
El mejor jugador del fútbol se despide de la selección nacional. Será esta noche en el monumental ante una multitud en la cancha y millones de personas desde bares, parques y casas. La última función del diez con la albiceleste, un martes a la noche, dejará una fecha en nuestras memorias y corazones: el 6 de octubre de 2026.
Siendo que el astro anotó goles en 288 días diferentes de los 365 días posibles del año, vamos a repasar:
El gol de Messi, un 6 de octubre (de 2019)
Throwback to seeing the GOAT bag this in person last season October 2019. Final score 4-0 against eventual Europa League champs Sevilla. Unbelievable. #Messi #Barcelona 🐐🐐🐐 https://t.co/utmvRIXN5V
— Big D 🧉🌞 (@Dermot1992) August 26, 2020
Ciento nueve días pasaron para que el grito contenido volviera a ser red. Corría el minuto 77 y el Barcelona ya desfilaba con un cómodo 3-0 a favor, pero la noche exigía la firma de su autor principal. Las traicioneras lesiones en el sóleo y el aductor habían convertido el inicio de aquella temporada en una carrera de obstáculos para Lionel Messi, quien hasta ese 6 de octubre de 2019 apenas había podido completar su segundo partido íntegro. A unos dos metros del área rival, la pelota reposaba en el césped, reclamando el perfil zurdo de un capitán sediento de revancha tras su última anotación con la selección argentina frente a Paraguay.
El desafío planteado por el Sevilla no era convencional. El entrenador Julen Lopetegui había diseñado una auténtica «triple barrera» para neutralizar la zurda del rosarino: un muro tradicional de cuatro hombres, un jugador recostado sobre el césped a espaldas del cerco para anular cualquier tiro rasante, y un custodio extra pegado al palo izquierdo como escudero del arquero Tomas Vaclik. Durante la primera mitad del encuentro, este asfixiante esquema había forzado a Messi a elevar demasiado sus tiros libres, marchándose altos en su afán de sortear tantos obstáculos.
Pero a trece minutos del epílogo, la técnica desarmó la táctica. El zurdazo salió perfecto en potencia y dirección, dibujando una parábola milimétrica. La pelota sobrevoló la barrera, ignoró al defensor atrincherado y apenas rozó los guantes de un Vaclik que solo sirvió de escala antes de que el balón tocara la red. El festejo de Messi fue pura furia, una descarga visceral de impotencia para dejar atrás la sequía de lesiones y reencontrarse con su mejor versión.
Esa ejecución impecable coronó el 4-0 definitivo y engrosó una pesadilla estadística para el equipo andaluz: 37 goles en 38 partidos frente al Sevilla, su víctima histórica predilecta. Con ese impacto que hoy cumple siete años en la memoria futbolera, el astro selló además una marca imborrable al convertirse en el primer jugador en marcar durante 16 temporadas consecutivas en La Liga española durante el siglo XXI.
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