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Política
MANO A MANO

Matías Edery, fiscal de Rosario: “Los niveles de homicidios se van a mantener, vamos a tener 10 años iguales”

Foto: Farid Dumat Kelzi.

Pasó el juicio más grande de crimen organizado de la ciudad de Rosario y fuimos en busca de un mano a mano con Matías Edery, uno de los fiscales que estuvo al frente de la investigación compleja sobre Esteban Líndor Alvarado desde la Agencia de Criminalidad Organizada y Delitos Complejos. En su despacho, un cubículo digno de un empleado administrativo raso dentro del Centro de Justicia Penal, repleto de papeles, expedientes, libros y auriculares, habló de lo que significa esta causa, las deudas pendientes en otras investigaciones importantes, el rol de la fiscalía en la prevención, la apertura de la justicia y hasta de su vida personal.

No es la única causa de organizaciones delictivas de gran volumen en la que ha participado, aún resta conocer el fallo de la Corte provincial para poder recurrir a la Nacional por los súper fueros de los legisladores santafesinos, y así poder imputar al senador Armando Traferri dentro de la investigación por juego clandestino y asociación ilícita que ya tuvo la condena de Gustavo Ponce Asahad, ex fiscal, de Leonardo Peiti, uno de los líderes de la banda, y tiene como imputado y hasta tuvo detenido al ex fiscal regional de Rosario Patricio Serjal.

Los cambios –aunque pocos, según él- en su vida cotidiana al enfrentar el delito de bandas complejas, la renovación de autoridades que se viene en el Ministerio Público de la Acusación (MPA), el sistema de disciplinamiento de fiscales por parte de la política, la apertura de la justicia a la sociedad y el rol de los políticos para poder salir de esta crisis de violencia, algunos de los temas abordados a lo largo de esta charla.

-¿Qué significó para ustedes el juicio contra Esteban Alvarado?

Fue hasta ahora la investigación más compleja que hemos tenido en todo sentido. Primero por la envergadura de la organización, y segundo que cuando empezamos a investigarlo era una persona sobre la cual parecía que no se sabía nada. Muchos periodistas conocían a la figura de Alvarado como una figura emblemática, pero no había trascendido socialmente ni se lo conocía. Nos costó muchísimo.

Después vimos que sí había investigaciones en distintos lugares, y eso fue parte de lo que se vio en el juicio, la manera en la que se ocupó y se preocupó por que su nombre no sea conocido, y no tener la visibilidad que tuvieron organizaciones. Y además estábamos trabajando sobre una persona que hacía todo lo posible para que no lo encontremos. Tuvo infiltrados dentro de la Fiscalía, muchísimo personal policial trabajando para él, y costó mucho.

El resultado creemos que es satisfactorio porque pudimos mostrar cómo funcionaba la organización en toda su extensión –sus vínculos políticos, sus vínculos económicos-, y es el primer juicio de lavado en la provincia de Santa Fe que llega a juicio con sentencia. Estas organizaciones tienen una estructura económica gigante que le permiten funcionar.

-Más allá del juicio, vemos que siguen trabajando desde adentro de las cárceles. ¿Se puede solucionar esto?

Es fundamental desfinanciar a estas organizaciones, no hay dudas. Ellos trabajan por dinero, mueven muchísimo volumen de dinero, y si mantienen esa estructura desde adentro de la cárcel, eso les da poder. Les da la posibilidad de corromper funcionarios públicos, de mantener una estructura que se utiliza muchísimo en los sectores más bajos de la sociedad, con muchas necesidades, para proveerle manos de obra, ya sea los que venden estupefacientes o los que cometen los hechos violentos. Si uno apunta a desfinanciarlos realmente es un avance.

En el juicio de Alvarado se vio el decomiso de 14 inmuebles, y estamos hablando de propiedades en countries privados, condominios de valor, multas por más de 1500 millones de pesos. Entendemos que se cumplió. No sabemos si se va a desestructurar esa banda o se va a desarticular realmente, pero creemos que hemos tocado una parte neurálgica que es la economía de la organización.

-Durante muchos años se habló de Los Monos, pero nadie conocía a Alvarado. ¿Por qué?

Primero porque se preocupó mucho por eso, segundo porque él se aprovechó porque tiene una gran capacidad para organizarlo. Utilizó muchas grietas y negligencias del Estado con connivencia con sectores muy altos de la policía que le permitió esa invisibilidad. Si él había arreglado a la policía más importante de la provincia ellos no lo investigaban, y acá hay algo muy importante, no lo decimos mucho pero es así: condenamos dentro de la asociación ilícita de Alvarado parte de los policías que investigaron a Los Monos.

Eso explica mucho. Trabajaron para tirar una estructura, aunque Los Monos hicieron todo lo que se dice que hicieron y mucho más, pero se trabajó desde la policía para permitirle que él crezca. Eso es una cuestión muy visible.

Nosotros manejamos una hipótesis que Alvarado influyó en esa investigación, pero no tenemos realmente evidencia. Pero creemos, y se ve en mensajes en el juicio en los cuales Luis Medina, ex socio de Alvarado asesinado, aportaba a División Judiciales localizaciones de Los Monos. Hubo un famoso tiroteo que hay un integrante de Los Monos que lo van a buscar cerca de la Terminal que los datos de eso para ir a buscarlo a la policía se los pasa Medina. Entonces influyó para la caída de esa organización. Es importante para explicar muchas cosas de las que pasaron en Rosario.

Foto: Farid Dumat Kelzi.

-¿Quién asesinó a Luis Medina?

Los investigadores de Luis Medina vinieron al juicio de Alvarado. Ellos manejaron tres hipótesis, a nosotros no nos cabe duda de que la organización de Alvarado estuvo detrás de la muerte de Medina. No tenemos evidencia para imputárselo hoy directamente a Alvarado, pero todos los indicios que hubo en el juicio, todas las personas que declararon apuntan hacia eso. Cuentan que Medina quería volver de Buenos Aires, se había ido a Pilar con su novia Justina Pérez Castelli, quería retomar el negocio que había dejado, le reclama una deuda a Alvarado, todos los testigos son muy contundentes, inclusive Carlos Arguelles cuenta esa historia, y como Alvarado no le paga, amenaza a la familia, le dice algo así como “algo le va a pasar a tu familia” y eso genera la reacción de Alvarado y la organización del hecho.

Nunca llegamos a la evidencia para hacerlo, muchas de las personas que participaron, incluso el ejecutor se dice que está muerto que es el famoso “Oreja” Fernández, uno de los sicarios de Alvarado, pero creíamos importante que todo lo que sí se sabe de Medina, que es muchísimo, sobre todo la participación y la connivencia de lo que fue División Judiciales y la organización de Alvarado tenía que pasar en el juicio, y también nos servía para explicar cómo funcionaba esta organización con sus vínculos con la policía.

-¿Vimos lo peor en Rosario?

Espero que sí. Siempre me preguntan y yo les digo a todos que vamos a tener 10 años iguales. Al menos vamos a mantenerlos a los niveles. En homicidios tuvimos 260 en 2013 y lo mínimo que bajó en 2017 fue a 180. Y esos niveles se van a mantener y es una cuestión que la tienen que entender todos. A veces me preguntan qué hay que hacer, y no lo sé. Pero a los políticos y quienes quieran dirigir esta provincia, sea quien sea, le va a tocar esto. Por eso se tendrían que poner a trabajar todos juntos, sacar de la agenda electoral el tema de seguridad porque gane un partido u otro va a tener esta realidad. De esto se sale con un plan a largo plazo, independiente de los partidos políticos, y que todos se pongan a pensar qué tenemos que hacer qué hacer con las armas, o con la droga, si vamos a seguir con esta guerra abierta o vamos hacia un modelo más parecido al uruguayo. Así, evidentemente, nos estamos equivocando.

-Por otra parte, son trabajos que requieren de muchas horas y personal el que realizan. ¿Alcanzan los recursos?

Los recursos con los que contamos no son suficientes. Por ejemplo, el presupuesto para investigar del Ministerio Público de la Acusación (MPA) de todo el año es de 370 millones de pesos, y el presupuesto que tiene el Senado de la provincia de Santa Fe para otorgar subsidios, es decir dar dinero sin control, son 800 millones de pesos. Es decir, es más del doble lo que tienen para distribuir sin control de lo que tiene el MPA para investigar. Realmente preocuparse por la inseguridad es corregir esas asimetrías.

Foto: Farid Dumat Kelzi.

-Hablás de hechos concretos, más allá de la comparación alarmante, ¿qué les falta desde lo operativo?

Hay muchísimo material que nos serviría para avanzar con las investigaciones. Hoy las investigaciones complejas tienen que ver con el avance de las tecnologías, poder acceder más rápido a los teléfonos y recuperar más datos. La tecnología está trabada en cuestiones burocráticas, pero nosotros hace más de 3 años que estamos esperando equipamiento que nos permitiría acceder a más teléfonos, a recuperar más datos y por motivos que están las burocracias de las licitaciones no llegan. Acelerar esos tiempos sería muy importante.

Además, necesitamos que se habiliten más personas, que es más presupuesto porque son sueldos, pero realmente piensan que somos una gran estructura en la Agencia de Crimen Organizado pero somos 12 o 13 personas que trabajamos.

-¿Cómo se encuentra la causa del senador Traferri?

Estamos esperando una resolución de la Corte de Santa Fe que nos permita llegar a la Corte nacional. Para poder llegar a la nacional es una cuestión técnica que lo tiene que habilitar la provincial. Si no lo habilita, podemos ir directamente a la Corte federal a reclamar. Estamos esperando esa instancia que lo que va a resolver es si podemos imputar o no al senador Armando Traferri por su vínculo de una organización dedicada al juego clandestino.

Tenemos muchas esperanzas en la Corte, es un tema trascendental. Para que se entienda, determina si en Santa Fe se puede o no se puede investigar por corrupción política cuando el político es un legislador. Hay gente que no lo puede entender, a nivel nacional y la mayoría de las provincias habilitan esto, que un legislador pueda ser llevado a juicio, imputado o investigado, más allá de su inmunidad de arresto, pero en Santa Fe no se puede. Esa asimetría, creemos, tiene que ser corregido urgente.

La comunidad internacional a la que la provincia de Santa Fe y Argentina suscribe en innumerables tratados pone a la corrupción como uno de los temas centrales. Esto lo dice también la Constitución a partir del ’94 que es un tema central para la democracia, entonces está comprometida la responsabilidad internacional del Estado Argentino y de la provincia de Santa Fe. Creemos que la Corte va a tomar esos hechos y nos va a permitir avanzar sobre esa causa.

-Ahora, es el mismo Senado provincial que los controla a ustedes. ¿Temen ser destituidos?

Es una de las cuestiones más terribles que tiene el sistema nuestro. Cuando hubo que ir a pedir el desafuero, el Senado no lo aprobó y no nos permitió avanzar con la investigación. Y se da una particularidad muy grande, que es esa: el Senado no permite que nosotros avancemos y es el mismo senador Traferri que a nosotros nos denuncia a un órgano que él pertenece y que tiene la facultad exclusiva de destituirnos.

Es una cuestión de mucha debilidad institucional para nosotros esa situación, y hay voces que dicen que no han avanzado esas denuncias, pero a nosotros nos deja a merced de la buena o mala voluntad de los legisladores. Hoy tiene una composición con personas pensantes, que no nos van a echar por eso, pero el día que cambie la Legislatura puede cambiar esa situación y no podemos quedar sometidos a esa discrecionalidad.

-Tuvieron una gran exposición mediática en este tiempo, ¿por qué?

Creemos que el rol de los medios y la explicación de lo que pasa es un avance muy grande que a lo mejor antes no pasaba. Incluso por la conformación que tienen los tribunales: acá uno ve todo vidrio, se puede ver de afuera, y uno ve el viejo tribunal todo de mármol que da una sensación de lejanía con la sociedad. Nosotros creemos que tenemos que estar cerca y explicar el trabajo. Y esto es muy importante para nuestro trabajo, en el crimen organizado nos permite explicar qué es lo que pasa en cada uno de los conflictos.

-Se viene la renovación de autoridades, ¿hay disputas de poder dentro del MPA?

Disputas de poder no hay, pero hay gente que quiere ocupar cargos jerárquicos en el MPA y seguramente tienen distintas visiones de lo que hay que hacer en el organismo.

El año que viene hay renovación y es muy importante que la política, que son los que los eligen, se expida sobre que MPA quieren construir. Todavía no se sabe quiénes son los candidatos, o quienes se van a presentar, cada uno tendrá su proyecto y esperemos que no pase lo que pasó cuando lo eligieron a Patricio Serjal, que recordemos que fue destituido y está en juicio por corrupción por pertenecer a la misma estructura que el senador Traferri, en el cual no se eligió el mejor proyecto, sino a una persona que podía ser funcional a un grupo de poder, y que de esa manera lo hizo durante el tiempo que estuvo y así terminó.

Esperemos que esta vez sí se elija un proyecto, porque en esa elección también está preocuparse por la seguridad. Uno tiene la esperanza de que la política haya tomado conciencia de lo que pasó y no volverlo a hacer.

-¿Cuál sería el mecanismo de control más eficiente?

El órgano es político porque eso es lo que se pretende. Estamos peleando hace mucho tiempo el régimen de sanción, que sea un órgano que tenga un componente jurídico que también entienda cuál es la parte que uno tiene que hacer, cuál es el rol que tienen los fiscales. El sistema anterior a este era muy parecido al de los jurys para los jueces, integrado por un diputado, un senador, un fiscal regional diferente al de la jurisdicción, un representante del Colegio de Abogados y el Fiscal General que votaba en caso de empate. Esto garantiza la independencia, permite ejercer el derecho a defensa y tiene un componente técnico que ayuda a la toma de resoluciones. Eso es lo que se pretende.

Escuché voces de gente de la Legislatura que no quiere cambiar el sistema decir que los fiscales no quieren que se los controle, y eso no es cierto. Hay una auditoría y está ese órgano que es mucho más equitativo en cuanto al componente de poder que nos controlaría, lo que no queremos es que los que nos controlen sea por una cuestión solamente político y quedemos sujetos a lo que pasa políticamente en la provincia y se nos juzgue por nuestra actividad a través de un órgano técnico imparcial.

-Más allá de que es tu superior, ¿cómo calificás la gestión de María Eugenia Iribarren en la Fiscalía Regional?

Ella ha tenido un interinato, tampoco se pueden hacer grande modificaciones. Pero ordenó muchísimo la fiscalía, creó un montón de áreas mirando muchísimo la realidad y buscando reconstruir la confianza. Veníamos de un fiscal regional destituido y detenido. A la fiscalía de Rosario entran muchísimas causas, más de 100 mil por año, y darle una respuesta la gente fue muy importante. Se creó la unidad de balaceras para resolver un problema latente y evidente, por ejemplo. Creo que ha sido una muy buena gestión, yo no sé si la Dra. Iribarren quiere seguir trabajando o no en un cargo jerárquico, pero sí creo que ha sido una muy buena gestión.

¿Te gustaría tener un cargo jerárquico en la justicia?

Todavía no, un cargo jerárquico exige una preparación para cumplir un rol distinto, es otro trabajo y yo no estoy preparado. Me gusta lo que hago y soy joven todavía. Hoy no lo pienso porque realmente no me interesa.

Edery, el ciudadano común

-¿Cómo te distendés en tus horas libres?

Estoy con amigos, leo mucho, escucho música, miro fútbol, nada del otro mundo. Cuando puedo trato de viajar pero muy poco. Soy fanático de Los Beatles, tengo un tatuaje en la espalda. Tengo amigos de hace 40 años con los que trato de pasar tiempo, también con mi pareja. Tengo un hijo de 20 años y comparto cosas con él. Cuando uno está acá le queda poco tiempo, cuando llego a mi casa muy tarde, los fines de semana y cuando viajo.

-¿Hacés ejercicio?

Jugué mucho tiempo al fútbol, siempre me gusta. Trato de ir al gimnasio, correr un poco y sirve para desenchufarse.

Foto: Farid Dumat Kelzi.

-¿Cambiaron tus relaciones desde que sos fiscal?

Las relaciones no cambiaron, son amigos de hace 40 años. Tenemos otra realidad. Sí gente que no me ve hace mucho piensa que uno cambió, pero sigo siendo el mismo. Somos siempre las mismas personas y trato de mantenerlo.

-Pero no es normal vivir con custodia todo el día…

Uno trata de cuidarse un poco más. Hay gente que se encarga de la seguridad, nos indica qué hacer en momentos muy puntuales, y decir que no se modificó sería mentir porque uno es mucho más cuidadoso. Tengo un patrullero debajo de mi casa, un móvil policial me lleva para todos lados, pero uno se trata de adaptar.

Mis amigos cuando vamos a tomar algo me dicen “no vengas o traete un chaleco antibalas”, pero intentamos tomarlo con humor porque es parte del trabajo, desagradable como todo trabajo debe tener, y me acostumbro. Tampoco tengo una vida que me afecte mucho, estoy mucho en mi casa y si no voy a los de mis familiares. En algún momento me recomendaron que me mude porque vivo ahí hace mucho tiempo, y todos sabían, pero si me mudaba se iban a enterar enseguida. Es difícil esconderse en Rosario.

-Leés por fuera de lo laboral, ¿qué te gusta?

Leo mucha literatura. Preferido Borges, siempre. Pero trato de elegir un autor y si me gusta leo su obra. Miro series, últimamente prefiero las no tan largas. Están dando una en HBO que me enganché “La ciudad es nuestra” y ahí sí me meto con el personaje de fiscal, ja.

-¿Viste The Wire?

The Wire es la mejor serie que hay. Es el mismo productor que de “La Ciudad es nuestra” y casi los mismos actores. Baltimore es Rosario, explica un montón de cosas. Hace años pasó lo que después acá. Deberían verla todos. Se explican muchas cosas, es policial pero también política. Las últimas dos temporadas hablan de política y periodismo. Y se piensan que son cosas simples pero son complejas.

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