
Rusia y Ucrania volverán a sentarse a negociar durante la primera quincena de noviembre en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, con Estados Unidos como mediador. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó la fecha prevista para el encuentro, que busca reactivar el diálogo después de meses sin avances concretos.
“Estas conversaciones están programadas para la primera quincena de noviembre en Abu Dabi”, señaló Peskov este viernes. La iniciativa se puso nuevamente en marcha tras una reunión entre Vladimir Putin y Steve Witkoff, enviado especial de Donald Trump, realizada el miércoles en San Petersburgo.
La ofensiva diplomática estadounidense también incluyó un encuentro en Oslo entre Witkoff, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky, el mandatario finlandés Alexander Stubb y el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre. El representante de Washington calificó esa reunión como “productiva”, en medio de los esfuerzos de la Casa Blanca por acercar posiciones.
Desde Moscú, el asesor de política exterior Yuri Ushakov indicó que la próxima instancia podría concretarse alrededor del 10 de noviembre. Ucrania, en tanto, manifestó su voluntad de retomar las conversaciones “lo antes posible”, mientras Zelensky respaldó la iniciativa.
Las condiciones que mantienen trabado el acuerdo
Aunque ambas partes expresaron disposición a dialogar, las diferencias centrales continúan sin resolverse. Putin sostuvo que las negociaciones deben conducir a un “acuerdo definitivo” y descartó que el objetivo sea establecer una pausa temporal en los combates.
El presidente ruso también volvió a reclamar el reconocimiento de los territorios que Moscú declaró anexados en 2022: Donetsk, Lugansk, Kherson y Zaporiyia. “Ese no es su territorio, es el territorio histórico de Rusia”, afirmó en una entrevista con la televisión pública.

La postura rusa choca con la de Kiev y con las resoluciones internacionales. La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró inválidos los referendos de anexión con 143 votos a favor. Además, después de más de cuatro años y medio de guerra, las fuerzas rusas no controlan por completo ninguna de esas cuatro regiones.
Putin también insistió en que rusos y ucranianos forman “un mismo pueblo”, una idea que el gobierno de Kiev rechaza. “Nosotros no queremos combatir contra Ucrania. Pero si los actuales dirigentes ucranianos quieren combatir, pues que combatan”, declaró. Al mismo tiempo, aseguró que Rusia alcanzará todos los objetivos de su denominada “operación militar especial”.
A las demandas territoriales se suman otras exigencias del Kremlin: una reducción drástica de las fuerzas armadas ucranianas y la renuncia de Kiev a ingresar en la OTAN.
Ucrania, por su parte, propone detener las hostilidades sobre las líneas actuales del frente. Zelensky resumió esa alternativa en diciembre de 2025 con la expresión “quedarnos donde estamos”. Estados Unidos también planteó la posibilidad de establecer zonas desmilitarizadas o áreas económicas libres en los territorios disputados, aunque Kiev rechaza cualquier fórmula que implique perder el control de esas zonas.

Antecedentes de las negociaciones
Abu Dabi ya fue sede de encuentros trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos a comienzos de 2026. La primera ronda se realizó el 23 y 24 de enero, seguida por una segunda el 4 y 5 de febrero. Posteriormente, las delegaciones se reunieron en Ginebra el 17 y 18 de ese mes.
En septiembre, Witkoff y Jared Kushner mantuvieron contactos con Putin en Moscú y con Zelensky en Kiev, pero esas gestiones tampoco derivaron en un acuerdo.
La nueva convocatoria se produce mientras los dos ejércitos mantienen sus operaciones militares en distintos sectores del frente. Con las posiciones enfrentadas sobre el futuro de los territorios ocupados, el alcance de las garantías de seguridad y las condiciones para detener la guerra, la ronda de noviembre buscará determinar si existe margen para acercar posturas.
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