
Los disturbios registrados en París durante el fin de semana generaron preocupación entre los residentes y reavivaron el debate político en Francia. Desde la capital francesa, Fabiana Fornara, una argentina que vive allí hace más de diez años, relató cómo se desarrollaron los hechos y sostuvo que los saqueos y destrozos no necesariamente estuvieron vinculados con los reclamos de quienes participaban de las manifestaciones.
En diálogo con Antes de Todo, por Radio Boing 97.3, la licenciada en Comunicación contó que la situación se concentró principalmente en el centro de la ciudad, en sectores cercanos a la Plaza de la República, donde hay numerosos comercios, restaurantes y una importante conexión de transporte público.
Según explicó, la violencia se extendió durante las noches del sábado y el domingo, con incendios, roturas y enfrentamientos. La entrevistada destacó que la presencia de jóvenes encapuchados, vestidos de negro y con guantes, le llamó especialmente la atención.
“Es la primera vez que vemos tanta cantidad de adolescentes”, señaló. Para Fornara, el comportamiento de esos grupos no respondía a una reivindicación política, cultural o migratoria, sino que parecía estar vinculado con la intención de provocar destrozos y aprovechar la situación para robar.
“No tuvo que ver con una reivindicación”
Fornara diferenció los episodios de violencia de las manifestaciones que habitualmente se realizan en París. Recordó que el barrio donde vive ya había atravesado movilizaciones de distinta magnitud, incluidos los reclamos de los chalecos amarillos, pero sostuvo que esta vez observó características diferentes.
“Creo que fue algo bastante separado de la manifestación, no tuvo que ver con la manifestación, no tenía que ver con una reivindicación ni política, ni cultural, ni migratoria”, afirmó.

En su relato, describió que los grupos atacaban aquello que encontraban a su paso y que podían mover o alcanzar con facilidad. Como ejemplo, mencionó bicicletas de alquiler que fueron desplazadas y arrojadas en distintos lugares, mientras que otros rodados que permanecían atados en la calle no sufrieron daños.
También aclaró que, según su conocimiento, no hubo viviendas particulares afectadas en el sector donde se produjeron los principales incidentes. A su entender, ese comportamiento reforzaba la idea de que los destrozos no estaban dirigidos contra un objetivo político o institucional específico.
La entrevistada comparó estos episodios con los protagonizados por los llamados black blocs, grupos que suelen acudir a manifestaciones con una estrategia de confrontación. Sin embargo, consideró que lo ocurrido en esta ocasión tuvo otra dinámica.
“Estos fueron adolescentes que vieron la oportunidad y tomaron la excusa de la manifestación para salir a probar la autoridad, a divertirse, no sabemos. Realmente es inexplicable lo que pasó”, expresó.
El debate por la inmigración y la utilización política
Durante la entrevista, Fornara también fue consultada sobre las versiones que circularon en torno al origen de quienes protagonizaron los destrozos. La discusión tomó relevancia luego de que distintos sectores políticos buscaran atribuir responsabilidades por los incidentes.
La argentina rechazó que se responsabilice de manera generalizada a los inmigrantes y advirtió que esa interpretación simplifica un problema que, según su análisis, tiene raíces más profundas.

“Sería un error del gobierno y de todos reducir el problema a eso”, sostuvo. En esa línea, señaló que las causas podrían estar relacionadas con factores culturales, sociales y económicos, y remarcó que muchas de las personas señaladas como inmigrantes pertenecen a familias que viven en Francia desde hace generaciones y tienen ciudadanía francesa.
“Yo soy inmigrante y yo no salía a romper nada. Un montón de amigos míos que también son inmigrantes no salimos a romper nada y amamos este país y estamos acá y cuidamos la ciudad”, afirmó.
Fornara también planteó que los saqueos estuvieron dirigidos, en parte, a locales de marcas comerciales, de donde se habrían llevado zapatillas, jeans, anteojos y otros productos. A su entender, el componente económico debe ser considerado para comprender lo sucedido.
Además, advirtió que la violencia quedó atravesada por la disputa política en Francia, en un contexto de preparación para las próximas elecciones presidenciales. Según indicó, los distintos sectores utilizaron los hechos para reforzar sus propias posiciones.
Menores detenidos y discusión sobre la responsabilidad de los padres
Otro de los puntos abordados fue la edad de quienes participaron de los disturbios. Fornara coincidió en que había numerosos adolescentes y menores de edad, una situación que abrió un debate sobre las posibles consecuencias judiciales y económicas para sus familias.
Durante la conversación se mencionó la cifra de cerca de 2.000 detenidos, aunque la entrevistada no precisó cuántos correspondían a menores. Sí confirmó que ese grupo etario tenía una presencia importante.

En ese marco, explicó que en Francia comenzó a discutirse si los padres deberían afrontar parte de los costos por los daños ocasionados por sus hijos menores de edad.
La cuestión se sumó a la preocupación por la seguridad y por la posibilidad de que se repitan hechos similares durante las próximas movilizaciones.
París recuperó la normalidad, pero crece la expectativa por una nueva marcha
Al momento de la entrevista, Fornara indicó que la ciudad había recuperado cierta tranquilidad y que las actividades cotidianas se desarrollaban con normalidad. Contó que había ido a dar clases, ya que trabaja como profesora, y que el tránsito funcionaba sin mayores inconvenientes.
También mencionó que se había dispuesto un toque de queda entre las 23 y las 6 en su barrio y en la zona de la Plaza de la República, una medida que, según su percepción, ayudó a calmar la situación después de dos jornadas de incidentes.
Sin embargo, advirtió que la atención estaba puesta en una nueva convocatoria para el sábado, que inicialmente sería una marcha estudiantil. La movilización podría convertirse en una prueba para medir la capacidad de la ciudad de evitar nuevos episodios violentos.
“Lo que quiere mostrar la sociedad es que se puede hacer una manifestación calma y que nadie está a favor” de los destrozos, señaló.
Para Fornara, el desafío será distinguir los reclamos legítimos de quienes se movilizan de las acciones de quienes aprovechan esas concentraciones para cometer delitos, en un escenario que continúa atravesado por la tensión social y la disputa política.
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