
El analista político Juan Negri puso la lupa sobre el escenario electoral de Brasil y, en diálogo con Todo Pasa, por Boing 97.3, sostuvo que una de las principales dificultades que enfrenta Lula da Silva es que dejó de representar una alternativa novedosa para buena parte del electorado.
“Lula no pudo mostrarse como algo nuevo, porque lleva tres gestiones y siete veces candidato”, señaló. Y si bien destacó la dimensión política del mandatario brasileño, marcó que su extensa trayectoria también puede jugarle en contra: “Lula es posiblemente el líder más importante de los últimos treinta años, pero eso nos gusta a nosotros los que analizamos política”.
En esa línea, Negri consideró que Lula ya es parte del establishment político brasileño. “A esta altura, Lula es súper establishment, en el sentido de que ya forma parte del elenco estable de la política. Y estamos en una época donde mucha gente busca algo nuevo”, explicó.
Para el analista, el proceso electoral brasileño también expone una transformación más profunda en la forma en que se construyen las identidades políticas. “Es el fin de los partidos políticos”, afirmó, y explicó que el voto dejó de estar necesariamente atado a estructuras partidarias tradicionales.
“Antes acá, para poner un ejemplo, la gente votaba al radicalismo o al peronismo. Ahora hay liderazgos mediáticos, casi sin construcción territorial. Entonces terminan votando a Bolsonaro, pero de intendente votan al candidato que conocen”, sostuvo.
Un escenario abierto
De cara a la segunda vuelta, Negri planteó que parte del electorado podría haber definido anticipadamente su preferencia. “Es como si la gente hubiera adelantado lo que iba a votar en segunda vuelta”, graficó.
También apuntó a una de las debilidades del Partido de los Trabajadores. “Hoy el PT se sostiene básicamente en base a la figura de Lula. No encontraron una figura nueva, después de 45 años de liderazgo suyo”, señaló.
Como ejemplo del desgaste partidario, mencionó el resultado en San Pablo, donde el candidato del PT tuvo una derrota contundente.
De todos modos, el analista evitó dar por cerrado el resultado. “No podemos decir que es irreversible, porque es política. Esto es como en el fútbol, hasta que el partido termina no se puede decir que el resultado está puesto”, sostuvo.
Pero marcó una conclusión: “Lo que sí está claro es que Lula no es el favorito”.
Según su análisis, los candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta podrían tener un papel decisivo. “Los terceros candidatos que quedaron afuera del ballotage se parecen mucho más a Bolsonaro que a Lula”, afirmó.
También puso el foco en quienes no concurrieron a votar. Para Negri, todavía es difícil saber cuántos de esos electores participarán de la segunda vuelta y, sobre todo, qué decisión tomarán.
“Puede ser clave pensar si consideran que hay ‘un riesgo’ en el hecho de que gane uno u otro candidato”, planteó.
Lula, en modo guardián de la democracia
Ante el escenario que se abre para la segunda vuelta, Negri anticipó una posible estrategia de campaña de Lula: mostrarse como el dirigente capaz de garantizar la institucionalidad democrática frente a un eventual regreso del bolsonarismo.
“Imagino ahora un Lula enérgico y mostrándose como guardián de la democracia”, sostuvo.
En ese marco, también consideró que Lula podría apuntar directamente a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente, y advertir que una eventual victoria del dirigente podría derivar en un indulto para su padre.
¿Qué pasa con Argentina?
El analista también se refirió al impacto de la elección brasileña en Argentina y relativizó el interés que despierta el proceso electoral entre la mayoría de los argentinos.
“Acá en Argentina nos interesamos, pero no nos mueve mucho el amperímetro”, señaló.
Según explicó, el debate brasileño genera mayor identificación entre sectores políticos argentinos que entre la población en general. “Los militantes kirchneristas de un lado y los libertarios del otro, se enamoran de la narrativa sobre Lula y sobre Bolsonaro”, afirmó.
Sin embargo, consideró que fuera de esos espacios no existe una preocupación demasiado significativa por el resultado electoral brasileño, pese a la importancia estratégica del vínculo bilateral.
En ese sentido, remarcó que la relación entre ambos países atraviesa actualmente un momento de fuerte tensión y consideró que podría mejorar si Bolsonaro vuelve al poder mientras Javier Milei continúa en la Presidencia argentina.
Comentarios