
El PAMI identificó un esquema extendido de irregularidades en servicios oftalmológicos y ópticos, con maniobras que se repiten en distintas provincias como Santiago del Estero, Buenos Aires, Entre Ríos y La Rioja.
Según auditorías basadas en cruces del sistema de Órdenes Médicas Electrónicas (OME), no se trata de casos aislados: se detectaron prácticas como sobrefacturación, prestaciones inexistentes, circuitos cerrados entre profesionales y cobros indebidos a jubilados.
La modalidad más frecuente fue la sobrefacturación de anteojos. Prestadores indicaban lentes de baja graduación pero facturaban módulos de alta complejidad, con valores que pasaban de $4.941 a más de $27.000.
También se encontraron “prestaciones fantasma”: consultas y estudios que nunca se realizaron, con hasta el 50% de las órdenes sin respaldo clínico. A esto se suman cobros a afiliados por productos que deberían ser gratuitos, con casos donde se pagaron cifras superiores a USD 1.500 más de $350.000 por lentes.
En el interior del país, los relevamientos arrojaron datos concretos: en Santiago del Estero hubo 606 casos de sobrefacturación por $10,4 millones, con vínculos familiares entre médicos y ópticas. En Entre Ríos se detectaron 613 irregularidades, incluyendo recetas sin datos básicos como la graduación.
La investigación forma parte de un proceso más amplio sobre el sistema OME, que ya acumula al menos seis causas judiciales. Uno de los expedientes más avanzados está en la localidad de Rafaela, donde se pidió elevar a juicio oral a un médico y una farmacéutica por emitir 636 recetas falsas, detectadas a partir del rastreo de direcciones IP.
Entre otras anomalías, se encontraron volúmenes de atención imposibles, como profesionales que registraban cientos de órdenes en un solo día.
Desde el organismo aseguran que se avanzó en recortes de gastos y en la implementación de controles más estrictos para evitar abusos y garantizar que los recursos lleguen efectivamente a los afiliados.
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