
La victoria de Tigre por 3 a 0 frente a Nacional en Montevideo, por los playoffs de la Copa Sudamericana, quedó opacada por un gravísimo hecho de violencia.
La caravana de micros que trasladaba a los hinchas argentinos de regreso al país sufrió una emboscada: la policía que los escoltaba liberó la zona y dos de los ómnibus fueron atacados a balazos en la Ruta 1 y Camino Cibils, dejando un simpatizante herido y escenas de pánico.
El violento episodio ocurrió cuando los vehículos se dirigían hacia Colonia para cruzar a la Argentina. Según la cobertura y las imágenes aportadas en X (ex Twitter) por el periodista Luciano García, el ataque fue brutal: el denominado “Micro 3”, que iba al frente de la caravana, recibió aproximadamente 10 impactos de bala.
La situación generó extrema indignación entre los simpatizantes, quienes aseguran que la custodia policial abandonó a la caravana deliberadamente al salir del estadio, dejándolos a merced de los agresores. Aunque las primeras versiones apuntaban a un ataque perpetrado por barras locales, en las redes sociales diversos hinchas uruguayos sugirieron que el episodio podría estar más vinculado a la inseguridad y la violencia propia del barrio donde los colectivos quedaron frenados sin protección, antes que a un enfrentamiento entre hinchadas.
Más allá de los motivos, a través de las redes se multiplicaron los reclamos que apuntaron contra la responsabilidad de las fuerzas de seguridad y exigieron la intervención urgente de la CONMEBOL, bajo la consigna de que “de milagro no fue una tragedia sin precedentes”.
El terror vivido desde adentro fue relatado por Florencia Ale, una hincha que viajaba en la primera unidad atacada: “Nos regalaron. Venía en el micro 3, que era el primero, y todavía no puedo creer estar viva con mis amigos”. El testimonio de la joven evidencia la gravedad del ataque: “A dos amigos la bala les impactó a centímetros de la cabeza, se veía en el vidrio. A otro le impactó atrás cerca de la nuca y esa bala terminó en el respaldo de mi hermano donde tenía apoyada su cabeza. A mí me rozó el brazo. Eran micros con familias, ¡una locura!”.

El estado de salud del herido y el operativo de regreso
Como consecuencia de las ráfagas, un socio de Tigre que viajaba en el “Micro 7” —el otro vehículo alcanzado por los balazos— resultó herido. En medio del caos inicial, los primeros reportes de la prensa local, como los del periodista uruguayo Juan Pablo Romero, indicaban que la víctima había recibido impactos en una pierna y un pie, mientras ambulancias y efectivos policiales llegaban al lugar. Sin embargo, minutos más tarde se confirmó oficialmente que el proyectil dio en uno de sus brazos y debió ser trasladado de urgencia al Hospital del Cerro.
Con el correr de las horas se confirmó que las heridas no revisten gravedad y el hincha se encuentra fuera de peligro. Tras recibir atención médica, el club dispuso que pasara la noche hospedado en el mismo hotel donde concentra el plantel profesional, en compañía de su hija y del presidente de la institución, Martín Suárez. Su retorno a Buenos Aires quedó programado para el día siguiente vía Buquebus.
En paralelo, la dirigencia logró destrabar la situación del resto de los hinchas varados. Los ocupantes del micro 7, que habían quedado retenidos en una comisaría uruguaya para las actuaciones policiales correspondientes, fueron subidos a una nueva unidad para emprender el viaje rumbo a Buenos Aires, al igual que los pasajeros del micro 3.
Tensión en el fútbol uruguayo
Las autoridades uruguayas continúan la investigación para dar con los autores del ataque y esclarecer el accionar de las fuerzas de seguridad. El repudiable hecho se enmarca en un contexto de altísima tensión en el país vecino: actualmente el campeonato local permanece suspendido por un paro, tras los incidentes del fin de semana previo donde el jugador Jean Martínez fue agredido en el partido entre Rentistas y Cerrito.
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