Joaquín Fernando Pérez tenía 34 años, era arquitecto y era el papá de una nena de dos años con la que convivía junto a su mujer con la que se había casado hace poco. El martes a la noche, estaba por ingresar su auto, un Renault Clio, en una cochera ubicada en Pasaje Muñiz al 1200, barrio Arroyito cuando aparecieron unos delincuentes armados que le exigieron que le entregue el vehículo. Tras resistirse recibió dos tiros en el pecho y uno en la ingle. Joaquín corrió hasta la puerta de su casa, ubicada en Juan B. Justo al 1700, a la vuelta de donde ocurrió el hecho y cayó desplomado.

La víctima se había recibido en la Universidad Nacional de Rosario y tenía su sitio web donde se presentaba así: Hola! Mi nombre es Joaquín. Soy arquitecto recibido de la UNR. Bienvenidos a mi página! Aquí podrán ver algunos de mis proyectos realizados con tanta dedicación y compromiso. Pongo todo el esfuerzo y energía para llevar adelante esta profesión que encierra tan maravillosas alternativas y que elegí como forma de vida. Para mí, la arquitectura es mucho más que “dibujar casas”. Es el arte de proyectar, crear, creer y transformar los más invisibles e impensables espacios.
Joaquín estudió en la Escuela de Educación Secundaria Modalidad Técnico Profesional N° 467 Ovidio Lagos ubicada en Corrientes al 600 y conocida popularmente como la Técnica 5 y a partir de ahí forjó una carrera que se truncó por unos delincuentes que le quitaron la vida para llevarse su Renault Clio.
Los vecinos del barrio lo conocían de toda la vida ya que era hijo de una familia con muchos años en Arroyito y lo recordaron como una gran persona que trabajaba para mantener una familia que había conformado con su mujer e hijita.
Comentarios