
La reciente declaración de emergencia sanitaria en el Reino Unido por un brote de meningitis encendió las alertas a nivel global y puso el foco en una enfermedad que, si bien no es inusual, puede tener consecuencias graves si no se detecta a tiempo. En Antes de Todo, el infectólogo Damián Lerman explicó este jueves que la posibilidad de que haya concentración de contagios en un mismo lugar y en un corto período, sumado a muertes registradas, es lo que genera preocupación. “Uno no espera tantos casos de golpe y en ese lugar”, señaló.
El profesional habló con Boing 97.3. Y detalló que la meningitis puede ser causada por virus o bacterias, siendo estas últimas las más peligrosas, causando una mortalidad mayor. En el brote detectado en Europa, la bacteria meningococo sería la responsable. Este tipo de infecciones tiene mayor índice de muerte y puede derivar en cuadros graves si no se trata a tiempo.
Entre los síntomas más frecuentes, el especialista mencionó fiebre, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, mareos e incluso convulsiones. Al afectar el sistema nervioso central, suele requerir atención médica urgente. “La gente habitualmente consulta y se puede hacer el diagnóstico, pero el problema es cuando no se detecta a tiempo”, explicó.
Asimismo, afecta directamente a las meninges y por continuidad viaja hacía el cerebro, lo que lo transforma en algo muy peligroso y no en un simple catarro.
En cuanto al contagio, Lerman indicó que la bacteria puede estar presente en personas sanas y transmitirse a través del contacto cercano, especialmente en entornos cerrados como escuelas, guarderías o lugares de trabajo. En esos casos, se aplican medidas preventivas como la administración de antibióticos a quienes estuvieron en contacto con el paciente.
En este marco, explicó que esta enfermedad tiene un vínculo más estrecho con los niños ya que son los más afectados, con un riesgo de mortalidad alto en comparación a los adultos. Por está razón, el sistema de vacunación contra la meningitis comienza en los niños pero se deja de colocar cuando crecen.
Respecto a la situación en Santa Fe, el especialista llevó tranquilidad al señalar que los casos se mantienen estables y no se registraron brotes como el europeo. Sin embargo, insistió en la importancia de la vacunación, especialmente en niños, quienes son el grupo más vulnerable y con mayor riesgo de sufrir secuelas.
Además, advirtió que la protección puede disminuir con el tiempo si no se completan los esquemas, por lo que reforzar la inmunización es clave. “Tenemos que seguir reforzando la idea de que hay que vacunarse”, remarcó.
El brote en el Reino Unido, aunque localizado, vuelve a poner en agenda la necesidad de prevención, controles y concientización frente a una enfermedad que, pese a ser conocida, sigue representando un riesgo cuando no se actúa a tiempo.
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