
El velódromo de Rafaela fue escenario de una definición cargada de emoción. En el Ómnium masculino de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, la bandera de Venezuela terminó en lo más alto gracias a la actuación de Leangel Linarez, quien consiguió el oro después de una remontada construida con inteligencia y resistencia.
El ciclista venezolano sabía que los sprints podían representar una dificultad y decidió apostar por otra de sus principales fortalezas: la resistencia.
“Mi mayor desempeño es la resistencia porque hago poca pista, y sabía que en los sprints la veía un poco complicada. Decidí cazar el momento exacto para contraatacar cuando sprintaban mis rivales”, contó Linarez.
La estrategia terminó dando resultado. El venezolano encontró dos momentos clave para atacar y consiguió sumar los puntos necesarios para quedarse con la victoria.
“Medí bien los dos ataques que hice justamente después de un sprint. Seguí de largo y, por mi fortuna, conseguí dar la vuelta y obtener los puntos para obtener el oro”, explicó.

El sacrificio detrás de la medalla
Detrás del oro aparece una historia de esfuerzo que excede las horas de entrenamiento y las competencias. Linarez desarrolla su carrera profesional en el ciclismo de ruta en Europa y forma parte del equipo portugués Tavfer-Ovos Matinados-Mortágua.
Su calendario implica pasar gran parte del año lejos de Venezuela y de sus afectos. El propio ciclista explicó el costo personal que implica mantenerse en el alto rendimiento.
“Tener este oro colgado es muy satisfactorio después de tanto trabajo y sacrificio para llegar en buenas condiciones a estos eventos. Yo radico en Portugal con mi equipo, que es el que me brinda durante todo el año las condiciones para estar en óptimas condiciones haciendo la temporada en la ruta”, relató.
Y agregó: “Salgo prácticamente seis o siete meses fuera de casa, luego vuelvo un mes y me voy otros seis meses. Esos son sacrificios muy fuertes que poca gente ve, pero uno se siente muy orgulloso”.

Un estreno con final dorado
Después de conquistar el primer puesto, Linarez también destacó las características del escenario donde consiguió la medalla. Para el venezolano, regresar a la pista y competir por primera vez en el nuevo recinto de Rafaela fue una experiencia especial.
“El velódromo me gustó mucho, es muy bonito. Tenía ya un rato sin correr en pista, pero venir aquí a estrenar este recinto fue genial”, señaló.
Y cerró con una sonrisa y una referencia al particular apodo del escenario: “Dijeron que era el ‘Invencible Velódromo’; bueno, hoy fue invencible, pero hoy lo pude vencer”.
Así, Leangel Linarez se convirtió en uno de los protagonistas de la jornada en Rafaela: una medalla de oro construida a partir de estrategia, resistencia y un sacrificio que, lejos de las pistas, también forma parte del camino de un campeón.
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