
Estados Unidos pidió poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, el organismo que cada año respalda el reclamo argentino para que el Reino Unido retome las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas. El planteo fue realizado durante una reunión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General, en el marco de una discusión sobre la continuidad de las tareas del organismo.
La representante del gobierno de Donald Trump cuestionó la vigencia del comité, conocido como C-24, y sostuvo que había superado su propósito original. Según argumentó, más de 80 antiguas colonias se convirtieron en Estados miembros de la ONU, pero el organismo continúa revisando los mismos asuntos año tras año.
La funcionaria también criticó los viajes y las reuniones que realiza el comité, a los que calificó como un desperdicio de tiempo y recursos. Sin embargo, no mencionó específicamente a las Islas Malvinas ni se sometió a votación una resolución para disolver el organismo: se trató de un planteo para terminar con su mandato.
Por qué la discusión afecta al reclamo argentino
El Comité Especial de Descolonización fue creado en 1961 para supervisar los procesos de descolonización y examinar la situación de los territorios no autónomos. Entre ellos se encuentran las Islas Malvinas, administradas por el Reino Unido y reclamadas por la Argentina.
Cada año, el país presenta su posición ante ese foro y reclama que Londres retome las negociaciones bilaterales por la soberanía del archipiélago, en línea con las resoluciones de Naciones Unidas sobre la disputa.
En junio pasado, durante una reunión del comité, el canciller argentino Pablo Quirno denunció la militarización británica y la explotación unilateral de los recursos naturales en las islas. También reiteró el pedido de diálogo directo para encontrar una solución a la controversia.
Por eso, aunque la intervención estadounidense no estuvo dirigida expresamente contra el reclamo argentino, una eventual modificación del mandato del C-24 podría tener consecuencias para uno de los espacios en los que la Argentina sostiene su posición diplomática.
Estados Unidos también votó contra una resolución sobre recursos
La reunión de la Cuarta Comisión incluyó la aprobación de más de veinte proyectos vinculados con la descolonización. Uno de ellos, referido a las actividades económicas que afectan los intereses de los pueblos de los territorios no autónomos, obtuvo 163 votos a favor, dos en contra —Estados Unidos e Israel— y dos abstenciones, de Francia y el Reino Unido.
La comisión también aprobó un texto para solicitar a las potencias administradoras información sobre la evolución política y constitucional de esos territorios. Estados Unidos e Israel votaron en contra, mientras que el Reino Unido se abstuvo.
Las posiciones reflejan las diferencias entre los países sobre el alcance de las políticas de descolonización y el papel que debe cumplir Naciones Unidas en esos procesos.
La disputa por el petróleo en aguas de Malvinas
La discusión diplomática se desarrolla en paralelo al conflicto entre Buenos Aires y Londres por la explotación de hidrocarburos en aguas próximas a las islas.
El Gobierno argentino presentó ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar una solicitud de medidas vinculadas con el proyecto petrolero Sea Lion, impulsado en la zona en disputa. El Reino Unido, por su parte, respaldó las actividades de las empresas involucradas.
Además, la Casa Rosada envió al Congreso un proyecto de Ley de Soberanía que contempla sanciones para compañías que presten servicios relacionados con la explotación petrolera en el área. La iniciativa generó inquietud en empresas estadounidenses por el alcance de algunas de sus disposiciones.
En ese contexto, el presidente Javier Milei reiteró ante la Asamblea General de la ONU el reclamo argentino de soberanía y convocó al Reino Unido a dialogar para alcanzar una solución pacífica.
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