerra a finales de febrero.
A esto se suma el efecto de los aranceles impulsados por la administración Trump, que también elevaron los costos de distintos productos y servicios. Actualmente, Washington negocia una revisión del Tratado de Libre Comercio con México y Canadá, mientras anticipa nuevas medidas proteccionistas.
El deterioro económico también impactó sobre la confianza de los consumidores. El índice elaborado por la Universidad de Michigan cayó en mayo a 44,8 puntos, el nivel más bajo de su historia.
En el sector agropecuario, las condiciones climáticas extremas agravan el escenario. Estados Unidos registró el inicio de año más cálido de su historia, con temperaturas cercanas a 3°C por encima del promedio, afectando cultivos y reduciendo la producción.
La carne vacuna aumentó 13% interanual en abril y alcanzó un precio récord de 9,64 dólares, impulsada por la menor cantidad de cabezas de ganado en 75 años debido a la sequía y al aumento de costos.
El tomate también registró fuertes aumentos, con una suba de 33% en los últimos dos meses tras tormentas que afectaron cultivos en Florida y una caída en las importaciones desde México por los nuevos aranceles.
Según la Universidad de Nebraska-Lincoln, cerca del 70% de la producción estadounidense de trigo de invierno y el 25% del maíz se encuentran en zonas afectadas por sequía.
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