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Opinión

Presupuesto y peronismo reproductivo

Perotti y Celia Arena avanzan para aprobar el Presupuesto 2022.

La provincia de Santa Fe va a tener presupuesto. El próximo 10 de marzo se avanzará con la aprobación del proyecto en la Cámara de Diputados y, más allá de si hay acuerdo o no por el texto, el compromiso de sacarlo está desde el lado de la oposición. En medio de esta discusión administrativa, pero con un profundo trasfondo político, el peronismo santafesino está pensando en el armado de este año para llegar posicionados a la contienda electoral que se avecina.

Tanto municipios como comunas de la oposición empezaron a recibir los pagos adeudados del ejercicio pasado, y ese compromiso tomado empezó a ser una realidad. Más allá de la acreencia que había, plantean avanzar con otras cuestiones pendientes sobre los fondos de las localidades más grandes y equiparar los desembolsos para obras en relación a la cantidad de habitante.

A partir de este reclamo, el gobierno provincial conformó una mesa de diálogo entre Pablo Farías, presidente de la Cámara baja, el líder del Bloque Socialista Joaquín “Popi” Blanco, con la participación oficial de Celia Arena, ministra de Gobierno, Marcos corach, ministro de Gestión Pública, y el diputado nacional y ladero de Omar Perotti, Roberto Mirabella. También se suman radicales como Maximiliano Pullaro y Julián Galdeano, y se avanza con los temas pendientes.

Pablo Farías, presidente de la Cámara de Diputados y socialista.

Todos son optimistas y creen que habrá acuerdo para aprobarlo el próximo 10 de marzo, pero si no lo hay la Constitución provincial prevé que el proyecto vuelva al Senado. Allí hay una nueva instancia que puede insistir la Cámara alta con el texto inicial, luego se da una nueva revisión en Diputados y define, finalmente, la originaria. Recordemos, los senadores aprobaron por unanimidad el Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo, por lo cual hay cierta tranquilidad en que se pueda entablar un acuerdo fácil con los líderes departamentales.

La idea de Perotti es poder salir de la agenda pública del Presupuesto rápido para lograr instalar una nueva conversación con la política santafesina y la sociedad civil. La necesidad de las autonomías es una obsesión para el gobernador y es por eso que será uno de los ejes de este 2022. Tanto Lifschitz en su gobierno, como Obeid en su último mandato, quisieron ir por la vía de la reforma constitucional. Mezquindades políticas, coyuntura de poder interno y partidario, y falta de tiempos fueron los argumentos que fueron tumbando esas iniciativas.

Por eso, no quiere perder el tiempo con la discusión de fondo y cree poder avanzar con una ley que establezca parámetros más que necesarios para la vida política de los municipios y comunas. Por ejemplo, abastecerlos de recursos propios, darle posibilidad de desarrollarse en temas que hoy son exclusivamente provinciales –educación, seguridad, salud-, alargar los mandatos comunales de 2 a 4 años, entre otras cosas.

Eso les daría un empoderamiento a los gobiernos locales, ordenaría la política santafesina en su conjunto y, tal vez, son ejes en los que todas las fuerzas tienen un piso de acuerdos pero que por otros puntos de la reforma de una constitución, quedan relegados. Los temas polémicos de la necesidad de modificar la carta magna son la reelección del gobernador y establecer un método legislativo unicameral en vez de una bi cameral como funciona hoy. Quedarían al margen de esta discusión y los constitucionalistas aseguran que puede hacerse sin tener que cambiar la Constitución que data del año 1962.

Quedarán los planteos de fondo, también, vinculados a la adaptación del texto a los tratados internacionales y la reforma del 94 tras el pacto de Olivos, pero eso será para otra instancia en la cual se puedan poner de acuerdo todas las fuerzas y convocar, de una vez por todas, a un congreso constituyente.

El PJ redefine estrategias

El peronismo santafesino tiene distintos frentes de armado abiertos y busca aglutinar nuevamente a las fuerzas internas para poder ser competitivos de cara al 2023. Desde la Casa Gris, el gobernador Perotti encomendó un trabajo territorial a cuatro de sus alfiles para poder empezar a tejer por lo bajo el escenario propicio para disputar el poder ante una oposición fortalecida por el triunfo en las intermedias.

El modelo del sur fue el elegido para salir a la cancha. Hacemos Santa Fe, en los departamentos del sur, tuvo un funcionamiento que le gustó a los políticos locales por la no intromisión en las decisiones por parte del gobierno central, pero también busca una impronta similar a la que quiere imponer Perotti a partir del diálogo con los dirigentes municipales y comunales.

Con esa construcción, distintos candidatos del espacio tuvieron buenas performances en sus territorios, ya sea ganando elecciones o instalando la marca en lugares donde no la había, o donde el rafaelino no tenía llegada. Desde ese lugar, y buscando repetir el esquema, es que ahora intentarán generar esa misma lógica en el centro norte de la provincia.

Perotti y Mirabella diseñan estrategias en conjunto.

Así, Celia Arena, y Roberto Mirabella buscarán desarrollar la idea en el centro norte de la provincia, mientras que el secretario de Turismo Alejandro Grandinetti, rosarino, y la ministra de Medioambiente, Erika Gonnet, baigorriense, serán los encargados en el sur provincial desde sus perfiles de caras visibles del gobierno. Lógicamente, en el día a día estará todo Hacemos Santa Fe y sus recursos humanos para llevar adelante la maratónica tarea de llegar a los 365 municipios y comunas con sus necesidades económicas y políticas.

Por otro lado, después de lo que fue la llegada de Germán Martínez a la presidencia del Bloque PJ de la Cámara de Diputados nacional, ahora Roberto Súkerman será designado Jefe de Gabinete del Ministerio de Trabajo de la Nación, conducido por Claudio Moroni. Uno puede especular que el avance del sector de “La Corriente” en el gobierno nacional tiene que ver con el acercamiento visible de Agustín Rossi, líder y referente del espacio, con el presidente Alberto Fernández. Sin embargo, niegan que tenga que ver eso con los cargos emergentes.

Sukerman y Moroni.

Tiene que ver más con la circunstancia que con un acuerdo político concreto entre el primer mandatario nacional y el ex ministro de Defensa. Martínez no sería presidente de bloque si Máximo Kirchner no renunciaba, ni tampoco existiría el cargo para Súkerman si no fuera por su relación personal y laboral con Moroni desde su tarea en la gestión dentro de la cartera de Trabajo provincial.

Nadie niega que Rossi está cercano a Alberto, ni mucho menos. Hasta a veces suele ser un vocero sin cargo del mismo presidente. Suena su nombre cada vez que algún funcionario tambalea y su versatilidad política lo pone en el centro de la escena seguido. Pero, más allá de que está en la gatera, todavía no ostenta ningún compromiso oficial.

Otro escenario que se venía gestando y que tuvo un capítulo negro esta semana es el de una mesa de conducción desde el Partido Justicialista provincial. Ricardo Olivera, el presidente del sello peronista, había convocado a un ciclo de reuniones en las cuales escuchó las necesidades de los dirigentes de todos los espacios y comentó la idea de trabajo que tenía charlada con el gobernador.

Sin embargo, este viernes 26 había convocada una reunión que quedó trunca por la ausencia con aviso de dos sectores importantes, que a su vez son aliados en la estrategia de la bota santafesina. Ni el sector del gobernador, representado por Celia Arena, ni el de María Eugenia Bielsa, iban a poder estar presentes. Según un audio que se filtró, Olivera no les cree las excusas deslizadas y cree que fue un boicot para que esa reunión no se concrete nunca. Lo que crecía y andaba sobre rieles, de un día para el otro se cayó como un piano y costará recomponer las redes tendidas por el titular del partido, al menos en el corto plazo.

El peronismo se acomoda, disputa poder y quiere reaccionar ante el avance de Juntos por el Cambio y el, por ahora frío, Frente de frentes. Ya mostró señales de cese al fuego con los sectores del senado, acercó parte con algunos diputados ofendidos por la falta de diálogo, intenta recomponer el acuerdo con el rossismo y encara el año en búsqueda de una nueva unidad. Las disputas han sido profundas, tal vez irreconciliables, pero la política es el arte de lo posible.

La frase del General dice: “Los peronistas somos como los gatos: parece que nos estamos peleando y en realidad nos estamos reproduciendo”. Y hoy repica en muchos actores de la política provincial.

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