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Policiales

La trama detrás de homicidios, balaceras a escuelas, empresas y sindicatos en Rosario

En mayo de este año, una interna en la banda de Avalle terminó con el crimen de un cadete en una hamburguesería de Villa Gobernador Gálvez. Una víctima inocente.

En medio de un fuerte operativo de seguridad, comenzó este lunes en el Centro de Justicia Penal una audiencia imputativa por balaceras, extorsiones y homicidios contra los casi treinta integrantes de una banda criminal que liderada Nicolás “Pupito” Avalle desde la cárcel federal de Ezeiza. “Lo que traemos al juez y ponemos en conocimiento de la sociedad es que acá existió una organización que baleó colegios, sindicatos, empresas y comercios en Rosario. Son casi 50 hechos que están entrelazados y que ocurrieron en los últimos dos años. Lo que vemos es que las bandas ya son polirubros y no sólo se dedican a la venta de droga, sino que disputan poder y negocios en sindicatos e instituciones”, indicó Valeria Haurigot, una de las fiscales a cargo de la acusación.

En total son treinta imputados, la mayor parte de ellos presentes en la sala 7, con fuerte presencia policial, con más de diez abogados penalistas de varios estudios y bajo la mirada del juez de primera instancia Nicolás Foppiani. La imputación es por asociación ilícita, con una investigación a cargo de Haurigot, Franco Carbone y Patricio Saldutti.

En el desarrollo de la causa fueron surgiendo además escuchas judiciales y evidencia que vinculaba a la banda de Avalle con otros hechos que ya venían siguiendo otras fiscalías, por lo que en la audiencia de hoy se sumaron los fiscales Adrián Spelta, Gastón Ávila, Alejandro Ferlazzo y Viviana O’ Connell. Y aunque no estuvieron presentes en la Sala 7, se mencionaron otros casos que llevaron adelante los doctores Gisela Paolicelli, Matías Edery, Luis Schiappa Pietra y Ademar Bianchini. Los legajos en total son 47 e incluyen una decena de crímenes y tentativas de homicidios.

El fiscal Carbone sostuvo: “Los sindicatos involucrados en esta trama fueron el de la Carne, la UOCRA, la Asociación Empleados de Comercio, el sindicato de recibidores de granos y el de Camioneros, que fue baleado la semana pasada. También encontramos evidencias del ataque a una escuela en el barrio Acindar, otro a la Agencia de Investigación Criminal e inclusive la balacera contra el frente del Canal 3 en diciembre pasado”.

El raid violento de la banda incluyó el ataque a balazos a la escuela Sylvestre Begnis, de barrio Acindar, en junio de este año. Sobre este hecho, la hipótesis del MPA es que el objetivo de la organización fue atemorizar a la sociedad, como ya sucedió con otras instituciones educativas o estaciones de servicio, baleadas por integrantes de Los Monos.

Pero la acusación fiscal también encontró un hilo de evidencias que une varios atentados resonantes contra sedes gremiales. Y allí, el telón de fondo sería la disputa por el negocio que significan las viandas de comida de los trabajadores. “Acá lo que vemos es que se usa la violencia ya no para disputar un territorio, sino para hacer negocios y conquistar poder, inclusive disputando con la política. Por eso decimos que de esta audiencia va a quedar material para analizar ya no sólo desde el punto de vista penal aquí, sino como soporte desde otros niveles del Estado para entender el momento que estamos viviendo en Rosario y en la provincia”.

Carbone amplió: “Hemos encontrado vinculación de la banda con las barras de los clubes de fútbol Coronel Aguirre, en Villa Gobernador Gálvez, como así también la de Newell’s. El plan de ellos fue meterse en muhos negocios legales a través de lo que podríamos denomimar una “industria del apriete”. Y los que están a cargo de los sindicatos son víctimas de las extorsiones”.

Como demostración de la continuidad en el tiempo y el formato de la asociación ilícita imputada, puede verse lo que pasó con la última de las instituciones atacada por este mismo grupo: fue el lunes de la semana pasada cuando atacaron el Sindicato de Camioneros. El tirador tenía un empleo estable en una obra y como changa hizo una balacera. Como falló su moto al salir de la escena, terminó detenido y además se le secuestró un celular.

El ataque incendiario a Empleados de Comercio fue de día, en enero de este año.

El crimen del delivery

Muchos de los hechos que se ventilan en esta audiencia ya habían sido imputados previamente, pero se amplía ahora la imputación por encontrarle un marco, el de la asociación ilícita comandada por Avalle. De hecho, se sabía que había dos homicidios mencionados por esta investigación. Sin embargo, hoy se conoció que hubo también otros crímenes a cargo de la misma banda, todos de trascendencia pública desde 2021 a la fecha.

El fiscal Spelta, de la Unidad de Homicidios, fue el responsable de explicar uno de ellos en conferencia de prensa en el MPA: “Vemos un proceso que comienza por lo menos en marzo de 2021, con las extorsiones a los comercios de Villa Gobernador Gálvez. Hay uno que se llama “Burguer House”, que durante dos años fue extorsionado. Todos los meses, el día 21, pasaba una chica a cobrar una suma fija. Hasta que dentro de la propia banda hay una interna, cuando un ladero de Avalle -que es Olguín- le dice al titular de la hamburguesería que ahora tenía que empezar a pagarle a él. El comerciante le dice que no le puede pagar a los dos y en ese marco le balean el negocio y muere uno de sus delivery”.

Ese crimen fue en mayo de este año y la víctima fue Hugo Villán, de 45 años. Tenía empleo en otra empresa y los fines de semana hacía changas como repartidor para poder sostener a sus cuatro hijos. Resultó asesinado por la banda de Avalle.

“La chica de los 21”, era el apodo que tenía la novia de Avalle, que pasaba un día fijo todos los meses por los comercios que extorsionaba la organización en Villa Gobernador Gálvez. A “Burguer House” le cobraban 200 mil pesos mensuales a cambio de no balearlos. Y sus víctimas pagaban, pero igual en este caso fueron atacados, por una mejicaneada dentro de la propia banda La audiencia continuará al menos hasta el martes, con la presentación de los 47 hechos imputados.

Una zaga que incluyó crímenes “por error”

Los crímenes de la banda tenían fines extorsivos, aunque también entre los casos hay homicidios que son una especie de “daño colateral” de la violencia que ejercían en la calle. Si en el caso del cadete asesinado no existía conocimiento entre la víctima y sus victimarios, otro tanto sucedería con homicidios de Ariel “Nico” Leguizamón, ocurrido también en mayo de este año. El joven era militante del Movimiento Evita y cocinaba en un centro comunitario. Su primo, de parecido físico con él, se cree que había iniciado una relación sentimental con la novia de Avalle. Al menos es lo que se desprende de la evidencia colectada por los fiscales. Cuando el líder criminal lo supo, quiso matar al hombre que se veía con su pareja. Y por error, asesinaron a un familiar.

Antes de esa ejecución, que fue en Centeno y Rodríguez en la zona sur de Rosario, el primo de “Nico” había sido baleado en su pierna y tras ingresar al HECA, fue dado de alta. Los sicarios volvieron por él, pero confundieron su renguera por el balazo en las piernas con la que tenía Ariel, que se había lesionado jugando al fútbol. Fueron hasta la cuadra y al ver en la oscuridad a alguien que caminaba con alguna complicación, le dispararon. Al día siguiente, cuando los familiares todavía se preguntaban qué era lo que había pasado, incendiaron el domicilio de uno de ellos en señal de amedrentamiento.

Violencia desde la cárcel y apelación a la marca “Cantero”

Todos los hechos estuvieron, en la hipótesis fiscal, digitados por Avalle, un joven de 29 años que está preso desde los 25 por el robo de un auto. Dentro de la cárcel, se convirtió en líder criminal. Estuvo en Piñero y ahora permanece alojado en la prisión federal de Ezeiza. Desde allí, daba las órdenes a otros reclusos en cárceles santafesinas, que a su vez bajaban las órdenes a los tiratiros en el territorio.

“La mayor parte de la evidencia surge de teléfonos”, dijo el fiscal Saldutti, que recordó que en una requisa a la celda de Avalle en Ezeiza se encontró un celular con abundante prueba. Además, se mostró durante la audiencia que una de las técnicas usadas en los aprietes es apelar a la marca a Los Monos o el apellido Cantero, aún si quien habla es otra persona. “Lo hacer para infundir más temor”, explicó el funcionario del MPA.

En uno de los casos, que terminó con un homicidio en Granadero Baigorria, quien llamaba era Olguín, desde la cárcel de Coronda. Y decía: “Soy Dylan Cantero. Ya me cargué chicos y ancianos, no me va a temblar el pulso. Poné la plata o sos boleta”.

Avalle entró a la cárcel de Piñero por robar un auto hace cuatro años. Ahora está en la cárcel de Ezeiza y es líder de una banda con 30 integrantes.

 

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