
Brasil atraviesa las últimas horas de una campaña electoral marcada por la incertidumbre, la polarización y una fuerte disputa por los votos que todavía pueden inclinar el resultado. Desde Río de Janeiro, Jimena Lopérgolo, enviada especial por Boing 97.3, describió en el móvil de Todo Pasa un escenario abierto entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro, con la seguridad y la economía entre las principales preocupaciones de los electores.
Una elección que todavía no está definida
Lopérgolo explicó que, aunque Bolsonaro continuaba al frente de algunas mediciones, la distancia con Lula se había achicado en los últimos días. Como ejemplo, mencionó un sondeo de la consultora Quaest que ubicaba al presidente con el 44% de las preferencias, frente al 45% de Bolsonaro, según los datos que compartió al aire.
La movilera también señaló que las proyecciones de las plataformas de apuestas favorecían ampliamente a Bolsonaro y que esas expectativas habían generado movimientos en los mercados brasileños.
En este contexto, ambos candidatos concentraban sus esfuerzos en la recta final de la campaña, con el objetivo de convencer a los votantes que todavía no habían definido su posición y atraer a quienes habían optado por otras fuerzas políticas en la primera vuelta.

De acuerdo con el análisis que compartió desde Río, la elección anterior había sorprendido por la diferencia entre las expectativas y el resultado. Una de las hipótesis que circulaban era que parte del electorado había concentrado su voto en Bolsonaro para fortalecer las posibilidades del candidato con mayores chances de competir contra Lula.
Ahora, el desafío para ambos espacios era sostener sus apoyos y captar nuevos sufragios. En el caso de Bolsonaro, la estrategia pasaba por instalar la idea de un cambio político y convencer a quienes estaban disconformes con el rumbo del país.
El desafío de movilizar a quienes no fueron a votar
Uno de los puntos centrales de la cobertura fue la cantidad de brasileños que no participaron de la primera vuelta. Según los números mencionados durante la entrevista, Brasil cuenta con unos 158 millones de electores sobre una población de aproximadamente 214 millones de habitantes, mientras que alrededor de 33 millones de personas no habían votado en la primera instancia.
En el tramo final de la campaña, la participación se convertía así en una variable importante. No alcanzaba con convencer a quienes ya tenían decidido su voto: también era necesario lograr que los ausentes concurrieran a las urnas.

Durante la charla, Lopérgolo planteó que una parte de quienes no habían votado podía inclinarse por Bolsonaro si interpretaba que su candidatura representaba una alternativa al proyecto de Lula. Sin embargo, también advirtió que la apatía política podía dificultar esa movilización, especialmente entre quienes consideran que los dirigentes no ofrecen respuestas a sus problemas.
La saturación electoral era otro factor presente en las calles y en las redes sociales. Mientras los votantes más interesados seguían de cerca cada movimiento de los candidatos, otros manifestaban cansancio frente a la exposición constante de la campaña.
Río de Janeiro, entre la seguridad y el clima electoral
Desde Río de Janeiro, Lopérgolo identificó a la seguridad como una de las principales preocupaciones de la población. Según contó, al consultar a los habitantes sobre sus necesidades y los motivos para elegir a uno u otro candidato, la inseguridad aparecía de manera recurrente.
La problemática tiene características particulares en la ciudad, donde conviven organizaciones narcocriminales y milicias integradas por expolicías, exmilitares y otros actores con vínculos territoriales. En ese escenario, las propuestas para enfrentar a estos grupos forman parte de la discusión electoral.

La periodista recordó además un operativo policial de gran magnitud en una favela, que había dejado numerosas víctimas y generado repercusiones. Aun así, describió el contraste entre esos episodios de violencia y la continuidad de la actividad turística en otras zonas de Río, donde la vida cotidiana parecía seguir su curso.
La seguridad, junto con la economía, se ubicaba entre los temas decisivos de la campaña. Aunque las preocupaciones podían variar según la región y las condiciones de vida, ambas cuestiones atravesaban las discusiones sobre el futuro del país.
Los últimos movimientos antes del balotaje
En el cierre de la cobertura, Lopérgolo repasó las actividades previstas para los últimos días de campaña en Río de Janeiro. Lula tenía programada una caminata en la ciudad antes de trasladarse a São Paulo, mientras que Bolsonaro preparaba su cierre de campaña en Río para el sábado por la noche y tenía previsto votar allí el domingo.
La movilera también mencionó la disputa en las redes sociales, donde los equipos políticos utilizaban grupos de mensajería y publicidad digital para difundir sus mensajes y cuestionar al adversario.
Con las campañas desplegadas hasta el último momento, la elección llegaba a su definición sin un resultado asegurado. La diferencia estrecha que mostraban algunas encuestas, la participación de quienes no habían votado en la primera vuelta y la capacidad de cada candidato para convencer a los indecisos podían resultar determinantes.
Desde Río de Janeiro, el panorama que describió Jimena Lopérgolo en Todo Pasa fue el de una sociedad atravesada por la polarización y el cansancio electoral, pero con cuestiones concretas —como la seguridad y la situación económica— que seguían ocupando un lugar central en la decisión de los votantes.
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