
El corazón de Rockstar North, en Edimburgo, vivió momentos de extrema tensión este 19 de enero. Una explosión en la sala de calderas desató un incendio que cubrió de humo las oficinas donde cientos de desarrolladores trabajan a contrarreloj en el Grand Theft Auto VI (GTA 6). Si bien el servicio de bomberos logró controlar las llamas rápidamente y confirmó que no hubo heridos ni víctimas fatales, el estudio debió cerrar sus puertas de manera temporal.
Este evento representa un nuevo dolor de cabeza para la empresa, que ya venía lidiando con algunos conflictos laborales internos. Aunque las primeras investigaciones apuntan a una falla técnica en el mantenimiento de la infraestructura, el impacto en los servidores y en la logística diaria de desarrollo podría alterar los ajustados plazos que maneja la compañía para su próximo gran estreno.
El incidente en una de las empresas de software más maduras del planeta reavivó el debate sobre los planes de gestión de crisis. Para los expertos, este hecho demuestra que ninguna tecnológica, por más presupuesto que tenga, está exenta de accidentes físicos que pueden dañar años de trabajo digital. La importancia de tener respaldos externos y protocolos de continuidad de negocio volvió a quedar en el centro de la escena.
La noticia no solo movilizó a los fans, sino también a los inversores. La proyección financiera de empresas de esta escala suele tambalear ante cualquier rumor de retraso. Sin embargo, desde el estudio llevaron tranquilidad asegurando que los sistemas de seguridad funcionaron correctamente y que la prioridad absoluta fue la integridad física de los empleados.
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