
La casa más famosa del país sumó un nuevo capítulo de máxima tensión, esta vez motivado por la convivencia diaria. El reingreso de la influencer y ex concursante Romina Uhrig en el marco de la Edición Dorada de Gran Hermano no pasó desapercibido y detonó un escenario de chispazos con los participantes debido al deplorable estado de orden e higiene en el que encontró el inmueble.
Apenas pisó las instalaciones, Uhrig no disimuló su descontento ante el panorama cotidiano de la vivienda. En diálogo con Big Ari, la ex participante lamentó profundamente las condiciones de mantenimiento del hogar y resolvió encarar de forma directa una campaña de concientización y limpieza intensiva. “Posta. Les digo la verdad y de corazón: cada uno que ensucie, que lave los platos”, reclamó a viva voz frente al grupo reunido.
Lejos de quedar en un mero llamado de atención, Uhrig pasó rápidamente a la acción: se puso al frente del “operativo limpieza” fregando el microondas y diversos electrodomésticos de la cocina, al tiempo que instaba a los hermanitos a colaborar para mantener el espacio habitable. Sin embargo, la cruzada higiénica provocó el inmediato rechazo de varias figuras de la casa.
Las quejas no tardaron en hacerse oír en distintos rincones. En el antebaño, Pincoya le manifestó su disgusto a Tamara Paganini, argumentando que no pensaba sumarse a la rutina impuesta por la visitante y que aprovecharía para descansar delegando las tareas en las participantes más recientes.
Por su parte, la tensión escaló al plano presencial en el sector de la cocina, donde Luana confrontó a Uhrig por sus observaciones. Inmutable ante el malestar generado y las advertencias de Juan Pablo sobre el rechazo que cosechaba su actitud, Romina redobló la apuesta y dejó en claro que no dará el brazo a torcer mientras permanezca de visita en el reality.
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