
Diez años tuvieron que pasar para que Franco “Chuky” Cervi volviera a pisar el campo de juego con la camiseta de Rosario Central. Tras aquella emotiva despedida el 23 de mayo de 2016 en Córdoba ante Belgrano —antes de partir al Benfica de Portugal—, el mediocampista ofensivo se reencontró con su gente en el Gigante de Arroyito durante el empate sin goles frente a Racing.
El regreso tuvo todos los condimentos emocionales posibles. Ya desde la previa, el reconocimiento de la hinchada se hizo sentir cuando la Voz del Estadio anunció su nombre. La explosión definitiva llegó a los 26 minutos del complemento: el cartel luminoso mostró el número 10, y Cervi saltó a la cancha en reemplazo del juvenil Giovanni Cantizano, quien también se retiró muy aplaudido tras intentar mucho en un partido de poco vuelo futbolístico.

Con Jorge Almirón en el banco de suplentes, Cervi se ubicó por delante del doble cinco conformado por Franco Ibarra y Federico Navarro. El entusiasmo por su regreso fue evidente, quizás demasiado: a tan solo siete minutos de haber ingresado (33′ ST), se ganó la tarjeta amarilla tras ir a disputar una pelota con la pierna muy arriba contra Ignacio Rodríguez.
En los minutos finales, el partido cayó en un pozo de fricciones, cortes y varias amonestaciones más, lo que le impidió al Chuky mostrar su mejor versión futbolística y desequilibrar para romper el cero. Incluso, a los 44 minutos, el propio Rodríguez vio la amarilla por cortarle un avance a Cervi tras una buena habilitación de Di María.
Los números del 10 en Central
Con este encuentro ante los de Avellaneda, Cervi suma 57 partidos oficiales defendiendo la camiseta auriazul, acumulando un total de 7 goles y 11 asistencias.
Su último registro en el Gigante de Arroyito antes de esta vuelta había sido el 12 de mayo de 2016, cuando el equipo canalla venció 1-0 a Atlético Nacional de Medellín en la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores. Una década después, la historia del “Chuky” en su casa suma un nuevo capítulo.
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