
Con el descenso de las temperaturas, la prevención se vuelve la principal herramienta para cuidar la salud, especialmente la de los grupos más vulnerables. Las enfermedades respiratorias (como la gripe, el Covid-19 o la bronquiolitis) se transmiten mayormente por el contacto con secreciones, por lo que adoptar rutinas simples de higiene puede hacer una gran diferencia en el día a día.
Para evitar contagios, las principales recomendaciones son:
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Lavado de manos: Hacerlo frecuentemente con agua y jabón.
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Al toser o estornudar: Cubrirse siempre con el pliegue del codo.
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Uso personal: No compartir vasos, mates ni cubiertos.
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Higiene en el hogar: Limpiar las superficies de contacto frecuente utilizando agua y detergente, o alcohol al 70%.
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Renovar el aire: Ventilar todos los ambientes, incluso durante los días más fríos.
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Prevención: Mantener al día los esquemas de vacunación recomendados.
A la par de estos cuidados, las autoridades advierten sobre la importancia de controlar las estufas y sistemas de calefacción para evitar riesgos de intoxicación por monóxido de carbono, un peligro silencioso pero frecuente en esta época del año.
¿Qué hacer ante la aparición de síntomas?
Si se presenta fiebre, tos o un malestar general que interfiera con las actividades diarias, la indicación principal es quedarse en casa. Es vital evitar el contacto con otras personas hasta, al menos, 24 horas después de que desaparezca la fiebre.
Asimismo, se debe extremar el cuidado durante los primeros cinco días desde el inicio de los síntomas, evitando por completo el contacto con personas inmunocomprometidas o con factores de riesgo. Se aconseja mantener el uso de barbijo, la correcta ventilación de los ambientes y el lavado constante de manos hasta el día diez.
Ante cualquier duda o la aparición de los primeros síntomas, la recomendación es realizar una consulta temprana en el centro de salud más cercano.
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